Wednesday, November 18, 2009

Hermana María Crescencia Pérez

Pidiendo la beatificación de la Sierva de Dios:
María Crescencia Pérez.

Padre de Jesús y nuestro que por tu Divino Espíritu haces florecer la santidad en la Iglesia, te damos gracias por tu Sierva María Crescencia que te amó con sencillez y te rogamos que la glorifiques para que su ejemplo e intercesión sirvan a la extensión de tu Reino y la multiplicación de las vocaciones a la vida consagrada.
Concédenos por su intermedio, la gracia que con humildad te imploramos.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
(formular la petición y rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
Corazón de Jesús, por los sufrimientos de tu Divino Corazón, ten misericordia de nosotros.

1 comment:

Marock™ said...

ROMA.- María Angélica Pérez, o sor Crescencia Pérez. Así se llama la próxima beata argentina. La causa de canonización de esta monja, que nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, el 17 de agosto de 1897, ha dado un gran salto hacia adelante. Un equipo de médicos y otro de teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos -la "fábrica de santos" del Vaticano- ha dado el visto bueno al milagro necesario para ser declarada beata, por la inexplicable curación de una hepatitis aguda fulminante de María Sara Pane, que ya padecía de diabetes.

"La aprobación del milagro fue una decisión unánime, algo no tan común", contó a La Nacion el abogado Enrico Venanzi, postulador de la causa. "Ahora falta el voto de la comisión plenaria de la Congregación, pasado mañana, y que el Papa promulgue el decreto del milagro a fin de año", agregó.

De padres españoles emigrados a la Argentina, María Angélica Pérez vivió una vida muy simple. Pasó su adolescencia en Pergamino, en un clima de profunda fe religiosa, dedicándose al estudio y al trabajo en el campo. En 1915 ingresó en el noviciado de Buenos Aires de las Hijas de María Santísima del Huerto, que la habían educado. Se dedicó a los niños, primero como maestra, y luego cuidando a los enfermos. Estuvo tres años junto con niños tuberculosos internados en un sanatorio de Mar del Plata. Como se enfermó de pulmonía, en busca de un clima más recomendable fue enviada a Vallenar, donde algunas hermanas prestaban servicio en el hospital local. Allí pasó el último período de su vida, dedicada totalmente a los enfermos.

Murió el 20 de mayo de 1932, a los 35 años, en medio de gran pesar de la población local, que la llamaba "la Santita" o "sor Dulzura". Reflejo de la devoción popular, la gente impidió que las Hermanas se llevaran su cuerpo, que en 1966 fue encontrado incorrupto y actualmente se encuentra en la capilla del Colegio del Huerto de Pergamino.

La causa de canonización comenzó en 1986, en la diócesis de San Nicolás de los Arroyos. Completada su fase diocesana, en el Vaticano fue declarada primero "sierva de Dios" y luego "venerable". Como para ser proclamada beata hace falta un milagro por su intercesión (y un segundo milagro para llegar a ser santa), eso ocurrió con la curación inexplicable de María Sara Pane.

Venanzi, postulador de la causa de canonización, no ocultó su admiración por quien ahora, seguramente, se convertirá en 2012 en la próxima beata argentina, en una ceremonia que probablemente tendrá lugar en nuestro país. "Sor Crescencia tuvo una vida de extrema simpleza, en la dedicación total a los pobres y a los enfermos", dijo este abogado, que desde hace 65 años se ocupa de santos y beatos. "Cumplí mi tarea con ganas, porque se trata de una figura extremadamente linda", concluyó.