Wednesday, February 25, 2009

Cómo hacer del éxito un reflejo automático

¿Te imaginas si pudieras hacer del éxito un reflejo automático? La buena noticia es que la ley de la atracción te permite hacer exactamente eso. La pregunta no es si puedes hacerlo, sino cómo lograrlo. ¿Cómo puedes asegurarte que comienzas a actuar ya mismo, permitiendo que todo aquello que quieres atraer guíe tus acciones?

Empecemos por entender que la persona promedio toma un gran número de decisiones cada día.

Muchas de ellas son simples e intrascendentes, pero otras tienen el poder de determinar la clase de vida que vivirá, las metas que alcanzará y que tan lejos llegará en el juego de la vida. No obstante, todas las decisiones -tanto grandes como pequeñas- involucran nuestra mente consciente y subconsciente. Así que es importante aprender cómo lograr que estas dos partes de la mente trabajen en armonía, en el logro de nuestro éxito personal.

La mente consciente, que constituye entre 5 y 10% del total de nuestra mente, es conocida como la mente lógica, racional o pensante. La mente consciente hace el papel de juez en el funcionamiento del cerebro; evalúa la importancia de la información que llega del mundo exterior, la acepta o rechaza y se encarga de razonar, formar juicios y tomar decisiones. Ella es la que programa, mientras que el subconsciente, que compone el otro 90 a 95% del total de nuestra mente, es el disco duro o centro de la memoria y por ende, es la mente programable. Su tarea es grabar, guardar, archivar y recordar la información que llega al cerebro a través de los sentidos.

Ella también está encargada de controlar una gran mayoría de los procesos automáticos del organismo, como el crecimiento, los latidos del corazón y el sistema digestivo.

Como es de esperar, el subconsciente nunca duerme, ya que él es el encargado de controlar la respiración, la circulación y toda una serie de funciones que no pueden detenerse simplemente porque estés durmiendo.

El diálogo entre estas dos partes de la mente es constante, e influye en todas nuestras decisiones, grandes o pequeñas, vitales o intrascendentes. Si alguna vez te has encontrado leyendo el menú en un restaurante de comida rápida, tratando de decidir qué ordenar, puedes estar seguro que este diálogo mental ha ocurrido, así tu decisión final parezca haber sucedido de manera instantánea.

¿Qué sucede a nivel mental durante estos momentos en los que quieres decidir qué ordenar para el almuerzo?

Vamos a suponer que la decisión está entre comerte un pastel de pollo o una ensalada. Tu mente consciente comienza a elaborar un juicio sobre las diferentes opciones basándose en la información que ya se encuentra almacenada en el subconsciente.

Literalmente, tu mente consciente comienza a buscar en los archivos de tu subconsciente toda la información relacionada con el pastel de pollo. Parte de esta información la podrá acceder casi instantáneamente -imágenes, sabores, aromas y demás características-. También encontrará información sobre que tanto te gusta, cuando fue la última vez que lo comiste, si es una de las especialidades de ese restaurante, o si es la mejor elección de acuerdo al régimen alimenticio que estés llevando.

Posteriormente hará lo mismo con la ensalada, y basado en esta información instruirá al conciente sobre qué ordenar. Lo interesante es que muchas veces, es posible escuchar este diálogo interno mientras ocurre.

Así, cada vez que tu mente consciente actúa lo hace consultando la información que se encuentra guardada en tu subconsciente. Sin embargo, hay momentos en que el subconsciente nos hace actuar, ignorando los juicios analíticos de la mente consciente. Por ejemplo, si estás cruzando la calle y de repente escuchas el motor de un camión acercándose, inmediatamente das un salto hacia atrás y te quitas del camino. Qué hacer no requiere un largo proceso de razonamiento. Tú no comienzas a pensar: "ese ruido suena como un camión", "¿son peligrosos los camiones?", "¿debería moverme?". ¡No! Tú actúas inmediatamente. Es un reflejo automático.

Ahora bien, lo cierto es que aún en este caso, tu mente consciente ha estado involucrada, ya que a través de ella es que grabaste de antemano en tu subconsciente el peligro potencial de tal situación. A través de ella has percibido los sonidos o imágenes que te confirman la presencia del camión y has establecido dicha conexión.

Sin embargo, el hecho de que esto haya ocurrido instantáneamente, depende en gran medida de dos cosas: Que hayas programado la información pertinente de antemano, y cómo hayas programado o archivado la información. Un niño, quien no sabe de ese peligro puede ponerse en grave peligro, sin quererlo, debido a su ignorancia. Así que el primer paso debe ser asegurarnos que todo aquello que necesitamos para triunfar se encuentre en nuestra mente; que hayamos tomado el tiempo para programar nuestro subconsciente con la información correcta.

Un segundo punto tiene que ver con nuestra habilidad para tener acceso a la información que se encuentra grabada en nuestro subconsciente. Varios estudios han demostrado que generalmente no logramos llegar a toda esta información con la misma rapidez. Mientras ciertos datos nos llegan instantáneamente, otros parecen estar fuera de nuestro alcance. Esto puede ser contraproducente, particularmente si se trata de información trascendental para tu éxito.

Para entender el porqué, quiero que visualices tu mente subconsciente como un círculo partido en dos mitades. La parte izquierda del círculo la llamaremos memoria de uso casual La mitad de la derecha la llamaremos memoria de acceso rápido, donde, por supuesto, se encuentra la información a la que quieres acceder rápidamente.

Ahora quiero que realicemos un ejercicio que nos ayudará a determinar en cuál de estas dos mitades se encuentra cierta información. Quiero que leas las siguientes preguntas y las respondas tan rápido como puedas:

  • ¿Cuál es el nombre de tu pareja? Si no tienes, ¿cuál es el nombre de tu madre?
  • ¿Cuál es tu número telefónico?
  • ¿Qué comiste hace tres meses al almuerzo?


Es posible que no hayas tenido problemas con las dos primeras preguntas, pero ¿qué sucedió con la tercera?

Si te parece que esta pregunta no ha sido justa ya que tres meses son demasiado tiempo, entonces trata de recordar qué cenaste hace uno o dos meses, o hace una semana, o hace cuatro días. ¿Continúas sin poder recordarlo? No te preocupes, lo cierto es que, a menos que, coincidencialmente, ese día haya sido un día especial para ti, lo más probable es que no lo recuerdes.

¿Qué hace que podamos recordar cierta información rápidamente y otra no? Por más que queramos recordarla y nos concentremos, parece que no podemos dar con ella; es como si se hubiera borrado de nuestra memoria.

A pesar de que el paso del tiempo dificulta recordar cierta información, lo que determina que encuentres la información que buscas, rápidamente, tiene más que ver con dónde se encuentra almacenada dicha información que con el factor tiempo. ¿Está en la parte del subconsciente reservada para la información de uso casual o en la memoria de acceso rápido?

Las respuestas a las dos primeras preguntas se encuentran en tu memoria de acceso rápido y esto ha facilitado encontrar las respuestas inmediatamente. Sin embargo, la información sobre tu cena seguramente se encuentra en la más lenta, y menos accesible, memoria de uso casual.

La ventaja de contar con este sistema interno es que, indudablemente, todos queremos tener acceso a cierta información importante de manera rápida. Aunque no necesitamos recordar todo dato o estímulo que llega a nuestra mente, hay cierta información que, por su importancia para nuestra vida, si deseamos recordar con facilidad.

Lo curioso es que mucha de esta información parece evadirnos, especialmente cuando más la necesitamos. Por ejemplo, sería fantástico poder tener en nuestra memoria de acceso rápido todo aquello que tenga que ver con nuestro éxito, nuestras metas y objetivos a largo plazo y en general, con todo aquello que queremos atraer a nuestra vida. De la misma manera, sería maravilloso poder guardar allí los valores y principios que queremos que guíen nuestra vida y las habilidades y hábitos que sabemos que nos ayudarán a triunfar, ¿no te parece?

Es indudable que nuestra vida sería totalmente distinta si tuviésemos, en todo momento, esta información al alcance de la mano. Nuestras decisiones y acciones diarias seguramente serían muy diferentes si pudiésemos recordar toda esta información con la misma facilidad con que recordamos nuestro número telefónico.

¿Cómo lograr que esta información vital para nuestro éxito vaya a parar a nuestra memoria de acceso rápido? Para lograrlo, debemos saber qué factores determinan dónde será archivada la información que llega a la mente.

El primer factor que determina que cierta información sea almacenada en la memoria de acceso rápido es la percepción de importancia. Todo dato, nombre, propósito, meta, principio o evento que percibes como importante y vital para ti -información a la cual quieres tener acceso inmediato cuando la necesites- es guardado en la memoria de acceso rápido.

El segundo factor es la repetición constante. Tú recuerdas con facilidad aquellos datos que utilizas con cierta frecuencia, como tu número telefónico, ciertos nombres y otra información. Así que la repetición constante también juega un papel determinante para que cierta información sea archivada en la memoria de acceso rápido.

La presencia de cualquiera de estos dos aspectos, percepción de importancia o repetición constante, asegurará que dicha información sea guardada en nuestra memoria de acceso rápido.

Si deseas que cierta información, creencia, hábito o meta vaya a tu memoria de acceso rápido, donde puedas recordarla o tenerla presente de manera constante, necesitas asegurarte que tu mente la perciba como algo importante para tu vida, y debes repetirla constantemente. Es por eso que estos dos factores son parte de lo que hace que funcione la ley de la atracción.

La verdad es que lo que cenaste hace tres meses también se encuentra en tu mente subconsciente. No obstante, ésta información está en la zona reservada para la información de uso casual, ya que es muy posible que no haya tenido mayor relevancia. Además, sólo ocurrió una vez y, a menos que haya sido un evento especial, esta cena no pasó de ser uno más de los cientos de sucesos que ocurrieron durante un día común y corriente en tu vida.

La información se encuentra allí, y algunos científicos aseguran que bajo hipnosis, no sólo podrías recordar lo qué comiste, sino quién estaba contigo y otros detalles que en aquel momento pasaron inadvertidos.

Ahora, la pregunta realmente importante es ésta: ¿Dónde debería encontrarse toda la información que necesitas para triunfar? ¿Dónde deben encontrarse tus sueños, metas y aspiraciones? ¿Dónde deben estar los hábitos y compromisos que te ayudarán a realizar los cambios que deseas ver en tu vida? ¿Dónde debe estar todo aquello que deseas atraer a tu vida?

¿En tu memoria de acceso rápido, que responde de manera casi automática, o en la memoria de uso casual?

La respuesta es obvia, en la memoria de acceso rápido.

Tú quieres que todo aquello que es importante para tu éxito lo puedas recordar instantáneamente. No deseas tener que pensar demasiado antes de recordar toda esta información. ¿Cómo puedes asegurarte que todo aquello que es verdaderamente importante para tu vida y que está íntimamente ligado con la realización de tus metas, vaya a la memoria de acceso rápido? Debes darle importancia, percibirlo como prioritario y repetirlo constantemente.

Es así de simple.

Todas las actitudes, creencias y valores que hoy gobiernan tu vida, ya sean positivos o negativos, son aquellos a los que les has asignado gran importancia y buscas experimentar constantemente.

Los hábitos que posees hoy, buenos o malos, son el resultado del proceso que acabo de describir.

Si el primero de enero, por ejemplo, como muchas otras personas, señalas entre tus propósitos para el nuevo año que este año vas a trabajar en mejorar tu salud y tu estado físico, inicialmente, esa afirmación como cualquier otro pensamiento que acaricies por vez primera, va a tu memoria de uso casual.

Si en los siguientes días no haces nada que dé muestra de que ésta ha sido una decisión que llevarás a la práctica; si no comienzas rápidamente a tomar acciones específicas para reafirmar tu compromiso de desarrollar una mejor salud; si dejas pasar los días sin llevar esta declaración inicial al siguiente nivel; seguramente tu mente no la percibirá como importante y prioritaria en tu vida. Tu mente la percibirá como una más de las muchas afirmaciones intrascendentes que has hecho a lo largo de tu vida y la dejará archivada en la memoria de uso casual.

Sin embargo, si al día siguiente te levantas temprano para ir al gimnasio, y comienzas a prestar más atención a lo que comes, tu mente comienza a percibir que esta decisión que tomaste es realmente importante para ti. Si continuas alimentando tu mente con afirmaciones positivas del nivel de salud óptima que deseas atraer a tu vida, y continúas mostrando ese interés por tu decisión de manera constante, muy pronto esta información irá a parar a la zona de acceso rápido y es allí donde empezará a convertirse en pensamiento dominante primero, luego en un hábito, y finalmente en un valor firme y sólido que continuará guiando tu vida en adelante.

Muy pronto, ejercitar tu cuerpo, comer bien y cuidar tu salud, ocurrirán en ti de manera casi automática. Tener esta información siempre presente en tu memoria de acceso rápido te permitirá estar más alerta a todas aquellas oportunidades que puedan ayudarte a materializar tus metas.

Ésta es la manera como pones la ley de la atracción en acción, y logras hacer del éxito un reflejo automático. Tu objetivo debe ser programar tu subconsciente con la información que te permita responder acertadamente en toda situación.

Para lograr que esto suceda, deberás atravesar varias etapas durante las cuales estarás interiorizando las ideas y aprendiendo metódicamente aquellos hábitos que te permitirán convertirte en un triunfador. Este proceso ocurre siempre que aprendemos algo nuevo y deberá suceder con el aprendizaje de los hábitos de éxito que debes interiorizar en tu camino hacia el éxito.

Es muy probable que algunos de los conceptos que has encontrado a lo largo de este libro sean nuevos para ti. También es posible que algunos de los errores que has cometido en el pasado fueran el resultado de no saber nada acerca de estos conceptos, lo cual, aunque excusa dichas acciones, no cambia los resultados. En otras palabras, tú no sabias algo y no sabías que no lo sabías. No tenías la menor idea de que estabas haciendo algo mal. Es la excusa de quien acaba de cometer una infracción de transito y desesperadamente busca hacerle entender al oficial de la policía que es tu primera visita a la ciudad, o que desconocías dicha ley. A propósito, la ley es muy clara, su desconocimiento no es excusa para violarla, así ocurra de manera involuntario. Lo mismo sucede en el juego de la vida.

Entonces, nuestra meta es desarrollar tal conocimiento de las leyes del éxito que éste también surja en nuestra vida de manera automática. Quizás la manera más fácil de entender las diferentes etapas de este proceso sea con un ejemplo.

Primera etapa: Inconscientemente incapaz

Un niño de seis meses es incapaz de atarse los cordones de los zapatos. Es más, él no sabe que existe tal cosa. No lo conoce, por tanto, no lo practica, no lo extraña, ni lo cree necesario.
Podríamos decir que no sabe, pero no sabe que no sabe. Él es inconscientemente incapaz.

Segunda etapa: Conscientemente incapaz

El niño de dos o tres años observa a su padre amarrarse los zapatos. Ahora es consciente que existe esta actividad, pero aún es incapaz de realizarla por si mismo. No obstante, ahora está consciente de su incapacidad. El no saber cómo hacerlo le produce frustración y hace que abandone su intento después de unos momentos. Aún no sabe cómo hacerlo, pero ahora sabe que no sabe. Él es consciente de su incapacidad.

Tercera etapa: Conscientemente capaz

Un niño de cinco o siete años de edad, después de observar a otras personas y de practicar cómo amarrarse los zapatos, logra hacerlo por sí mismo. Sin embargo, para lograrlo necesita concentrarse en lo que hace. Esto es evidente ya que trata de colocar su pie lo más cercano posible a su cara y fija su visión en la tarea, tratando de eliminar cualquier distracción. Él es ahora consciente de su nueva capacidad.

Cuarta etapa: Inconscientemente capaz

Los adultos no necesitan pensar o concentrarse cuando se amarran los zapatos. Lo hacen inconscientemente. Lo pueden hacer con los ojos cerrados o, inclusive, mientras mantienen una conversación. Esta acción se ha convertido en una acción automática en ellos. Finalmente, son inconscientemente capaces.

Estas cuatro etapas pueden convertir cualquier acción en un hábito y cualquier hábito en un condicionamiento inconsciente. Ésta es una gran noticia si el hábito en cuestión es un hábito de éxito. Pero funciona exactamente igual con un mal hábito, sin importar cuán autodestructivo sea.

Luis fuma, pero no sabe todos los males que están asociados con este hábito. Podríamos decir que Luis es inconscientemente incapaz.

En un seminario, Luis escucha una exposición sobre todos los peligros asociados con este mal hábito, y aunque sigue fumando, ahora ha desarrollado conciencia de su adicción. Es decir, ahora es conscientemente incapaz.

En la medida en que Luis desarrolla una mayor conciencia acerca de las posibles consecuencias de su mal hábito, comienza a dar pasos para dejar de fumar. En un principio esto requiere de una gran disciplina por su parte. El poder adictivo de su hábito le presentará retos físicos que no esperaba y las presiones del entorno constantemente pondrán a prueba su compromiso. Así que si desea vencer esta adicción, deberá poner todo de su parte.

Luis está en una etapa en la cual su capacidad de éxito dependerá en gran medida de que esté consciente cada minuto de lo que debe hacer.

Después de algunos meses, Luis habrá reemplazado el viejo hábito de fumar por un nuevo hábito de salud. Su vida será el producto de una nueva serie de creencias y compromisos que interiorizó y que hicieron que se comportará de una manera distinta frente a dicho hábito.

Muy posiblemente ya no tendrá que recordar constantemente todos los males asociados con fumar para vencer la tentación de hacerlo. No fumar es algo que hará de manera automática, inconscientemente.

De esta misma manera podemos, atraer cualquier hábito positivo hacia nosotros o alejar cualquier hábito negativo de nuestra vida. Lo único que necesitamos es actuar con disciplina y persistencia hasta lograr aquello que nos hayamos propuesto.

Recuerda que la ley de la atracción sólo comienza a ejercer su enorme poder cuando tu manera de actuar es consistente con los objetivos que deseas lograr. La visión sin acción es nula. Aquellos pensamientos de éxito que no están respaldados por la acción consistente y decidida no producirán ningún resultado.

Podemos pensar en la palabra atracción como una palabra compuesta por los términos "atraer" y "acción". Aunque todo aquello que atraes en tu vida se forma en tu pensamiento, es la acción la encargada de materializar dicha visión.

Camilo Cruz

1 comment:

Kyra said...

Lei acerca de esto en el libro "The art of Living Consciously" de Nathaniel Branden y me parecio excepcional esta forma de establecer las cosas, las decisiones. Que situaciones tan pequeñas de nuestra vida diaria se vuelvan nuestro aliado por el simple hecho de poner atencion.

Me gusto mucho el post.