Tuesday, January 13, 2009

El papel que juega la actitud mental en nuestro éxito.

Uno de los mitos más comunes que se han tejido acerca de la ley de la atracción es el de los falsos poderes que se atribuyen a la actitud mental. Muchas personas creen que mantener una actitud positiva ante un problema o una situación difícil, hará que dicha situación desaparezca, lo cual no es cierto. Lo que sí hace, es que determina el efecto que dicha situación pueda tener en la vida de la persona que la está enfrentando, y eso es lo verdaderamente importante.

¿Si ves la diferencia? Lo importante no es la situación que estemos viviendo, sino la actitud que tomemos frente a ella. Si has planeado una salida al parque con tu familia para celebrar tu cumpleaños, y ese día amanece lloviendo torrencialmente, la persona negativa seguramente permitirá que eso le eche a perder el día. La persona positiva sabe que su actitud no hará que deje de llover, pero tampoco dejará que este evento, sobre el cual ella no tiene ningún control, eche a perder un día tan especial. No obstante, la actitud que la persona elija ante este imprevisto será responsable por la clase de día, emociones y recuerdos que coseche al final de esas 24 horas.

Lamentablemente, pocas personas poseen un estado mental que las ayude a sobreponerse a los problemas, penas o imprevistos que puedan encontrar. Un año más tarde aún las puedes escuchar hablando de cómo la lluvia arruinó completamente su cumpleaños anterior.

Cuando han enfrentado un problema, muchos prefieren emplear su tiempo hablando continuamente de ello como si no hubiese otra cosa de mayor importancia que hablar. Forman una tenebrosa atmósfera a su alrededor, sin darse cuenta que no podrán ser verdaderamente fuertes mientras no dejen de enfocar su visión en los contratiempos de la vida.

Si aprendes a disimular tus penas y trabajar con paciencia y discreción, pronto encontrarás de nuevo el camino al éxito. Para las tribulaciones no hay remedio más eficaz que la fortaleza de ánimo.

A veces nos enfadamos y maldecimos el día porque un automóvil nos salpicó los zapatos, cuando debiéramos pensar en las maravillas de la naturaleza, que unas veces nos envuelve en la luz del sol, y otras cubre el cielo de nubes que se convierten en lluvia, equilibrando de este modo las fuerzas naturales. Hay bellezas en el cielo gris; maravillas en cada gota de lluvia o copo de nieve. ¿Por qué ignorar todo esto y alterarnos sólo por un inconveniente pequeño y sin sentido?

Orison Swett Marden describe esta actitud mental de manera hermosa cuando dice:
"En circunstancias sombrías, el optimismo es como luz del sol que disipa las tinieblas de la noche al amanecer del nuevo día. Es incalculable la influencia de un espíritu optimista. Así como basta una gota de aceite para callar el ruido del eje de una puerta, basta un simple rayo de sol para desvanecer la sombra. Y así como la beneficiosa e inspiradora influencia de la luz solar, tan necesaria para la vida y la salud, llena de regocijo toda la naturaleza y aviva el alma de la persona, un semblante alegre ilumina los corazones ajenos y fortalece a cuantos le miran y reciben ánimos para vencer los obstáculos que se les interponen en el camino.

El semblante alegre es un don propio del pobre y del rico indistintamente, del joven y del viejo. Todos tienen derecho a este don y todos pueden disfrutarlo. Cuando estamos alegres todo nos sonríe y parece como si la naturaleza entera participara de nuestra alegría y reflejara nuestro júbilo; pero si estamos tristes y abatidos, todo cuanto nos rodea toma el mismo color.

Cuando la sonrisa se apaga en nuestros labios, la mente se llena de imágenes negativas y queda infestada de dudas y temores. Cuando la valentía se marcha, viene el desorden; cuando el júbilo sale, entra la tristeza.

Si algo necesita nuestra sociedad son personas optimistas y alegres. Lo mismo cuesta poner semblante risueño que ir de un lado a otro con el rostro tormentoso; y sin embargo, ¡cuán diversamente influiremos, según el caso, en quien nos vea, pues todos reciben la ayuda o sufren el estorbo que de nosotros emana!"

Emerson decía: "No cuelgues de las paredes cuadros siniestros ni converses de cosas sombrías y melancólicas". Si caminas con rostro afligido, estás anunciando que la esperanza ha muerto en tu interior.

No hay nada más valioso en la vida que olvidar las cosas desagradables, aquellas que nos causaron pena y que fueron obstáculo para nuestro éxito. Aprende de tus caídas y continua moviéndote a paso firme. Quien logra hacer esto, es dueño de su actitud y puede ser feliz en circunstancias prósperas o adversas, regocijándose a pesar de que otros estén tristes y disfrutando, así los demás pierdan la esperanza.

Otro gran error en el que muchas personas caen es pensar que una actitud positiva les permitirá lograr cualquier cosa que quieran. Creen que si se concentran y piensan positivamente, podrán alcanzar absolutamente todo lo que deseen. Esto es totalmente absurdo. Yo ya he aceptado que por más positivo que sea, no creo que pueda operar ahora mismo a alguien que necesite una delicada intervención quirúrgica del corazón y lograr que la persona sobreviva a la operación. Ni tampoco creo que sólo con adquirir una actitud mental positiva pueda ir a los juegos olímpicos y ganar la carrera de los cien metros.

No, una actitud mental positiva no te permitirá hacer cualquier cosa, pero si ampliará tu visión, de manera que puedas hacer todo mucho mejor que con una actitud negativa. Esta es la única verdad al respecto; ella no te convertirá en el más rápido, ni en el más inteligente, ni en el más fuerte, ni tampoco eliminará todos los problemas. Lo único que si hará será darte la oportunidad de aprovechar al máximo tu potencial y obtener los mejores resultados. No sólo podrás utilizar más eficazmente tus habilidades, sino que te ayudar" a evitar que aquellos eventos sobre los cuales no tienes ningún control te afecten negativamente.

También debemos tener presente que sólo podremos atraer aquello por lo que estemos dispuestos a pagar el precio, en término de los hábitos que nos obligaremos a desarrollar y las acciones que tendremos que llevar a cabo.

Tu pensamiento puede hacer que el universo trabaje para proveerte lo que deseas, pero tus acciones deben ser tales que recibas justamente lo que mereces. No vas a recibir lo que deseas de caridad, ni te llegará sin hacer nada.

Los pensamientos de riqueza que albergues en tu mente son la semilla que dará fruto a la riqueza que deseas, pero no hará que por arte de magia tu cuenta bancaria crezca sin esfuerzo de tu parte. Para que esto ocurra debe haber armonía entre tu manera de pensar y tu forma de actuar.

Es claro que sólo recibiremos lo que hayamos sembrado. En su carta a los Gálatas, San Pablo dice: "No se engañen: Cada uno cosecha lo que siembra. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos". (Gálatas 6: 7,9)

En cierta ocasión escuché a alguien hablando de utilizar los principios de la ley de la atracción para ganarse la lotería. Tristemente, mucha gente piensa que eso es todo lo que necesitará para arreglar sus problemas. Yo nunca he sido aficionado a la lotería, particularmente porque sé que todos cosechamos en virtud de lo que hayamos sembrado, y no hay atajos ni caminos más cortos para este principio.

Sin embargo, también sé que así te la ganaras, eso no garantiza que tus problemas financieros estarán solucionados. De hecho, una y otra vez se ha visto como algunas personas que se encontraban en difíciles circunstancias financieras se ganaron la lotería, sólo para encontrarse en peores aprietos financieros, o inclusive en la bancarrota, años más tarde, pues nunca entendieron que su escasez financiera inicial no se debía a la falta de dinero, sino a la mentalidad de pobreza que guiaba sus acciones. No podemos pretender que una persona que no sabe cómo administrar cien dólares, de la noche a la mañana sepa como administrar un millón. Así que no pidas ganarte un millón de dólares en la lotería; pide y busca la sabiduría para crear y saber administrar ese millón y habrás logrado mucho más.

Cuando escucho a alguien decir que todo lo que necesita es ganarse la lotería", se que me encuentro frente a una persona que ha caído en la trampa de las creencias condicionales. En mi libro: La vaca, hablo de cómo este tipo de creencias con frecuencia son las encargadas de mantenernos en un estado de mediocridad constante.

Algunas de estas creencias están expresadas de la forma: "Si... entonces..."

- Si me gano la lotería... entonces seré feliz.

- Si me aumentan el sueldo ... entonces se acabarán los problemas financieros.

- Si me hago la liposucción ... entonces mi relación de pareja mejorará.

Lo que todas estas ideas expresan es el deseo de una "cura milagrosa" o solución rápida, que no exija mucho esfuerzo, ningún cambio de comportamiento, o menos aún, el que tengamos que hacer algo a cambio. ¿Si ves lo absurdo de esto?

No busques la cura milagrosa; analiza las razones o causas que han producido la infelicidad, los problemas financieros o la pobre relación de pareja. Como verás hacia el final de este capítulo, la ley de la causa y el efecto, nos dice que todos éstos no son más que los efectos de causas especificas que han venido operando en tu vida. Cambia las causas y cambiarás los resultados.

Esa es la única verdad al respecto.

Otro mito que se ha propagado es el que tiene que ver con el poder de la autosugestión. Se le han atribuido poderes casi sobrenaturales al uso de las afirmaciones utilizadas en el proceso dé la autosugestión.

Yo creo en el poder de las afirmaciones. Sé lo que las afirmaciones positivas pueden hacer por nuestra autoestima, el logro de nuestras metas y nuestro éxito. Sin embargo, es importante entender que no es la intención, sino la convicción y la decisión, las que le dan su gran poder a las afirmaciones que utilicemos.

Tú no vas a solucionar un problema de sobrepeso, simplemente repitiendo: ¡Soy delgado, soy delgado, soy delgado! No importa que tanto te concentres o con cuanto entusiasmo lo digas; si comes sin control y no haces ejercicio, todo seguirá igual y tus autoafirmaciones no servirán de nada.

Quizás por ello es que muchas personas piensan que las afirmaciones no sirven para nada, que es mejor ser realistas y aceptar las cosas tal como son. Pero lo cierto es que grandes triunfadores como Benjamín Franklin, por ejemplo, utilizaron las afirmaciones para mejorar su calidad de vida y programar su mente con las virtudes que deseaba desarrollar en su vida.

Entonces, ¿qué es verdad y qué es ficción? Napoleón Hill nos dice que para plantar en la mente la semilla original de una idea, debemos introducirla en nuestro subconsciente mediante la repetición del pensamiento. No obstante, el pretender que la repetición de una idea sea suficiente para lograr un cambio en nuestra vida, es lo mismo que pretender que con sólo sembrar una semilla en una matera, crezca y se convierta en una hermosa planta, sin necesidad de alimento, luz o agua.

Las afirmaciones sin acción son sólo intención, y como ya sabemos, las buenas intenciones no producen resultados.

Camilo Cruz

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