Friday, January 30, 2009

A través del lente de la mente subconsciente

Todos tenemos la libertad de escoger en qué decidimos enfocar nuestra atención. Lamentablemente, muchas personas eligen enfocarse en cosas que las limitan y las debilitan. Vigila con cuidado en qué te enfocas. Piensa que tu mente es como una cámara de video y tu interpretación del mundo no es más que el resultado de aquello en lo que elijas enfocar esa cámara.

Imagínate por un momento que vas a una fiesta. Seguramente habrás notado que casi siempre hay una o dos personas que deciden que no importa lo que suceda, ellas no se van a divertir. Toman la decisión de estar aburridas y nadie las hace cambiar de parecer. Generalmente las vemos en una esquina, sentadas, con los brazos cruzados, y una cara de enfermas que aterra.

Ahora imagínate que llegas a la fiesta y decides enfocar tu cámara sólo en una de estas personas. Toda la noche mirándola a ella. ¿Cuál va a ser tu interpretación de la fiesta? Si alguien te pregunta al día siguiente cómo estuvo la fiesta, seguramente responderás que estuvo aburrida. Es posible que las otras cien personas hayan tenido una velada espectacular y se hayan divertido mucho, pero tú has evaluado la reunión basado en el comportamiento de una sola persona, ya que en ella enfocaste tu cámara.

La pregunta importante es: ¿es ésta una evaluación acertada del ambiente que reinó en el festejo? Por supuesto que no. Sin embargo, ¿no es esto lo mismo que estás haciendo cuando decides que clase de día vas a tener basado únicamente en el clima, o cuando dices que nadie te aprecia, basado solamente en la opinión de una persona? ¿Comienzas a ver la conexión?

¿Qué sucedería si decides enfocar tu cámara en otra persona durante la fiesta? Quizás hayas encontrado que en toda celebración también hay por lo menos una o dos personas que han decidido que van a pasar el mejor rato de su vida. Ellos se fueron a divertir como si ese fuera su último día. Gozan, ríen, bailan y celebran, a tal punto que su sola presencia dice: ¡Entusiasmo! ¡Alegría! ¿Qué sucede si decides enfocar tu cámara en esta persona? ¿Cambiaría tu evaluación de la fiesta? Por supuesto que sí.

De igual manera, si decides que quieres tener una gran vida, si deseas que hoy sea un día espectacular, te aseguro que hay muchas cosas en tu vida en las que puedes enfocar la cámara de tu mente que te harán sentir optimista, entusiasmado y feliz. Si en lugar de salir de casa por la mañana y mirar las nubes negras que presagian lluvia, ves el sol que se encuentra detrás de ellas, o si enfocas tu cámara en las personas, la naturaleza, tus sueños y logros, seguramente vas a tener un gran día y una vida maravillosa.

Pero si quieres sentirte deprimido, infeliz, triste y derrotado, también vas a poder encontrar eventos en tu día y en tu vida en los cuales enfocar tu mirada, que seguramente te harán sentir de esa manera. Lo más increíble de todo es que hay personas que se han programado sólo para encontrar aquellos eventos y momentos que las hacen sentir derrotadas y débiles. Que triste, ¿no es cierto?

Es posible que tú conozcas a algunas de estas personas. Son aquellas a quienes les dices "que hermoso día para ir al parque, ¿verdad?", y te responden: "sí, pero no celebres todavía que con seguridad llueve más tarde". O les dices "que hijo tan inteligente tienes, es un genio para la ciencia y las matemáticas", y te responden: "sí, pero tiene muchos problemas con la ortografía". Son incapaces hasta de recibir un elogio. "¡Que bonita estás!"; "No, si no sabes lo mal que me he sentido últimamente".

Lo peor de todo es que no sólo enfocan sus cámaras en sus flaquezas o en sus caídas, sino que hacen un zoom con ella; toman cualquier contrariedad que les haya ocurrido y llenan con ella toda la pantalla de su mente. La agrandan y le dan proporciones gigantescas a cosas relativamente triviales. Si un día experimentan un tropiezo, sin importar los demás logros que hayan obtenido, suelen decir: "¿Por qué será que a mi todo me sale mal?" Si su pareja olvida agradecerle un favor que le haya hecho, dicen: "Nadie aprecia lo que yo hago" o "nunca recibo un agradecimiento", y de repente ese evento lo es todo. No permitas que esto te suceda. Recuerda que ningún evento constituye toda tu realidad.

Para los fracasados cualquier momento adverso se convierte en toda su realidad, mientras que el triunfador sabe que su éxito depende, en gran medida, de ver las cosas como pueden llegar a ser y no necesariamente como son. Saber dónde enfocar nuestra visión, inclusive frente a las circunstancias más adversas, nos ayuda a crear expectativas que influirán de manera dramática en los resultados que obtengamos.

Camilo Cruz

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