Thursday, February 19, 2009

Cómo atraer la riqueza mediante el pensamiento correcto

"Pese a que aproximadamente un 80% de las riquezas del mundo se encuentra en manos de un 20% de las personas, si juntásemos todas esas riquezas y las repartiésemos de manera igual entre cada uno de los habitantes del planeta, en cinco años tales riquezas estarían en las manos del mismo 20% inicial". J. Paul Getty

La persona verdaderamente rica atrae hacía sí más riquezas con su manera de ser y actuar. No es rica porque tenga dinero. Tiene dinero porque es rica por dentro. Hay quienes saben extraer de su alrededor todo aquello que enriquece la vida, mientras otras, inclusive en medio de las más propicias condiciones de riqueza obtienen poca cosa.

Lo cierto es que desde el punto de vista económico, no todas las personas han nacido en igualdad de condiciones. Muchas nacen en medio de la pobreza, otras pocas nacen en el seno de familias poseedoras de inmensas fortunas, mientras que la inmensa mayoría nace en algún punto intermedio.

No obstante, hay dos aspectos comunes a todos. Primero, a ninguno se le dio la oportunidad de escoger nacer pobre, rico o promedio. Segundo, lo que todos nosotros sí estamos en absoluta libertad de elegir es si deseamos vivir una vida de pobreza, una vida de riqueza, o una vida promedio. Está en nuestras manos escoger la clase de vida que deseamos vivir.

El nivel de riqueza o pobreza que experimentemos en nuestra vida ha sido el resultado de nuestros propios pensamientos. Se ha originado en nuestra manera de pensar, se ha afianzado con nuestros hábitos y se ha solidificado con nuestras acciones. De principio a fin, hemos sido nosotros los creadores.

Sin embargo, muchas personas podrían argüir que la dificultad para lograr el éxito financiero en ciertos países o regiones del mundo, se encuentra en los enormes problemas que enfrentan dichas economías. Y aunque es verdad que la inflación, la devaluación de las monedas locales y las altas tasas de desempleo pueden producir grandes crisis, cabe anotar que bajo esas mismas circunstancias, millones de personas y empresas se las ingenian para crear grandes fortunas.

La riqueza financiera no es una cuestión del medio o la ubicación, porque si así fuera toda la gente de ciertas ciudades sería rica, mientras que aquellos de otros pueblos serían todos pobres, y todos los habitantes de un estado serian inmensamente ricos, mientras que los del estado del lado serían pobres. Pero, en todas partes vemos gente rica y pobre viviendo en las mismas ciudades, no muy lejos la una de la otra; compartiendo el mismo ambiente, e inclusive hasta con las mismas profesiones.

Cuando dos personas viven en el mismo ambiente y tienen la misma profesión, y uno se vuelve rico mientras que el otro permanece pobre, esto demuestra que hacerse rico no es una cuestión de ubicación. Obviamente, algunos ambientes pueden ser más propicios y favorables que otros para generar riqueza. Pero cuando encontramos dos personas en el mismo tipo de negocio y en el mismo vecindario, y uno se enriquece mientras que el otro fracasa, lo que esto indica es que alcanzar la riqueza es el resultado de hacer las cosas de cierta manera.

La verdadera diferencia no está en las circunstancias, sino en las personas. Muchos de los multimillonarios que he tenido la oportunidad de conocer, son personas comunes y corrientes que decidieron darle un vuelco total a su vida porque simplemente estaban cansadas de vivir endeudadas, de ganar apenas lo suficiente para sobrevivir y se rehusaron a continuar viviendo de cheque en cheque y de mes a mes, así que decidieron cambiar su manera de pensar y actuar.

La mejor prueba de que el éxito financiero es el resultado de una decisión personal y no de las circunstancias, la encontré en un par de publicaciones del mundo de las finanzas. La primera de ellas reportaba que a principios del 2006, en los Estados Unidos el número de millonarios existentes ascendía a más de 8.9 millones de personas. Sólo durante el año 2005 el número de nuevos millonarios había sido de 700 mil nuevas personas. Eso quiere decir que un nuevo millonario surgió cada 45 segundos en este país durante ese año.

Sin embargo, en otra publicación oficial, se reportaba que durante ese mismo año, casi 2.1 millones de personas se habían declarado en bancarrota. Esto quiere decir que por cada persona que se hizo millonaria durante el 2005, tres se declararon en quiebra, en el mismo país, con las mismas leyes, la misma economía y las mismas oportunidades. Lo que esto demuestra es que tanto el éxito como el fracaso financiero son el resultado de decisiones individuales y no de tendencias globales.

La ley de la atracción establece que mientras algunas personas desarrollan hábitos de éxito y poseen una mentalidad de abundancia que les permite crear y aprovechar oportunidades, otras han adquirido hábitos que las mantienen quebradas financieramente. Ellas poseen una mentalidad de pobreza y escasez, capaz de disipar la más grande de las fortunas. De hecho, se ha sabido de personas que heredaron enormes fortunas o se ganaron la lotería, sólo para encontrarse nuevamente en la pobreza, años más tarde.

Camilo Cruz

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