Saturday, January 31, 2009

Cómo utilizar la mente para practicar el éxito

De acuerdo a la ley de la atracción, nosotros podemos utilizar la pantalla de nuestra mente subconsciente para proyectar en ella nuestros triunfos o nuestros fracasos.

Dependiendo de lo que decidamos proyectar viviremos una vida de éxito y felicidad o una de frustración y desencanto.

Hace algunos años una escuela puso a prueba este postulado de que los pensamientos y las imágenes que mantenemos en la mente, en forma permanente, tienden a reflejarse en las condiciones y circunstancias de nuestro entorno. Para comprobarlo, tomaron tres grupos de jóvenes y los llevaron a la cancha de basketball para determinar qué tan efectivos eran encestando desde la línea de tiro libre.

La escuela determinó que el promedio de efectividad de los tres grupos era muy similar y equivalía al 22%. Es decir, que lograban encestar sólo dos canastas de cada diez intentos.

Posteriormente, tomaron al primer grupo y le dieron las siguientes instrucciones: "Durante los próximos treinta días queremos que vengan al campo de juego y practiquen su tiro libre durante treinta minutos".

Al segundo grupo le ordenaron que durante los siguientes treinta días no tocaran el balón, ni practicaran, y que sólo se limitaran a ir a la biblioteca durante media hora todos los días para realizar un ejercicio de visualización en el cual se imaginaran ejecutando lanzamientos de tiro libre sin fallar ninguno de ellos. Las instrucciones eran que se vieran encestando cada lanzamiento que hicieran.

Al tercer grupo se le encargó que realizara el mismo ejercicio durante todo el mes, y que, además, entrenaran todos los días media hora en el campo de juego, teniendo en cuenta las imágenes mentales que habían visualizado.

Al final de los treinta días volvieron a medir los porcentajes, para establecer el efecto que las prácticas, tanto físicas como mentales, hubiesen podido tener en el desempeño de los jugadores.

El primer grupo, que practicó treinta minutos diarios, incrementó su efectividad de un 22% a un 32%. Y aunque un 32% aún es muy bajo, lo cierto es que representó un aumento de un 50% sobre el nivel del cual habían partido.

El segundo grupo, que no realizó ningún entrenamiento, pero que desarrolló durante los treinta días el ejercicio mental de visualizarse acertando todo lanzamiento, subió su porcentaje a un 42%. Lo increíble es que sin hacer ningún tipo de práctica física, su efectividad se duplicó. Esto es un logro espectacular, especialmente si se tiene en cuenta que lo único que cambió fue su programación mental. Ellos modificaron un programa mental en el cual se veían siempre fallando, por uno en el que se veían siempre triunfando, y ese solo cambio les permitió aumentar su efectividad en un 100%.

El tercer grupo, que realizó los dos tipos de práctica, subió su porcentaje al 86%.

Como te podrás dar cuenta, hubo un enorme incremento en la efectividad de aquellos jóvenes que practicaron tanto física como mentalmente. Su eficiencia aumentó en un 300%.

Esta verificación muestra la indiscutible relación que existe entre nuestros pensamientos y nuestra manera de actuar. La buena noticia es que este es un poder que está al alcance de todos. Imagínate si de ahora en adelante comienzas a hacer lo mismo antes de entrar a tu próxima entrevista de trabajo, o antes de hablar con tu siguiente cliente o de participar en tu próxima competencia o de empezar tu siguiente dieta. Qué tal si comienzas por practicar tu éxito mentalmente en lugar de sabotear tus posibilidades de triunfo, practicando tu fracaso.

Si utilizas tu pensamiento de esta manera lograrás hacer que tu éxito sea un reflejo automático. Sin embargo, para que esto suceda, deberás interiorizar aquellos pensamientos, ideas, leyes y hábitos que te permitan convertirte e un triunfador. El objetivo es lograr que estas leyes del éxito, que a veces ignoramos, y otras veces mantenemos brevemente en nuestra conciencia, pasen a ser parte de nuestro pensamiento subconsciente, donde puedan tener permanencia y actuar de manera automática, guiándonos en nuestras acciones.

Recuerda que al igual que con las leyes que rigen el universo físico, las leyes para alcanzar el éxito afectan nuestras acciones, independientemente de que las conozcamos, las ignoremos o no sepamos de su existencia. Si te asomas por una ventana demasiado afuera, la ley de la gravedad operará sobre ti haciendo que caigas al vacío, así nunca hayas escuchado acerca de esta ley. Lo mismo sucede con los principios del éxito. Si los ignoramos pagaremos las consecuencias.

Camilo Cruz

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Friday, January 30, 2009

A través del lente de la mente subconsciente

Todos tenemos la libertad de escoger en qué decidimos enfocar nuestra atención. Lamentablemente, muchas personas eligen enfocarse en cosas que las limitan y las debilitan. Vigila con cuidado en qué te enfocas. Piensa que tu mente es como una cámara de video y tu interpretación del mundo no es más que el resultado de aquello en lo que elijas enfocar esa cámara.

Imagínate por un momento que vas a una fiesta. Seguramente habrás notado que casi siempre hay una o dos personas que deciden que no importa lo que suceda, ellas no se van a divertir. Toman la decisión de estar aburridas y nadie las hace cambiar de parecer. Generalmente las vemos en una esquina, sentadas, con los brazos cruzados, y una cara de enfermas que aterra.

Ahora imagínate que llegas a la fiesta y decides enfocar tu cámara sólo en una de estas personas. Toda la noche mirándola a ella. ¿Cuál va a ser tu interpretación de la fiesta? Si alguien te pregunta al día siguiente cómo estuvo la fiesta, seguramente responderás que estuvo aburrida. Es posible que las otras cien personas hayan tenido una velada espectacular y se hayan divertido mucho, pero tú has evaluado la reunión basado en el comportamiento de una sola persona, ya que en ella enfocaste tu cámara.

La pregunta importante es: ¿es ésta una evaluación acertada del ambiente que reinó en el festejo? Por supuesto que no. Sin embargo, ¿no es esto lo mismo que estás haciendo cuando decides que clase de día vas a tener basado únicamente en el clima, o cuando dices que nadie te aprecia, basado solamente en la opinión de una persona? ¿Comienzas a ver la conexión?

¿Qué sucedería si decides enfocar tu cámara en otra persona durante la fiesta? Quizás hayas encontrado que en toda celebración también hay por lo menos una o dos personas que han decidido que van a pasar el mejor rato de su vida. Ellos se fueron a divertir como si ese fuera su último día. Gozan, ríen, bailan y celebran, a tal punto que su sola presencia dice: ¡Entusiasmo! ¡Alegría! ¿Qué sucede si decides enfocar tu cámara en esta persona? ¿Cambiaría tu evaluación de la fiesta? Por supuesto que sí.

De igual manera, si decides que quieres tener una gran vida, si deseas que hoy sea un día espectacular, te aseguro que hay muchas cosas en tu vida en las que puedes enfocar la cámara de tu mente que te harán sentir optimista, entusiasmado y feliz. Si en lugar de salir de casa por la mañana y mirar las nubes negras que presagian lluvia, ves el sol que se encuentra detrás de ellas, o si enfocas tu cámara en las personas, la naturaleza, tus sueños y logros, seguramente vas a tener un gran día y una vida maravillosa.

Pero si quieres sentirte deprimido, infeliz, triste y derrotado, también vas a poder encontrar eventos en tu día y en tu vida en los cuales enfocar tu mirada, que seguramente te harán sentir de esa manera. Lo más increíble de todo es que hay personas que se han programado sólo para encontrar aquellos eventos y momentos que las hacen sentir derrotadas y débiles. Que triste, ¿no es cierto?

Es posible que tú conozcas a algunas de estas personas. Son aquellas a quienes les dices "que hermoso día para ir al parque, ¿verdad?", y te responden: "sí, pero no celebres todavía que con seguridad llueve más tarde". O les dices "que hijo tan inteligente tienes, es un genio para la ciencia y las matemáticas", y te responden: "sí, pero tiene muchos problemas con la ortografía". Son incapaces hasta de recibir un elogio. "¡Que bonita estás!"; "No, si no sabes lo mal que me he sentido últimamente".

Lo peor de todo es que no sólo enfocan sus cámaras en sus flaquezas o en sus caídas, sino que hacen un zoom con ella; toman cualquier contrariedad que les haya ocurrido y llenan con ella toda la pantalla de su mente. La agrandan y le dan proporciones gigantescas a cosas relativamente triviales. Si un día experimentan un tropiezo, sin importar los demás logros que hayan obtenido, suelen decir: "¿Por qué será que a mi todo me sale mal?" Si su pareja olvida agradecerle un favor que le haya hecho, dicen: "Nadie aprecia lo que yo hago" o "nunca recibo un agradecimiento", y de repente ese evento lo es todo. No permitas que esto te suceda. Recuerda que ningún evento constituye toda tu realidad.

Para los fracasados cualquier momento adverso se convierte en toda su realidad, mientras que el triunfador sabe que su éxito depende, en gran medida, de ver las cosas como pueden llegar a ser y no necesariamente como son. Saber dónde enfocar nuestra visión, inclusive frente a las circunstancias más adversas, nos ayuda a crear expectativas que influirán de manera dramática en los resultados que obtengamos.

Camilo Cruz

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Thursday, January 29, 2009

El extraordinario poder del pensamiento positivo.

"Todos somos responsables por los pensamientos que albergamos en nuestra mente en cualquier momento. Tenemos la capacidad de pensarlo que deseemos. Así que inclusive todas nuestras actitudes y comportamientos negativos y autodestructivos se han originado en la manera en que hemos elegido pensar". Wayne Dyer

Un pensamiento es una sustancia concreta que produce resultados específicos, y afecta nuestra mente y cuerpo de maneras muy precisas. Muchas personas erróneamente creen que los pensamientos son cosas triviales que no tienen mayor efecto en nuestra vida o nuestro éxito. Pero lo cierto es que la mente tiene la capacidad de crear aquella realidad representada o imaginada por cada uno de nuestros pensamientos.

De hecho, el postulado general de la ley de la atracción es que todo ser humano puede formar ideas en su pensamiento, impregnarlas de fe y propósito, y por medio de una acción decidida generar la creación de aquello que había imaginado. Sin embargo, para lograr esto, debemos primero formar una imagen mental clara y precisa de lo que deseamos tener, hacer, o ser, y mantener esta imagen mental en nuestro pensamiento, mientras agradecemos por anticipado que dicha meta esté en proceso de hacerse realidad. Este es el proceso mediante el cual dicho deseo es enviado al universo y las fuerzas creativas se ponen en movimiento.

Para poder recibir lo suyo cuando le llegue, la persona debe utilizar siempre su potencial al máximo y estar dispuesta siempre a dar más de lo que su trabajo o posición demanda. Debe mantener en su mente el propósito de vivir una vida de abundancia, y debe hacer, cada día, todo lo que pueda hacer ese día, cuidando de realizar cada actividad de la manera más efectiva y excelente posible.

Los hombres y mujeres que practiquen estas instrucciones con toda seguridad lograrán aquello que tanto anhelan. No obstante, no podemos olvidar que lo que recibamos va a ser en proporción exacta a qué tan definidas sean nuestras metas, qué tan clara esté esa visión grabada en nuestra mente, qué tan firme sea nuestro propósito y nuestra fe, y qué tan profundo nuestro espíritu de gratitud.

Camilo Cruz

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Wednesday, January 28, 2009

La respuesta esta en el viento



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Tuesday, January 27, 2009

¿Qué tan cierto es nuestro dialogo mental?

La programación negativa es el resultado de expresiones o generalizaciones que utilizamos a menudo, sin detenernos a calcular su validez. Recuerdas la anotación de Napoleón Hill: "uno llega a creer cualquier cosa que se repita a sí mismo, ya sea una afirmación verdadera o falsas".

Afirmaciones como: "Nada me sale bien", "nunca me tienen en cuenta" "siempre me toca lo peor", Todos se burlan de mí", te desarman y te limitan aunque no sean apreciaciones válidas de la realidad.

Porque lo cierto es que cuando alguien dice "nada me sale bien" generalmente lo que quiere decir es las dos últimas cosas que he intentado no me han salido como hubiese querido.

Sin embargo, cuando tú afirmas que "nada te sale bien" lo que tu mente realmente escucha es: "Eres un fracasado", "date por vencido", "entiende que tú no sirves para nada". Así que después de escuchar esto, no es de extrañar que te sientas abatido. Piensa por un momento en las implicaciones de una expresión como "nada me sale bien". Si en realidad nada te sale bien; ¡absolutamente nada!, pues, la verdad es que lo único que puedes hacer es admitir que eres un fracasado.

Pero antes de apresurarte a aceptar esta nefasta realidad, la próxima vez que te sientas tentado a utilizar esta expresión, pregúntate: "En verdad, ¿nada me sale bien? ¿No ha habido nunca en mi vida una situación en la que algo me haya salido bien? o ¿qué es exactamente lo que me ha salido mal?"

Si cambias tú diálogo interno puedes ser mucho más objetivo y aprender de los errores cometidos. Si tu diálogo interno es "nada me sale bien y lo aceptas como una realidad, la siguiente pregunta que tu cerebro se hará es: "¿Por qué será que a mí nada me sale bien?" La única respuesta posible que el cerebro puede darte ante una generalización como ésta es "porque eres un fracasado". ¿Qué aprendiste de esta respuesta? Absolutamente nada, y ahora te sientes peor que antes.

Pero si adoptas el diálogo interno adecuado y aceptas que en el pasado has hecho muchas cosas bien, podrás replantear tus interrogantes y preguntarte: "¿Qué fue exactamente lo que no salió bien en esta ocasión? ¿Cómo puedo hacer esto mejor la próxima vez para obtener los resultados que deseo? ¿Dónde estuvo el error específicamente y qué puedo aprender para no cometer el mismo error otra vez?" Cualquiera de estas preguntas te ayudará a convertir esta caída en una experiencia de la que puedes aprender, en lugar de permitir que defina quién eres como persona. Porque haber fracasado no es sinónimo de ser un fracasado.

De igual manera, cuando digas: "todos me rechazan", piensa qué tan cierto es lo que dices. ¿Quieres decir que hasta la fecha, todos te han rechazado en tu vida? Eso no puede ser cierto, de lo contrario ya estarías muerto. Entonces, la próxima vez que te encuentres diciendo "todos me rechazan" quiero que observes la imagen mental que genera esta afirmación. ¿Cuántas personas hay en la imagen mental que tu mente ha creado cuando afirmas esto? ¿Miles de personas dándote la espalda? ¿Cientos? ¿Una docena? Quizás sólo hay una persona o tal vez ninguna.

Cuando dices Iodos me rechazan", o "nadie aprecia mi trabajo", tu mente debería poder instantáneamente dibujar una imagen en la que se encuentren todas las personas que te han rechazado al mismo tiempo. No obstante, si cuando dices esto, sólo ves la imagen de tu amigo que acaba de rechazar una propuesta que le hiciste o la de dos compañeros de trabajo que, justo recién, rechazaron el plan que les presentaste, entonces esa afirmación es obviamente una exageración. En tal caso deberías ser un poco más objetivo y preguntarte: "¿Quién me ha rechazado específicamente? Entonces te darás cuenta que no es todo el mundo sino sólo una persona. Lo significativo de esto es que es mucho más fácil lidiar con el rechazo de una persona que responder al rechazo de cientos o miles de personas. Una persona es mucho más manejable.

Ahora bien, si deseas ser aún más objetivo, entiende que lo que tus compañeros de trabajo rechazaron no fue a ti sino a tu plan. En lugar de cuestionarte: ¿Por qué será que todas las personas siempre me rechazan? Pregúntate: ¿Qué fue específicamente lo que mis compañeros rechazaron de mi plan? ¿Por qué lo hicieron? ¿Tienen la razón? ¿Puedo cambiarlo? ¿Ves la enorme diferencia? De estas preguntas sí puedes aprender. Todos estos interrogantes pueden aumentar tu poder y fortalecerte, mientras que la pregunta anterior te limitaba y te hacía más débil. Si no te gustan las respuestas que tu mente te está dando o si no estás aprendiendo mucho de ellas, es hora de aprender a replantearlas. Recuerda, tu mente siempre te dará lo que le pidas.

Camilo Cruz

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Monday, January 26, 2009

Las autoafirmaciones son profecías hechas realidad

No hay mejor manera de poner a prueba la ley de atracción que cuando le dejamos saber al mundo sobre una meta que pretendemos lograr. Cuando sin temores y poniendo nuestra reputación y nuestro ego en la línea, anunciamos en voz alta, con convicción y sin ninguna duda, que nos proponemos lograr algo.

Eso fue lo que hizo Roger Bannister. Durante más de cinco décadas de competencia olímpica, ningún atleta había podido acercarse a la marca impuesta en 1903 para la carrera de la milla. En aquella ocasión, Harry Andrews, entrenador olímpico del equipo británico había profetizado: "el récord de la milla de 4 minutos, 12.75 segundos, nunca será superado".

Existían aún menos posibilidades de correr algún día dicha carrera en menos de cuatro minutos. De acuerdo a muchos, esa era una hazaña imposible de realizar.

Los atletas escuchaban de los "expertos" una multitud de razones que respaldaban la afirmación hecha por Andrews. Inclusive la comunidad médica advertía a los atletas sobre los peligros asociados con intentar la absurda proeza de correr una milla en menos de cuatro minutos. Como resultado de esta creencia, en los siguientes cincuenta años los mejores atletas del mundo llegaron muy cerca de este récord, pero ninguno logró superarlo. ¿Por qué? Porque los médicos habían dicho que era imposible. Los científicos opinaban lo mismo y afirmaban que el cuerpo no soportaría tal esfuerzo y que el corazón literalmente podría explotar.

Muchos de nosotros, con frecuencia, somos víctimas de las influencias negativas de otras personas; aceptamos su programación negativa sin cuestionamientos. Al hacer esto, permitimos que otros siembren en nuestra mente falsas creencias que nos limitan física, emocional e intelectualmente.

Todo cambió el día en que el joven corredor británico Roger Bannister hizo un anuncio público: Él correría la milla en menos de cuatro minutos.

En realidad, la decisión de lograr tal hazaña era algo que le venia dando vueltas en su cabeza desde dos años atrás. En 1951, Roger había capturado el título británico en la carrera de la milla y sintió que estaba preparado para la competencia olímpica. Infortunadamente, cambios de último minuto en el horario de las competencias de los Juegos Olímpicos de 1952 lo forzaron a competir sin suficiente descanso entre sus dos eventos y terminó en cuarto lugar. Como era de esperarse, el joven atleta debió soportar todas las críticas de la prensa deportiva británica quien culpó su estilo de entrenamiento poco ortodoxo por su pobre actuación.

Al escuchar esto, el joven atleta resolvió reivindicar su nombre anunciando públicamente que rompería la aparentemente imposible barrera de los cuatro minutos. Todo el mundo pensó que había perdido la razón, desde la prensa deportiva hasta la comunidad médica.
Su oportunidad llegó el seis de mayo de 1954, después de varias caídas y decepciones. En la Universidad de Oxford, Roger logró lo imposible; corrió la milla en menos de cuatro minutos y sobrevivió. El mito se había roto.

Cuando esta noticia le dio la vuelta al mundo algo sorprendente sucedió. En menos de un año, 37 atletas ya habían superado esta misma marca. El siguiente año, más de 300 atletas registraron marcas por debajo de los cuatro minutos. Hoy, inclusive estudiantes de escuela secundaria rompen con facilidad la marca de los cuatro minutos para la carrera de la milla.

Cuando le preguntaron a Bannister cómo era posible que tantas personas hubiesen aprendido a correr tan rápido en tan poco tiempo, él respondió: "Nada de esto ocurrió porque de repente el ser humano se hubiese convertido en un ser más rápido, sino porque entendió que no se trataba de una imposibilidad física sino de una barrera mental". Lo único que hicieron estos atletas fue desalojar de su mente las creencias limitantes que los habían detenido para utilizar su verdadero potencial durante más de cinco décadas.

Todos tenemos muchas de estas mismas barreras mentales. Muchos de nosotros simplemente decidimos deshacernos de ellas en algún momento a lo largo de nuestra vida, con la esperanza de descubrir nuestro verdadero potencial. Tú puedes hacer lo mismo. Lo único que necesitas es identificar las falsas creencias que han limitado tu vida hasta ahora y reemplazarlas por ideas que te fortalezcan y te permitan utilizar el poder que ya reside en tu interior y que sólo espera ser utilizado para ayudarte a alcanzar tus metas más profundas.

Lo que quiero que entiendas es que muchas de tus limitaciones no son físicas, ni tienen que ver con tu capacidad mental, tus dotes o tus talentos, sino con creencias limitantes, que en su mayoría son ideas erradas acerca de tu verdadero potencial y de lo que es o no es posible.

Camilo Cruz

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Sunday, January 25, 2009

El extraordinario poder de las autoafirmaciones

Hace algún tiempo, en un seminario sobre el desarrollo de la autoestima, el doctor Alan Zimmerman, del Management Center de la ciudad de Miniápolis, en los Estados Unidos, realizó un experimento que dejó muy en claro el poder de las autoafirmaciones.

El doctor Zimmerman pidió a un joven de la audiencia que saliera al frente, extendiera sus brazos hacia los lados, y los sostuviera en dicha posición lo más rígido posibles, mientras él trataba de empujarlos hacia abajo. Con cierta dificultad, logró moverlos unos pocos centímetros. Lo que buscaba era tener una idea clara de la fuerza que este joven tenía en sus brazos.

Posteriormente, le pidió al joven que durante unos treinta segundos repitiera en voz alta una serie de afirmaciones negativas como: ¡Soy feo! ¡Soy un perdedor! ¡Soy un estúpido! ¡No sirvo para nada!, y otras cosas por el estilo. Inmediatamente después le pidió sostener nuevamente sus brazos extendidos y rígidos, y de nuevo comenzó a empujarlos hacia abajo. Lo sorprendente es que esta vez logró doblarle los brazos con una facilidad impresionante.

Todo lo que se necesitó fueron treinta segundos de programación negativa para afectar la autoestima de este joven al punto que perdió inclusive su fuerza física. Mi espíritu científico me obligó a probar personalmente este experimento y lo hice en una de mis presentaciones. Los resultados fueron exactamente los mismos. Yo sabía el efecto que las afirmaciones negativas podían tener sobre la actitud de una persona, pero me impresionó ver lo que podían hacer sobre el nivel energético del cuerpo.

Al respecto, Napoleón Hill observaba que uno llega a creer cualquier cosa que se repita a sí mismo, así sea una afirmación verdadera o falsa. Si alguien repite una mentira una y otra vez, con el tiempo la aceptará como algo cierto. De ahí en adelante, la mente comenzará a aceptarla como una verdad absoluta, y actuará de acuerdo a esta nueva realidad que ha programado.

¿Qué puedes hacer con esta información? Empieza por cambiar las afirmaciones negativas que has utilizado hasta el momento, por afirmaciones positivas que dibujen en tu mente los resultados que deseas obtener. Formúlalas en tiempo presente, como si ya estuvieran ocurriendo o fueran a ocurrir en un futuro inmediato. Recuerda que cuentas en este momento con todo lo que necesitas para triunfar. Tú tienes que creer esto. Ésta es la única manera de utilizar el poder que se encuentra guardado en el interior de tu subconsciente.

Si estás seriamente interesado en descubrir cómo utilizar este poder, los siguientes pasos te ayudarán a redireccionar tu diálogo interno:

1. Toma unos minutos para examinar algunas de las expresiones que sueles utilizar con mayor frecuencia, especialmente aquellas que te están limitando y debilitando. Escríbelas y léelas un par de veces. Examina cada expresión y piensa si estas afirmaciones te están ayudando o perjudicando. Cuestiónate si están contribuyendo a construir una mejor autoestima o si te están debilitando como persona.

2. Descubre por qué comenzaste a utilizarlas. ¿Cómo llegaron estas ideas a ser parte de tu diálogo interno? ¿Quién las puso en tu mente? ¿Qué propició el que comenzaras a sentirte de esa manera? Te vas a sorprender de la manera tan absurda en que muchas de estas ideas que nos limitan han llegado a nuestra mente. Quizás fue un amigo de la escuela a quien admirabas quien te dijo que no servías para nada, y desde entonces has vivido con esa idea enterrada en tu subconsciente. Es posible que hoy, esa misma persona, ya no sea tu amiga, o sea una persona inestable, incapaz de mantener un trabajo por más de seis meses desde que salieron de la escuela y sea ella quien no ha logrado mucho con su vida. Pero, absurdamente, tú aún sigues guardando su opinión personal en tu subconsciente, y has terminado por aceptarla como una verdad absoluta.

Imagínate lo que habría sucedido si Albert Einstein hubiera escuchado a aquel médico que diagnosticó que era un retrasado mental debido a su aparente dificultad para articular las palabras, o al profesor que lo criticaba por sus continuas ausencias mentales durante la clase y que sugirió a sus padres que lo sacaran de la escuela ya que era una distracción para los demás alumnos. Nadie recuerda el nombre o los logros de aquellas dos personas, pero todos sabemos quien fue Albert Einstein y cuales fueron sus contribuciones en el campo de la ciencia, Así que la próxima vez que alguien emita una crítica acerca de tus habilidades no te apresures a aceptarla sin cuestionar su validez.

3. Pregúntate si estas afirmaciones que son parte de tu diálogo interno son ciertas o simplemente son de esas expresiones que se dicen muchas veces sin saber por qué, o si aún tienen alguna validez.

¿Te has puesto a pensar que quizás cuando tu profesor de cuarto grado te dijo que "tú eras la persona menos creativa del mundo", fue porque, en realidad, a esa edad era poco creativo, o peor aún, porque él estaba de mal genio y lo primero que se le vino a la mente fue esa exageración? ¡Pero eso fue hace más de veinte años! Entonces, ¿por qué hoy, siendo todo un profesional, cuando debes desarrollar una nueva campaña de mercadeo en tu trabajo, permites que esa idea que ha reposado en tu mente desde aquella época te paralice y sabotee tus posibilidades de triunfar? Te aseguro que si realizas este ejercicio, te vas a deshacer de la mitad de tus limitaciones.

4. El cuarto paso es el más importante. Elimina estas ex presiones de tu vocabulario. ¿Cómo? Toma la decisión de no volver a utilizarlas, teniendo cuidado con la manera como te expresas y, si un día sin querer repites alguna de estas expresiones, corrígete inmediatamente.

5. Escribe una serie de expresiones que reafirmen tu verdadero potencial y dibujen las imágenes mentales que quieres ver. Si la idea que siempre sabotea tu éxito es "no soy nada creativo", y éstas son las primeras palabras que salen de tu boca siempre que alguien te pide que crees algo, entonces, detén ahora mismo este autosabotaje y cámbialo por una afirmación como: "¡Soy una persona creativa! No un poco creativo, sino muy creativo; tengo excelentes ideas y disfruto creando nuevos conceptos".

Sin embargo, cuando leas el enunciado de tu deseo, recuerda que la sola lectura de estas palabras no traerá ninguna consecuencia, a menos que las expreses con fe y convicción. Las palabras indiferentes, recitadas sin emoción, no influyen en el subconsciente. Por mucho que quieras, no podrás engañarte a ti mismo. Tu subconsciente reconoce y actúa sólo en los pensamientos impregnados y magnetizados con emociones positivas. Tu mente tiene la habilidad de percibir la verdadera intención detrás de tus palabras. De igual manera, recuerda que el universo sólo premia el esfuerzo persistente.

Es posible que todo esto suene tan simple y tan extraño que creas que no va a funcionar. Hazlo de todas maneras. Si lo haces, tienes fe en que funcionará y te das tiempo para cambiar, te puedo asegurar que cambiarás.

Camilo Cruz

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Saturday, January 24, 2009

El poder de la palabra

"Te convertirás en aquello en lo que pienses constantemente. Cada día, cada minuto, cada segundo de tu vida estás construyendo tu futuro con tu manera de pensar". Earl Nigthingale.

Como mencioné anteriormente, la persona promedio habla consigo misma más de la mitad de su día. Gran parte de ese diálogo interno ocurre con preguntas y respuestas. Cuando enfrentamos cualquier situación que requiera una respuesta de nuestra parte, ya sea que estemos evaluando una propuesta que alguien nos presente, buscando las causas de una caída que sufrimos, o que estemos experimentando un dolor físico, nuestra mente evaluará dicha situación preguntándose: ¿Qué quiere decir esto? ¿Por qué me está sucediendo a mí? ¿Qué debo hacer y cómo debo responder?

Sin importar la naturaleza de la situación que estés enfrentando, éstas tres preguntas parecen ser siempre la manera en que tu mente busca comprender lo que está sucediendo: ¿Qué es esto?, ¿Por qué yo?, ¿Qué hago? Y para responder a estos interrogantes, tu mente simplemente buscará en los archivos de tu subconsciente la respuesta más acertada posible, basada en la información que allí encuentre -sea cierta o no-.

Si después de sufrir una derrota -así haya sido una caída menor- te preguntas: ¿Por qué será que a mí todo me sale mal? Inmediatamente tu cerebro comenzará a buscar respuesta a esta pregunta. Entiende bien; no dije que tu mente comenzará a buscar la causa de aquella derrota, sino que buscará la respuesta a la pregunta que formulaste.

Lo primero que tu mente seguramente encontrará es que, basado en tus experiencias anteriores, ésta no es una apreciación real, ya que no todo lo que has intentado en tu vida te ha salido mal. Así que, a falta de evidencia real que respalde la exageración implícita en tu pregunta, continuará examinando otra información que se encuentre en tu subconsciente. Tomará en cuenta todo aquello que hayas escuchado de otras personas respecto a las caídas; lo que tú mismo te hayas dicho; lo que hayas leído, visto en televisión, o escuchado en algún lado, y basado en todo este caudal de información, precisa o imprecisa, real o ficticia, te dará una respuesta. Y a lo mejor la respuesta es: ¡Esto te pasa porque no sirves para nada!

¿De dónde salió esta respuesta? Es difícil determinarlo con exactitud; a lo mejor fue un comentario que alguien te hizo tiempo atrás cuando experimentaste otra caída, o lo escuchaste una y otra vez en tu casa, o quizás lo leíste esa mañana en el horóscopo. De donde quiera que haya salido, lo cierto acerca de esta respuesta es que lo único que ha logrado es que ahora te sientas peor de lo que te sentías antes. Es simple, si formulas una pregunta estúpida, seguramente recibirás una respuesta estúpida.

La ley de la atracción explica claramente que si las respuestas que recibes, ciertas o erradas, están creando sentimientos y emociones negativos es porque estás formulando las preguntas equivocadas.

Por ejemplo, piensa por un momento en las siguientes preguntas que muchas personas se hacen con sorprendente regularidad:

¿Por qué esto siempre me sucede a mí?

¿Por qué me es tan difícil aprender cualquier cosa?

¿Por qué será que el dinero nunca me alcanza?

¿Por qué tengo tan mala suerte?

¿Por qué seré tan gordo?

¿Cómo afectan estas preguntas tu actitud? Recuerda que la calidad de vida que experimentas depende de la calidad de las preguntas que te hagas.

Por ejemplo, si te preguntas, ¿por qué seré tan gordo?, prácticamente te estás condicionando para seguir así, y tu cerebro así lo asume. De manera que la única respuesta que puede darte es: "Eres gordo y estás gordo porque comes continuamente, sin ningún control".

Ahora, ¿cómo te hace sentir la respuesta que tu mente te dio, mejor o peor? ¿Te da alguna idea para solucionar tu problema? ¿Te impulsa a asumir el control de la situación o, por el contrario, te hace sentir más incapaz? Lo errado de esta pregunta es que en ella está implícita la idea de que tú eres tu gordura, que ése eres tú, que eso no es circunstancial sino que es parte de tu naturaleza, lo cual no es necesariamente cierto.

Si quieres perder peso, la pregunta que debes hacerte es: ¿Qué puedo hacer para adelgazar y llegar a mi peso ideal? ¿Ves la diferencia?

Es más, puedes ir un poco más lejos y decir: ¿Qué me comprometo a hacer para adelgazar y llegar a mi peso ideal, empezando hoy mismo y disfrutando mi decisión? En esta pregunta está implícito, no sólo que es posible lograrlo, sino que es posible disfrutar del proceso. Estás expresando un compromiso, y le estás pidiendo a tu mente ideas claras que puedas poner en acción inmediatamente.

¿Ves la enorme diferencia que hace la calidad de las preguntas que formules? Es sencillo, si haces mejores preguntas, obtendrás mejores respuestas. Asegúrate también que tus preguntas vayan orientadas a buscar los recursos que ya se encuentran dentro de ti y que te pueden ayudar a solucionar cualquier situación que enfrentes.

Veamos otra pregunta que con frecuencia se hacen muchas personas: "¿Será que puedo hacer esto?"

Esta pregunta lleva implícito un sentimiento de duda e inseguridad acerca de tu propio potencial. Da como un hecho la posibilidad de que las habilidades que necesitas para lograr lo que quieres no se encuentren dentro de ti. ¿Cuál es el resultado? Si preguntas con duda, sólo tendrás acceso a los estados mentales de duda que se encuentren en tu cerebro, y sólo obtendrás respuestas que justifiquen esa duda. Inmediatamente, tu mente buscará enfocarse en todas las debilidades que existan en tu vida que justifiquen esa duda, en los posibles fracasos, en las graves consecuencias de intentar algo sobre lo cual no estás absolutamente seguro.

¿Qué clase de respuesta crees que recibirás? Seguramente algo así como: "¡Estás loco! Tú no sabes nada de eso. Mejor no hacer nada que arriesgarte a enfrentar un fracaso seguro".
Así que, ¡haz preguntas que te fortalezcan!

Cuando sufras una caída, en lugar de hacerte las mismas preguntas debilitantes de siempre, formúlate preguntas que te fortalezcan, que atraigan hacia tu vida respuestas que te den orientaciones más claras. He aquí algunas de ellas:

¿Qué lección puedo aprender de este revés?

¿Cómo puedo utilizar esta caída para crear más poder en mi vida?

¿Qué puedo obtener de esta situación para que me ayude a crear una mejor vida?

¿Qué nuevas oportunidades me brinda el tropiezo que acabo de sufrir?

La decisión es tuya, ¿vas a utilizar tu diálogo interno para crear limitaciones en tu vida o para crear oportunidades? Porque este diálogo influirá en ti y te afectará mucho más de lo que te imaginas y no hay nada que puedas hacer para evitarlo. La opción que tienes es escoger entre utilizarlo como una herramienta de programación positiva o como un arma de autosabotaje.

Camilo Cruz

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Friday, January 23, 2009

Entrevista con Dios


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Thursday, January 22, 2009

El condicionamiento negativo mediante los pensamientos errados

"Casi todos los seres humanos sentimos como si una nube pesara sobre nosotros, manteniéndonos siempre por debajo de nuestro nivel óptimo en cuanto a nuestra claridad de pensamiento, seguridad en el razonamiento o firmeza en el momento de tomar decisiones. Comparado con lo que podríamos ser, es como si sólo estuviésemos medio despiertos". –William James

Lo que podemos alcanzar es extraordinario; sin embargo, lo que generalmente obtenemos es vergonzoso. No es porque haya algo malo con nuestra mente puesto que ella funciona perfectamente. Si hasta ahora las cosas no han salido como tú esperabas, no es porque carezcas de buenos genes o no tengas el potencial para triunfar.

Muchas personas no logran entender que mientras continúen haciendo lo que siempre han hecho, obtendrán los mismos resultados de siempre.

Con frecuencia escucho a personas que experimentan una caída y, frustradas, me dicen: "Doctor Cruz, Yo no entiendo por qué siempre me sucede lo mismo. Es la quinta vez que esto me pasa", y yo les respondo: "Y si siempre te sucede, ¿por qué lo sigues haciendo?"

Es como si fueras caminando por la calle y pisaras una cáscara de plátano. ¿Qué crees que sucederá? Seguramente resbalarás y te caerás. Ahora, imagínate que un par de metros adelante ves otra cáscara y la vuelves a pisar, te caes nuevamente y luego, enfadado, reflexionas: "no entiendo por qué siempre me sucede lo mismo. ¿Qué tienen estas cáscaras contra mi? ¿Por qué me persiguen?".

A estas personas debo explicarles que no es que la vida se haya ensañado en su contra; ni es la mala suerte, ni nada por el estilo. Lo que les sucede es absolutamente normal. La cáscara no discrimina, esto le sucede a todo aquel que la pisa, y quien continúe haciéndolo, seguirá experimentando los mismos resultados. En la vida no hay errores, sólo lecciones que debemos aprender, y si las ignoramos, seguirán presentándose de distintas maneras hasta que decidamos aprenderlas.

Lo mismo sucede con los pensamientos errados y las falsas creencias. Son como esa cáscara que continuamente nos hace caer, y atrae hacia nosotros todo aquello que quisiéramos evitar. Mientras se encuentren en nuestra mente continuarán sometiéndonos a una vida de mediocridad, y sus efectos se harán sentir en todas las áreas de nuestra vida.

¿Qué puedes hacer? Si no estás satisfecho con el lugar dónde ahora te encuentras, remueve de tu subconsciente la programación que te hace daño, que te impide utilizar tu verdadero potencial y te está deteniendo para alcanzar tus sueños. Programa de nuevo tu mente con aquella información que sabes que te ayudará a utilizar tu potencial al máximo.

En el campo de la informática es bien sabido que si programas tu computadora con basura lo único que vas a obtener de ella es basura.

La ley de la atracción nos dice que lo mismo ocurre con la mente: si pones basura en ella, todo lo que obtendrás será basura. Si la programas con información incorrecta no puedes esperar los resultados deseados. Así que, si quieres obtener resultados distintos a los obtenidos hasta el momento, debes cambiar tus programas mentales.

No basta con querer cambiar o ser consciente de la necesidad de hacerlo. La voluntad o el deseo de cambiar no son suficientes. La única opción es hacerlo. Si deseas ver cambios en tu comportamiento y en tu vida, tal vez necesites revisar los programas que hasta hoy han dirigido tu mente.

Orison Swett Marden nos recuerda que el pensamiento recto es un poderoso imán, de suerte que cuando quieras ser o tener algo, sólo lo obtendrás programando tu mente con la información correcta. Afirma con fe lo que quieres ser o tener. Si anhelas salud y vigor; si quieres abundancia y no miseria, repite constantemente: "Estoy sano; soy fuerte; vivo en la abundancia; no puede haber penuria, ni pobreza, ni necesidad en mi vida. Soy rico porque obedezco las leyes y principios del éxito".

Como vimos en el capítulo anterior, no hay felicidad ni éxito posible para quien siempre está pensando en sus miserias, desdichas y tristezas y siempre muestra disgusto en sus pensamientos y acciones; una actitud mental negativa producirá efectos negativos.

La única felicidad posible es la resultante de nuestra manera de pensar y obrar rectamente. Si estás inconforme con tu situación, y la analizas cuidadosamente, verás que es la que corresponde como único resultado de tu conducta pasada, pensamientos y acciones, por lo que a nadie sino a ti mismo puedes culpar de tu infortunio. Si hubieras aprovechado los elementos de la verdadera felicidad, no llorarías el fracaso, ya que el éxito es el único resultado posible para quien vive una vida de rectitud, guiada por principios y valores íntegros y en bien de los demás.

En vano recorrerás el mundo entero en busca de la felicidad si no la llevas contigo mismo. La historia abunda en ejemplos de personas que fracasaron por haber buscado desesperadamente la felicidad toda su vida sin jamás hallarla, mientras que otros, sin pensar gran cosa en ella, fueron felices en el cumplimiento de su deber, en el empeño de enriquecer y mejorar la vida de cuantos les rodeaban.

Todo lo visto en este capítulo nos obliga a prestar atención al desastre que puede llegar como resultado de albergar pensamientos negativos en nuestra mente. Debemos tener siempre presente que el subconsciente traducirá en algo real un pensamiento regido por el miedo con tanta facilidad como transformarla en realidad un pensamiento orientado por el valor y la fe.

Si llenas tu cabeza de miedos, dudas y desconfianza en tu capacidad para conectar y usar la fuerza de la Inteligencia Infinita, la ley de la autosugestión adoptará ese espíritu de desconfianza y lo usará como patrón mediante el cual el subconsciente lo traducirá en su equivalente físico.

La naturaleza nos ha dado control absoluto sobre lo que permitimos que llegue a nuestro subconsciente a través de los cinco sentidos; aunque esto no significa que todas las personas siempre ejerciten este control. Es más, en la mayoría de los casos, ha sido la falta de ejercitar este control la causante de que tantas personas vivan en la pobreza.

Camilo Cruz

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Wednesday, January 21, 2009

El efecto del pensamiento en las circunstancias

La mente es como un jardín que puede ser inteligentemente cultivado o abandonarse y llenarse de hierbas y maleza. Sin embargo, ya sea que esté cultivado o descuidado, siempre está destinado a producir algo. Si no se siembran semillas útiles, entonces caerán, crecerán y se reproducirán en abundancia semillas de maleza.

Al igual que un jardinero cultiva su parcela manteniéndola libre de maleza, sembrando las flores y frutos que desea, así también -todos debemos atender el jardín de nuestra mente, limpiándolo de pensamientos dañinos, inútiles e impuros, y cultivando los frutos de pensamientos correctos, útiles y puros.

Siguiendo este proceso, tarde o temprano descubrimos que somos los jardineros de nuestro espíritu, reconocemos las faltas en nuestra manera de pensar, captamos cada vez con mayor precisión, cómo nuestros pensamientos se encargan de moldear nuestro carácter, nuestras circunstancias y nuestro destino.

El pensamiento y el carácter son uno solo, ya que este último es la sumatoria de nuestros pensamientos dominantes. Puesto que el carácter de una persona se revela y manifiesta en sus circunstancias, es posible afirmar que el entorno de cada uno siempre estará en armonía con su estado interior. Esto no significa que las circunstancias de una persona en un momento dado sean un indicador de la totalidad de su carácter, sino que algunas de ellas están íntimamente conectadas con algún elemento vital de su pensamiento, el cual ha sido el causante de dichas circunstancias.

Cada persona está donde está por decisión propia.

Los pensamientos que han moldeado su carácter la han llevado allí. Esto es válido tanto para aquellos que se sienten decepcionados con el mundo que los rodea como para quienes están satisfechos con él.

En el proceso del desarrollo humano, cada circunstancia que enfrentamos trae consigo una enseñanza y una lección que debemos aprender; una vez que la hemos aprendido, ésta termina y da lugar a otras circunstancias.

James Allen nos recuerda lo siguiente:

"La persona que piensa que su vida es el resultado de condiciones externas, suele ser víctima de ellas. No obstante, cuando crea conciencia del poder creativo que reside dentro de ella, y entiende que es allí donde se encuentran tanto las semillas, como la tierra que da fruto a tales circunstancias, sólo entonces se convierte en la dueña y señora de sus pensamientos.

La persona que por algún tiempo ha practicado el autocontrol sabe que las circunstancias nacen de los pensamientos; es consciente de que en la medida en que cambie su estado mental y su manera de pensar, cambian sus circunstancias. De igual manera, quien se dedica a corregir los defectos de su carácter con tenacidad, comienza a ver progreso rápido en su manera de pensar y actuar.

Siempre atraeremos aquello que ya se encuentra dentro de nosotros; tanto lo que amamos como lo que tememos. Inequívocamente, el ser humano siempre alcanza la cúspide de sus más preciadas aspiraciones, o cae al nivel de sus más indignos deseos. Las circunstancias son simplemente los medios mediante los cuales recibimos aquello que merecemos o que creemos merecer.

Cada semilla de pensamiento que sembramos y permitimos que eche raíces y crezca en nuestra mente, produce aquello que constituye su esencia, florece y, tarde o temprano, produce sus propios frutos de oportunidad y circunstancias.

Buenos pensamientos producen buenos frutos, malos pensamientos dan malos frutos.

El mundo de las circunstancias exteriores toma forma en el mundo interno de los pensamientos, y todas las condiciones externas, agradables y desagradables, son factores que finalmente existen para qué el ser humano aprenda, tanto de sus logros como de sus sufrimientos.

Siguiendo sus más profundos deseos, aspiraciones y pensamientos dominantes -ya sean visiones engañosas, viciadas por la imaginación, o caminos de elevadas aspiraciones- el ser humano finalmente recibe por completo los frutos de dichos pensamientos en la clase de vida que termina viviendo.

Una persona no acaba en la cárcel debido a la tiranía del destino o a la injusticia de las circunstancias, sino como resultado del camino y los deseos que ha elegido perseguir. Una persona de pensamientos nobles y puros no cae en el crimen de repente, a causa de las presiones o circunstancias externas que le puedan rodear. Lo cierto es que estos pensamientos criminales, seguramente han sido secretamente albergados en el corazón, y la ocasión propicia simplemente se ha encargado de revelarlos.

Las circunstancias no hacen a la persona; ellas simplemente la revelan a sí misma.

No pueden existir condiciones que nos hagan descender en el vicio, a menos que existan inclinaciones viciosas previas; o ascender en la virtud y la felicidad sin haber cultivado continuamente aspiraciones virtuosas. Por lo tanto, como amos y señores de nuestros pensamientos, somos los arquitectos y constructores de nuestro propio destino.

Las personas no atraen hacia ellas aquello que quieren, sino aquello que son. Sus caprichos, gustos y ambiciones suelen ser pasajeros y pronto desaparecen, pero sus más íntimos pensamientos y deseos -buenos o malos- se alimentan de sí mismos.

Nuestros pensamientos y nuestros actos son, o los carceleros que nos condenan a una vida de mediocridad, o los redentores que nos liberan y nos empoderan.

Nunca obtendremos aquello que deseamos, ni pedimos, sino aquello que merecemos. Los deseos y oraciones sólo son gratificados y atendidos cuando armonizan con los pensamientos y las acciones.

A la luz de esta verdad, ¿cuál es entonces el significado de aquella frase que dice que estamos luchando contra las circunstancias? Significa que absurdamente, el ser humano parece estar siempre luchando contra un efecto que no desea ver en su vida, mientras todo el tiempo está alimentando y preservando la causa que genera dicho efecto en su corazón.

Y esta causa puede ser un vicio consciente o una debilidad inconsciente; pero cualquiera que sea, retarda o anula nuestros esfuerzos y clama por una cura.

Desgraciadamente, muchas personas están ansiosas de mejorar sus circunstancias, pero no están dispuestas a mejorarse a sí mismas; por eso permanecen atadas al pasado del cual quieren escapar.

Quienes entienden y reconocen su necesidad de crecer y mejorar siempre alcanzarán los objetivos que su corazón les haya trazado. Pero para eso, deben estar preparados para realizar grandes sacrificios personales antes que puedan lograr su objetivo, entendiendo que el precio del éxito no es negociable. Y una vez han comenzado a transitar su camino, descubrirán la presencia de esa gran ley que es absolutamente justa, y que no retorna mal a quien hace el bien, ni premia con el bien a quien mal actúa.

Una vez que sabemos esto, entendemos que nuestra vida se desarrolla, y siempre se desarrolló, con justicia, y que toda experiencia pasada, buena o mala, ha sido siempre el resultado de este proceso de crecimiento.

Buenos pensamientos y acciones jamás pueden producir malos resultados; malos pensamientos y acciones no pueden jamás producir buenos resultados.

Esto no es otra cosa que afirmar que al sembrar trigo, lo único que podemos cosechar es trigo; si sembramos ortigas cosecharemos ortigas.

Es fácil entender esta ley en el mundo natural, pero muchas personas se rehúsan a entender que funciona de igual manera con nuestros pensamientos y actitudes; por esta razón, actuamos de manera inconsistente con ella. El sufrimiento siempre es el efecto de los pensamientos equivocados en alguna dirección; es indicador de que el individuo está fuera de armonía consigo mismo, con la ley de su ser.

Al igual que el tratamiento de una herida o infección produce dolor y sufrimiento temporal antes de producir el alivio deseado, el único uso del sufrimiento es purificar y sanear todo aquello que es inútil e impuro. Sin embargo, una vez que se ha llegado a ese punto, el sufrimiento cesa.

Las circunstancias por las que los seres humanos sufren son el resultado de su propia falta de armonía en su manera de pensar, y aquellas que le traen paz y felicidad son el producto de una vida armónica. Este estado de felicidad y paz, y no las posesiones materiales, es la medida del pensamiento correcto; la infelicidad, no la falta de posesiones materiales, es la medida del pensamiento errado.

Una persona puede ser desgraciada y ser rica en posesiones materiales, o puede tener pocas posesiones y gozar de una gran paz interior. La felicidad y la riqueza sólo se juntan cuando la riqueza se emplea correctamente y con sabiduría. La persona pobre sólo desciende a la miseria cuando considera su destino como una carga injustamente impuesta. Una persona no puede ser feliz, saludable y próspera hasta que no entienda que la felicidad, la salud y la prosperidad son el resultado de la armonía entre su mundo interno y externo".

Camilo Cruz

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Tuesday, January 20, 2009

El ser humano, producto de sus pensamientos

"El ser humano es el amo y señor de sus Pensamientos, forjador de su carácter, creador y modelador de sus condiciones y de su entorno, y arquitecto de su propio destino". James Allen.

La premisa principal de la ley de la atracción es que los pensamientos que albergas en tu mente forjan la persona en la cual te convertirás. Si acoges pensamientos inferiores, el dolor te seguirá como sigue el arado al buey. Si en cambio tus pensamientos son elevados, te seguirá la dicha como tu propia sombra. Esto es un hecho.

El desarrollo del ser humano está gobernado por leyes, no por el azar o por la suerte. La ley de causa y efecto es absoluta e inquebrantable, tanto en el mundo invisible e intangible de nuestros pensamientos, como en el mundo de los objetos visibles y materiales. Un carácter ético y noble nunca es el producto de la suerte o la coincidencia, sino el resultado natural de un esfuerzo constante por albergar pensamientos correctos en nuestra mente y asociarnos con ideas dignas y admirables. De igual manera, un carácter ruin y cruel es el resultado de pensamientos viles albergados continuamente.

Nosotros mismos nos encargamos de construirnos o destruirnos. Nuestros pensamientos pueden ser las herramientas con las que construimos mansiones de felicidad, fortaleza y paz, o las armas con las que terminamos destruyéndonos.

Al elegir y albergar en nuestra mente los pensamientos correctos, caminamos hacia ese estado de perfección, y nos convertimos en las personas de éxito que estamos destinadas a ser. Al permitir que ingresen pensamientos equívocos y errados en nuestra mente, nos alejamos de dicho estado de perfección. Entre estos dos extremos se encuentra una multitud de perfiles que cada uno de nosotros se ha encargado de moldear.

De todas las verdades que hemos podido descubrir o reencontrar, ninguna es más grandiosa y llena de esperanza que la que nos presenta James Allen en su libro: Cómo piensa el ser humano, así es su vida:

"El ser humano siempre es el amo y señor, aún en su estado de mayor debilidad y abandono, cuando ha decidido gobernar sus asuntos con necedad y poca atención. Sin embargo, cuando reflexiona acerca de su precaria condición, y comienza a buscar diligentemente la causa que lo llevó a ese estado, se transforma en el amo sabio que canaliza inteligentemente su energía, y crea pensamientos fructíferos. Cada uno de nosotros puede convertirse en ese amo sabio con sólo entender el gran poder de las leyes que gobiernan nuestra manera de pensar.

Aquel que vigila y controla sus pensamientos, que estudia cada efecto que dichos pensamientos tienen en sí mismo, en los demás, en su vida y circunstancias, enlazando causa y efecto y utilizando cada experiencia y hecho cotidiano, por trivial que parezca, para obtener un mayor conocimiento de sí mismo, será premiado con entendimiento, sabiduría y poder. En ese sentido, como en ningún otro, se aplica la ley absoluta que dice: "Aquel que busca, encontrará; aquel que toca la puerta, se le abrirá". Sólo con paciencia, práctica y osadía puede entrar el ser humano por la puerta del templo del conocimiento".

Camilo Cruz

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Monday, January 19, 2009

Te deseo suficiente


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Saturday, January 17, 2009

La verdad sobre la ley de la causa y el efecto

"Lo más curioso acerca del juego de la vida es que cuando nos rehusamos a conformarnos con segundos lugares y decidimos salir tras lo mejor de lo mejor, generalmente lo obtenemos" Somerset Maugham
Una de las leyes más importantes de la física es la que establece que para cada causa hay un efecto, y para cada acción hay una reacción o efecto correspondiente.

Sócrates se refirió a ella como a la ley de la causa y el efecto. Newton la denominó la ley de la acción y la reacción. La Biblia nos advierte: "cosecharás lo que hayas sembrado". Emerson la llamó la "ley de la compensación" y al referirse a ella decía: "Todo acto crea su propia recompensa, todo crimen es castigado y toda virtud es premiada". Él afirmaba que hay una causa, para todo efecto; si hay humo, es señal de que seguramente hay fuego. Todos nosotros nos encargamos de producir acciones o causas diariamente. Nuestro medio simplemente nos devuelve el efecto correspondiente.

Todo lo que sucede en nuestra vida, sucede por una razón, sepamos o no cuál es.

Cada efecto, cada éxito o cada fracaso, tanto la riqueza como la pobreza, tienen una causa o causas específicas. Cada causa o acción tiene un efecto o consecuencia de algún tipo, así la podamos ver, y estemos de acuerdo con ella o no.

La riqueza, la felicidad, la prosperidad y el éxito son los efectos o resultados directos o indirectos de causas o acciones. Pero, ¿de qué nos sirve saber esto? En sencillo, si puedo ser claro sobre el efecto o resultado que deseo obtener, probablemente lo podré conseguir.

Como puedes ver, ésta es también la esencia de la ley de la atracción. Si algo ha sido posible para otros lo más probable es que también sea posible para mí. El éxito deja huellas, tú puedes estudiar a otras personas que hayan logrado los mismos objetivos que tú persigues, y al hacer lo que ellos hicieron, obtendrás los mismos resultados.

La ley de causa y efecto se aplica a cualquier área de tu vida. Tus relaciones, tu salud o tus finanzas son el resultado de ciertas causas específicas. Cuando identificas estas causas y las implementas en tu propia vida, obtendrás los mismos efectos. Esta es la manera en que millones de personas han logrado el éxito financiero, por ejemplo.

Ellas se han puesto en la tarea de observar cómo es que la gente acaudalada ha triunfado, cómo administra y maneja su tiempo, sus recursos y su dinero y se han propuesto adquirir estos mismos hábitos.

Es así de simple: los pensamientos son causas y las condiciones son efectos. Dicho de otra manera, tus circunstancias han sido creadas por tu propio pensamiento. Cuando cambies tu forma de pensar, cambiará tu vida, ¡a veces en cuestión de segundos!

El factor determinante es que una vez hayas identificado hacia donde quieres ir, y cuales son las metas que deseas materializar, es vital que te pongas en movimiento; necesita actuar inmediatamente. Si decides actuar comenzarás a moverte en dirección a tus metas. Si decides no actuar te estarás alejando de ellas. Es así de simple.

¿Si ves? El no actuar es en si una acción y tiene también sus consecuencias. Las personas no fracasan porque lo hayan planeado. Ellas fracasan porque no planearon su éxito.

Todo lo que te ha ocurrido en tu vida hasta este momento es el resultado de haber tomado o haber dejado de tomar ciertas decisiones. Las buenas decisiones te han traído éxitos, mientras que las malas decisiones te han provocado frustraciones y fracasos.

Los resultados específicos que obtenemos de manera constante, ya sean los deseados o no, son consecuencia de actitudes y acciones especificas. Sé que suena simple, pero es sorprendente ver la cantidad de personas que parecen no entender esta relación de causa y efecto.

Ellas continúan realizando las mismas acciones que los tienen en la situación de donde quieren salir y aun así no pueden explicarse por qué las cosas no mejoran. Si continuas haciendo lo que siempre has hecho, seguirás obteniendo los mismos resultados que has obtenido hasta ahora.

Hay personas que invariablemente todos los meses se encuentran quebrados financieramente. A duras penas sus entradas les alcanzan para sobrevivir. Siempre dicen lo mismo: "No entiendo a dónde se va el dinero", "Por qué será que el dinero no me alcanza", "si sigo así nunca saldré de la pobreza". Ahí está la primera parte del problema, su diálogo interno. Recuerda que aquello en lo que piensas se expande y que tú te encargas de programar tu mente con tu diálogo interno. ¿Qué imágenes dibuja tu mente cuando repites estas preguntas? Lo peor de todo es que estas personas no pueden explicarse el porqué de su situación.

La segunda parte del problema es que éstas son las mismas personas que siempre empiezan su mes sin un presupuesto, utilizan sus tarjetas de crédito sin ningún control, gastan siempre más de lo que ganan y como resultado de ello cada mes se encuentran en la misma situación. ¿Por qué?

Si repites continuamente los mismos malos hábitos puedes estar seguro que obtendrás los mismos pobres resultados.

Yo he visto personas pobres que nunca aprendieron a administrar lo poco que tenían y como resultado de ello, nunca lograron salir de esa pobreza. También he visto personas que con duro trabajo han logrado labrar cierta estabilidad económica pero que debido a la pobre administración de sus finanzas están estancadas financieramente y viven de cheque en cheque, haciendo malabares a fin de mes para poder cubrir todas sus deudas.

De igual manera, he encontrado personas que heredaron enormes fortunas pero que nunca aprendieron como administrar su dinero y debido a la mala administración de sus finanzas perdieron, en ocasiones, hasta el último centavo que tenían.

El efecto de la mala administración de las finanzas es siempre la pobreza económica.

Sin excepción, toda persona que siembre esta causa, cosechará este efecto. Lo mismo sucede en todas las áreas de nuestra vida:

La causa "fumar" produce el efecto "males respiratorios".

La causa "cero ejercicio" produce el efecto "pobre salud"

La causa "no comunicación con la pareja, no amor, no detalles" produce el efecto "divorcio"

Es posible que algunos de estos efectos, de estas consecuencias no se hagan evidentes de manera inmediata, pero en la medida en que continuas realizando dichas acciones, tarde o temprano comenzarás a ver las consecuencias.

Las parejas no se divorcian porque un día tuvieron un disgusto acerca de qué preparar para la cena, y como no se pudieron poner de acuerdo decidieron separarse.

Seguramente ese desacuerdo fue la gota que desbordó la copa, pero la causa fue probablemente algo mucho mayor que alguno de los dos, o ambos, habían venido haciendo, o dejando de hacer, de manera constante.

Si tus acciones y hábitos son inconsistentes con los principios del éxito, no puedes esperar triunfar; el único resultado posible es el fracaso.

No existen los accidentes. Todo sucede por una razón. Tarde o temprano las consecuencias de toda acción darán sus frutos, buenos o malos.

Yo encuentro padres que dicen: "no entiendo que sucedió con mi hijo, de la noche a la mañana se convirtió en una persona imposible de tratar, no se comunica con nosotros, no le interesa el estudio, es totalmente irresponsable .... No entiendo que pudo haber sucedido".

Sin embargo, después de examinar la situación más a fondo, nos damos cuenta que su actitud ha sido el resultado de la negligencia en la relación padre-hijo que empezó muchos años atrás, pero que hasta ahora se comienzan a ver las consecuencias.

Pero no todo son malas noticias. ¿Cómo puedes poner a trabajar esta ley para beneficio propio? Es muy sencillo. Si hay efectos que quieres experimentar en tu vida, como la felicidad, la buena salud, o la libertad financiera, puedes lograrlo simplemente haciendo parte de tu diario vivir las causas que sabemos que generan dicho efecto.

De igual manera si existe en tu vida un efecto del cual quieras deshacerte, como la mala salud, las deudas, la infelicidad, puedes también determinar cuáles son las causas de dichos efectos y al remover las causas removerás también el efecto correspondiente.

Lo curioso es que muchas de las personas que no están satisfechas con el estilo de vida que llevan, y con los resultados que están obteniendo, continúan repitiendo los mismos comportamientos y acciones que han producido dichos efectos negativos.

Ellos han podido identificar los resultados que no desean obtener, pero irónicamente continúan realizando las acciones que los causaron, esperando de alguna manera que los resultados sean distintos.

¿Qué significa todo esto para ti? Ahora que sabes cuál es la relación que existe entre tu manera de pensar y actuar y los resultados que obtienes, ¿cómo puedes utilizar esta información para triunfar en tu vida y en el logro de tus metas?

1. Toma unos minutos para identificarlas metas y objetivos que quieres lograr. Identifica los efectos o consecuencias que deseas que sean parte de tu vida. Entiende que según la ley de la causa y el efecto, esos objetivos son efectos de ciertas causas específicas.

2. Identifica qué causas específicas son las que originan estos efectos. Qué vas a tener que cambiar o hacer en tu vida para lograr las metas que has identificado. Escribe estas causas en términos concretos.

3. Reflexiona y anota cuáles serán las acciones específicas que vas a llevar a cabo en las próximas 72 horas para crear estas causas. Recuerda que nada cambiará hasta tanto no des el primer paso.

Camilo Cruz

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Friday, January 16, 2009

La trampa del autoengaño

Una de las mentiras que con mayor frecuencia nos decimos a nosotros mismos es que hoy no es el mejor día para actuar, que mañana será mejor. Buscamos convencernos de que a pesar que queremos atraer el éxito y la felicidad a nuestras vidas, lo más prudente es esperar.

¿Cómo imaginas que mañana podrás realizar cosas admirables cuando decidiste no hacerlas en el momento, por parecerte el día de hoy pobre y falto de oportunidades?

Muchos de nosotros parecemos estar viviendo bajo el yugo de la versión equivoca de un viejo refrán: "Nunca hagas hoy lo que puedes dejar para mañana". Parecemos estar posponiendo constantemente nuestra propia felicidad asumiendo que el día óptimo no es hoy sino mañana, Sin embargo, ¿qué razón tenemos para pensar que seremos felices, generosos y serviciales en el futuro, cuando creemos que somos infelices hoy?

Si hasta ahora no hiciste lo que sabías que debías hacer ¿por qué te engañas pensando que lo harás mañana? ¿Cómo esperas tener tiempo de sobra más adelante, para atender a tus seres queridos, consolar a los afligidos, visitar a los enfermos y mejorarte a ti mismo, cuando afirmas que hoy no puedes ocuparte en estas cosas? ¿Por qué te parece que mañana serás generoso, si hoy eres mezquino?

No seas egoísta con las congratulaciones que puedes dar a otros, con la experiencia y consejos que puedes compartir con los demás, y menos aun con aquello de lo que puedas prescindir. No guardes lo que podría servirle a otro, ni permitas que se eche a perder en espera de que algún día lo vuelvas a usar. Permite que sean cosas útiles ahora. Deja que sirvan hoy mismo. Ya te sirvieron a ti. Ofreciéndolas a otros suavizarás tu corazón y abrirás un poco más la puerta de tu generosidad.

Orison Swett Marden, autor de El camino a la felicidad, narra en caso de una joven a quien le costó mucho su educación musical, pues era tan pobre, que por mucho tiempo no podía tan siquiera alquilar un piano, y para el estudio se valía de un teclado que dibujó sobre una hoja de papel oscuro. Mientras luchaba con estas dificultades, un día la invitaron a comer en casa de una familia rica, y al levantarse de la mesa, le enseñaron toda la casa.

En el desván vio arrinconado un piano viejo, por cuya posesión ella habría dado cuanto tuviera en el mundo, o gustosa habría caminado el largo trecho cada día si le hubieran permitido practicar en él. No se fijaba aquella joven en la suntuosidad de su anfitrión, ni en la elegancia de los muebles, ni en la belleza de los cuadros, ni en ninguna otra ostentación del lujo que llenaba toda la casa, ya que sólo podía pensar en el viejo piano arrinconado en el desván, y sin embargo, ni ella se atrevió a pedirlo ni a ellos se les ocurrió ofrecerlo.

Marden dice: "nadie es tan pobre que no pueda dar algo con que enriquecer a uno de sus semejantes. El que acumula riquezas para acrecentar su caudal, es como el granjero que desea proteger su semilla de trigo de los pájaros y animales, y no quiere arriesgarla sembrándola en la tierra. Así que prefiere guardarla. Absurdo. Por el contrario, debemos aprender a ser más generosos, más desinteresados y más útiles a la humanidad.

Ni la felicidad ni las buenas acciones permiten demora. Todos debemos comenzar cada labor con el total convencimiento de que, suceda lo que suceda, salgamos o no airosos de nuestros empeños, debemos ser felices en cada instante del día, sin permitir que nada nos arrebate nuestro derecho a disfrutar cada momento de nuestra vida. Debemos resolvernos a que ni accidente, ni incidente, ni condición alguna interrumpan el flujo natural de nuestro bienestar y felicidad.

Recuerda que el ayer ha muerto y que el mañana no ha nacido todavía. Lo único que es nuestro es el momento presente. Para aprovechar ahora el bien que nos pertenece, debemos extraer el dulce jugo de cada instante que transcurra mientras sea nuestro.

Tal es el verdadero goce de la vida cotidiana: trabajar y gozar en el trabajo aprovechando el momento presente, que es el único de que disponemos.

Considera que cuando pierdes un día, o cuando, todavía peor, lo desperdicias en hábitos que deterioran tu carácter, estás echando a perder parte de tu vida. Lo peor de todo es que al llegar a viejo, con seguridad darías cualquier cosa por recobrar ese tiempo tan lastimosamente malgastado.

Sólo hay una manera de vivir una vida productiva y efectiva. Levántate cada mañana firmemente resuelto a obtener el mayor provecho posible de aquel día y a vivirlo en plenitud. Suceda o deje de suceder lo que sea, ocurra o no tal o cual cosa, toma la firme decisión de sacar algo bueno de cada experiencia de aquel día, algo que aumente tu saber y te enseñe la manera para que al día siguiente sean menos tus errores.

Resolvámonos cada mañana a obtener el mayor provecho de aquel día, no de otro día por venir en que cambiará nuestra suerte, tendremos una familia, -habrán crecido nuestros hijos, o habremos superado todas las dificultades. Nunca las venceremos todas. Nunca seremos capaces de eliminar por completo todo aquello que nos molesta y perturba. Nunca nos desharemos de todos los pequeños enemigos de nuestra felicidad, ni de las mil y una molestias de la vida.

Resolvámonos a disfrutar el presente. Aprovechémonos del hoy sin permitir que las sombras del mañana, con sus presagios y temores, nos roben lo que es nuestro, el intransferible derecho a ser felices el día de hoy.

Tengamos cada mañana una afirmación positiva con la cual empezar el día. Digámonos: "Pase lo que pase, quiero obtener el mejor partido posible de este día. No he de permitir que nada me robe la felicidad ni me robe mi derecho a vivir este día desde el principio al fin. Suceda lo que suceda, no toleraré que ningún disgusto, ninguna contrariedad o circunstancia que se atraviese hoy en mi camino, me robe la paz de mi mente.

Me rehúso a ser infeliz hoy, suceda lo que suceda. Voy a gozar plenamente del día y a vivir enteramente en él. Este día ha de ser un día completo en mi vida. Sólo aceptaré en mi mente pensamientos de felicidad y gozo; únicamente los amigos de mi paz, satisfacción, dicha y éxito, hallarán hoy hospedaje en mi mente. Todo cuanto me haya hecho infeliz en el pasado, lo eliminaré, de modo que al llegar la noche pueda decir: he vivido hoy".

Comenzar cada día de manera proactiva y optimista revolucionará nuestro concepto de la vida y acrecentará enormemente nuestras fuerzas. De acuerdo a la ley de la atracción, afirmaciones como ésta nos ayudarán a trazar nuevos surcos mentales en el tejido cerebral para abrir camino a nuevos hábitos de felicidad.

¿Para qué recordar viejos errores y arrepentirnos de no haber sabido aprovechar las ocasiones de prosperidad del ayer o lamentarnos de cosas que nos perjudicaron? ¿No aumentamos así nuestra desdicha? Quien siempre está culpándose, deplorando su pasado y lamentándose de errores, extravíos y deslices del pasado, nunca podrá realizar nada de verdadero mérito, pues el éxito, en cualquier área de la vida, requiere el uso de toda nuestra energía, y lo cierto es que una persona que piense y viva en el pasado no será capaz de enfocar la mente en el instante actual con el vigor necesario para cumplir sus metas.

Todo átomo de energía gastado en lo que ya no tiene remedio, no sólo se desperdicia, sino que dificulta los éxitos futuros que podrían remediar los errores cometidos. Olvida los infortunios, por mucho que te hayan herido y humillado; limpia de errores tu mente y toma la decisión de mejorar de conducta de ahora en adelante.

Nada más insensato y perjudicial que desmejorar y enviciar la labor del día con los rezagos del pasado, con las imágenes negativas y las experiencias fallidas del ayer. Muchas personas, hasta ahora fracasadas, lograrían maravillas en el porvenir con sólo olvidar el pasado, cerrarle la puerta para siempre y empezar de nuevo".

Camilo Cruz

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Thursday, January 15, 2009

¿La salud y la ley de la atracción?

Es increíble que tan pocas personas sean consientes de la manera como su mente influye sobre su salud. Como veremos en un capítulo posterior, nuestra manera de pensar y nuestra actitud ejercen una enorme influencia en nuestra salud mental y física. Es claro que, como lo afirma la ley de la atracción, el nivel de salud que cada uno de nosotros experimenta responde en gran medida a sus pensamientos dominantes. Tanto así que, curiosamente, las personas que viven con mayor temor a las enfermedades son quienes más rápido parecen contraerlas.

Sin embargo, muchas conjeturas se han hecho en lo referente a la ley de la atracción y la creación de un estado de salud óptimo. Se le han atribuido poderes casi sobrenaturales que pueden, potencialmente, poner en peligro la vida de muchas personas, mientras que lo verdaderamente importante -y verificable- ha sido casi completamente ignorado. ¿Existe una relación directa entre nuestra manera de pensar y nuestra salud física que nos permita asegurar que cada uno de nosotros es responsable por el nivel de salud que experimenta? ¿Dónde termina la realidad y comienza la ficción?

Sabemos que el corazón y el cerebro son los dos órganos más importantes del cuerpo humano.

Una pérdida de funcionalidad del cerebro produce la muerte. Dentro de las muchas funciones del cerebro, se encuentra el mantenimiento y mejoramiento constante de la salud mental y física del individuo. Para ello, el cerebro causa la segregación de sustancias como las endorfinas, que actúan como analgésicos naturales, las gammaglobulinas que fortifican el sistema inmune, y las interferonas que se encargan de combatir las infecciones, los virus y ciertas formas de cáncer.

Un creciente número de estudios ha podido establecer que la producción de estas sustancias está influenciada en parte por los pensamientos, estados emocionales, actitudes y expectativas de la persona. Si la actitud de una persona afectada por una enfermedad es pesimista y no tiene expectativas de que su estado de salud mejore, es posible que su cerebro no produzca los niveles necesarios de las sustancias antes mencionadas para qué el cuerpo comience a recuperarse.

Diversos estudios y casos médicos han logrado demostrar esta relación existente entre nuestros pensamientos y nuestra salud física y mental. En general, se ha podido observar que los pensamientos negativos y destructivos suelen manifestarse en males y afecciones del cuerpo como úlceras, trastornos cardiacos, hipertensión, artritis, males de la piel, problemas digestivos, migrañas y otras enfermedades. De igual manera, se ha logrado establecer que los pensamientos hostiles y de enojo aceleran los latidos del corazón y suben la presión arterial, mientras que la ira, el resentimiento y la tristeza debilitan el sistema inmunológico del cuerpo.

Estas actitudes y emociones negativas activan mecanismos bioquímicos, a nivel del cerebro -específicamente el hipotálamo, la hipófisis y las glándulas suprarrenales- que conllevan a una supresión o disminución de la respuesta del sistema inmunológico, haciendo entonces posible la aparición de las enfermedades.

Un ejemplo de esta relación entre nuestros pensamientos y emociones y el funcionamiento del sistema inmunológico es la influencia de las hormonas que se liberan con el estrés. Se ha visto que las catecolaminas y el cortisol, entre otras, obstaculizan la función de las células inmunológicas.

Basado en esto, se ha establecido la hipótesis de que el estrés y otras emociones negativas, como la ansiedad y la depresión, podrían ser la causa de ciertas enfermedades. Aunque las investigaciones no han arrojado datos clínicos suficientes como para establecer una relación causa-efecto definitiva, se reconoce que, estas emociones, afectan la vulnerabilidad de las personas a contraer enfermedades.

Ahora bien, si el sistema nervioso central y las emociones, actitudes y creencias que se encuentran en nuestra mente, pueden influir tan directamente sobre el sistema inmunológico, debe ser posible entonces restablecer el funcionamiento óptimo del sistema inmune modificando nuestras creencias y emociones negativas.

Los mismos estudios citados anteriormente señalan que, efectivamente, los pensamientos positivos, como el entusiasmo, la esperanza y la tranquilidad, producen un flujo de neurotransmisores y hormonas en el sistema nervioso central que estimula, provee energía al cuerpo y fortalece el sistema inmunológico,. De hecho, varias investigaciones han señalado que las personas optimistas sufren de menos infecciones y enfermedades crónicas que las pesimistas.

En conclusión, con nuestros malos hábitos -los cuales han sido siempre el resultado de nuestros pensamientos dominantes- nosotros mismos nos hemos encargado de atraer hacia nuestra vida el nivel de salud del cual gozamos o las enfermedades que hoy nos aquejan. Esta es la primera aplicación del enunciado de la ley de la atracción en lo que respecta a la prevención de enfermedades y la creación de un estado de salud óptimo.

Otro aspecto de la ley de atracción tiene que ver con el efecto de nuestros pensamientos en el proceso curativo y de recuperación del organismo frente a la enfermedad. Hay una amplia evidencia de la efectividad de un gran número de terapias basadas en la relación mente-cuerpo, cuya aplicación tiene altos beneficios emocionales y fisiológicos para la recuperación de diversas enfermedades, que van desde el cáncer, hasta los males cardiovasculares, pasando por el dolor, el estrés, la depresión y el SIDA.

Es importante aclarar que, a pesar de todos los beneficios enunciados anteriormente, no hay estudios médicos o científicos concluyentes que sugieran que el pensamiento positivo, la visualización o la autosugestión, por si solos, puedan reemplazar el tratamiento médico, las intervenciones quirúrgicas o el uso de medicamentos para el tratamiento de enfermedades.

Lo que si es claro es que muchos estudios conducidos por prestigiosas universidades, hospitales e instituciones como el instituto nacional de salud de los Estados Unidos, han logrado documentar un gran número de casos médicos que evidencian los extraordinarios efectos del pensamiento positivo y el optimismo en procesos postoperatorios. En general, se ha podido observar que los pacientes optimistas se recuperan más rápido de las operaciones cardiacas y logran manejar mucho mejor los efectos secundarios asociados con el tratamiento de diversos tipos de cáncer.

Todos estos estudios y casos clínicos han dado inicio al campo de la Psiconeuroinmunología (PNI), la cual se dedica al estudio de los mecanismos de interacción y comunicación entre la mente y los tres sistemas responsables de mantener la homeóstasis o equilibrio fisiológico del organismo: el sistema nervioso, el inmune y el endocrino. Los resultados de estas investigaciones están siendo utilizados en programas médicos de un gran número de universidades, entre las que se encuentran las de Harvard y Stanfórd.

Entre los mecanismos sugeridos para causar un estado mental que promueva una salud óptima se encuentran el uso de las afirmaciones positivas, la eliminación del dialogo negativo, la visualización y la creación de imágenes mentales que muestren un cuerpo saludable, libre de dolor y en proceso de recuperación. De acuerdo con la doctora Jeanne Achterberg, presidenta de la Asociación de Psicología Transpersonal, la visualización es una poderosa herramienta en el proceso de recuperación del organismo. Utilizada conjuntamente con terapias convencionales aumenta la efectividad de muchos tratamientos médicos, y reduce los efectos secundarios asociados con procesos como la quimioterapia y la radiación, utilizados en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer.

Es indudable la influencia que nuestros pensamientos y emociones tienen sobre nuestra salud. Tal como lo manifiesta la ley de la atracción, nuestro cuerpo responde a la manera como pensamos, sentimos y actuamos. Cada día, la comunidad médica aprende más acerca de los diferentes procesos mediante los cuales la mente y el cuerpo trabajan juntos para alcanzar un estado de salud óptimo y recuperarse de las enfermedades. Sin embargo, ésta no es una idea nueva; por más de cuatro mil años las culturas orientales han estudiado el equilibrio de la mente y el cuerpo y los poderes autocurativos que esta relación genera.

Si algo nos enseña la ley de la atracción en lo que respecta a este poder autocurativo es a no vernos como seres enfermos que queremos sanar, sino como seres sanos que buscamos combatir la enfermedad que pueda estar afectando nuestro organismo.

Camilo Cruz

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Wednesday, January 14, 2009

¿Es posible atraer la riqueza hacia nosotros?

Como acabamos de ver, cuando nos referimos al hecho de que la creación física comienza con la creación mental y que todo pensamiento puede producir aquello que imagina, esto no significa que si deseas un auto, y formas su imagen en tu mente, éste va a aparecer de la nada frente a tus ojos.

En su libro: El camino a la riqueza, Wallace D. Wattles escribe al respecto:
"Si mantienes una imagen mental clara de lo que deseas lograr en tu mente -en este caso, tu auto-, y tienes la más segura e incuestionable fe de que lograrás adquirirlo; si no piensas o hablas de él de otra manera que no sea con la seguridad de que lo vas a tener y lo reclamas como tuyo, el poder de tu pensamiento se encargará de ayudarte a crear las circunstancias que establezcan que dicho automóvil sea parte de tu vida. No obstante, ten presente lo que mencioné anteriormente sobre el poder de la autosugestión. Porque tu pensamiento te ayudará a crear las oportunidades que te permitirán adquirir el auto, pero a menos que actúes, éstas pasarán de largo.

El universo está siempre a la búsqueda de personas dispuestas a dar lo mejor de sí mismas, porque quiere que ellas sean las encargadas de construir el futuro. Está diciendo: quiero manos para construir magníficas estructuras, tocar hermosas sinfonías y pintar admirables pinturas.

Quiero pies para realizar todas las tareas, ojos para ver mis bellezas, lenguas para decir verdades y cantar canciones maravillosas.

Todas las posibilidades que existen en el universo están buscando materializarse y hacerse realidad a través de las personas que acepten el reto de ser la máxima expresión de lo que pueden ser. Por esta razón, el universo quiere que aquellos que anhelan tocar música tengan pianos y otros instrumentos y que tengan la manera de cultivar sus talentos. Ansía que todos aquellos que desean profundamente lograr algo, encuentren los medios con los cuales hacer realidad dicho deseo.

Entonces no dudes en pedir mucho. Tu parte es concentrarte y expresar ese deseo.

Esto es difícil de aceptar para muchas personas. Ellas aún guardan en su interior la vieja idea de que la pobreza es muestra de humildad. La ven como parte del plan, como una necesidad de la naturaleza. Tan aferrados están a esta equívoca idea que les avergüenza tan siquiera la idea de pedir riquezas. Tratan de no querer más de lo absolutamente necesario para sobrevivir".

Wattles narra el caso de un estudiante a quien le dijeron que tenía que poner en su mente una imagen clara de las cosas que deseaba, de manera que el pensamiento de éstas comenzara el proceso creativo. Él era un joven muy pobre, y apenas si lograba cubrir sus gastos y necesidades básicas.

Como te podrás imaginar, le era difícil hacerse a la idea de que todas las riquezas eran de él. Entonces, después de pensarlo, decidió pedir un tapete y un calentador para su casa, los que consiguió en unos meses.

Entonces se dio cuenta que había pedido muy poco. Así que fue a su casa y planeó todas las mejoras que le gustaría hacer. Agregó ventanas y cuartos, construyendo en su mente su casa ideal. Teniendo esa imagen en su cabeza, empezó a vivir de manera coherente con la nueva imagen que tenía, no sólo de la casa, sino de sí mismo, y a moverse hacia lo que él quería. Después de un tiempo comenzó a construir conforme a su imagen mental. Su fe aumentó y hoy se está moviendo hacia cosas mucho más grandes. A él le fue dado de acuerdo a su fe, y lo mismo sucederá con todos nosotros.

Así que la pregunta no debe ser si podemos atraer la riqueza hacia nosotros, sino cómo podemos hacerlo. Lograr la libertad financiera no requiere aplicar tu poder en nada que esté fuera de ti. Todo lo que necesitas es trabajar en ti mismo, en tu interior. Es incorrecto aplicar tu voluntad a otras personas con la intención de que hagan lo que tú quieres. Es tan errado tratar de forzar a la gente con el poder mental como lo es hacerlo por la fuerza física.

Obligar a la gente por la fuerza física es sinónimo de esclavitud; el forzarlos con la fuerza mental logra exactamente lo mismo; la única diferencia está en el método utilizado. Tomar lo que le pertenece a otro por medio de la fuerza física es robo, quitárselo por medio de la fuerza mental también es robar. No hay diferencia alguna.

De la misma manera, es imposible motivar a otros a hacer algo, ya que la verdadera motivación debe salir del interior de cada persona y es algo individual. Muchas veces creemos que estamos actuando "por su propio bien, pero lo cierto es que la decisión de triunfar, ser feliz y hacerse rico es una decisión personal.

No puedes forzar a nadie a querer lograr estas metas. En la mayoría de los casos, cualquier intento de usar tu voluntad para lograr que otros triunfen sólo conseguirá desviarte de tu propio propósito. Más que tu voluntad, lo que puede ayudarlos a ellos a tomar sus propias decisiones es tu ejemplo.

Tampoco necesitas aplicar tu voluntad a las cosas para que vengan hacia ti. No tienes que convencer a Dios para que te dé cosas buenas, más de lo que tienes que usar tu voluntad para hacer que salga el sol. Recuerda que Él está más ansioso de darte lo que quieres de lo que tú estás de recibirlo. Lo único que necesitas hacer es usar tu poder de voluntad contigo mismo.

Usa tu voluntad para hacer y pensar lo correcto. Ese es el uso legítimo de la voluntad para conseguir lo que quieras úsala en ti mismo para mantenerte en el camino correcto-. Usa tu mente para formar una imagen mental de lo que quieres y defiende esa visión con fe y propósito.

Entre más estable y continua sea tu fe y propósito, más rápido triunfarás. La imagen de tus deseos, vista con fe y propósito, es lanzada al universo, y mientras se expande, todas las cosas se mueven para su realización. El universo entero conspirará para que triunfes.

Es fácil comprobar este principio. Imprime un pensamiento negativo en tu mente y observa lo que sucede. Verás como la duda y la falta de fe pronto harán que lo que buscas comience a alejarse de ti con la misma rapidez con que la fe hace que las cosas lleguen a ti. Cada momento que pasas con tus dudas o miedos, cada minuto que permites que las preocupaciones se adueñen de tu mente, cada instante que la falta de fe se apodera de ti, hace que aquello que deseas comience a moverse en dirección contraria.

Por esta razón es tan importante que cuides tus pensamientos, ya que tus creencias estarán moldeadas en gran medida por lo que observas y piensas. Es vital que controles aquello a lo que le prestas atención, y lo que permites que entre en tu mente. Es aquí donde tiene gran uso tu voluntad, porque es ella la que determina qué cosas van a llamar tu atención, y cuáles vas a permitir que encuentren cabida en tu mente.

Si quieres vivir una vida de riqueza, no debes enfocarte en la pobreza.

Tus deseos no se hacen realidad pensando en sus opuestos. La salud no se consigue estudiando la enfermedad o pensando y concentrándote en ella, y nadie se ha hecho rico estudiando la miseria o pensando en la escasez.

No hables de la pobreza; no la investigues ni te ocupes de ella. No te intereses en cuáles son sus causas, ni malgastes tu tiempo pensando en las terribles consecuencias que produce. Tú no tienes nada que ver con eso. Lo que te debe importar es la cura. Pon la pobreza y todo lo que se relacione con ella atrás de ti. Invierte tu tiempo en lograr tu independencia financiera. Esa es la mejor manera en que puedes combatir la pobreza, y sólo así estarás en posición de ayudar a los pobres.

No puedes mantener en tu mente la imagen de lo que quieres, si llenas tu cabeza de escasez y de todos los males asociados con ella. No leas libros, revistas o periódicos que tiendan a concentrarse en la pobreza y la miseria reinante. No escuches o veas programas que saturen tu mente con imágenes de penuria o sufrimiento.

No podrás ayudar en lo más mínimo a los pobres mirando estas cosas. Bombardear tu cerebro continuamente con esto no contribuirá a eliminar la pobreza. Desterrar la pobreza de la vida de una persona comienza con ayudarla a que alimente su mente con imágenes de riqueza y abundancia.

No creas que estás abandonando a los pobres en su miseria cuando te rehúsas a llenar tu cabeza con imágenes de escasez. La pobreza no se va a eliminar ampliando el número de gente rica que piensa en ella, sino aumentando el número de gente pobre que haga un espacio en su mente para albergar pensamientos de riqueza y tenga el propósito y la fe para hacerse autosuficiente.

Los pobres no necesitan compasión; necesitan inspiración. La compasión sólo les manda un pedazo de pan para mantenerlos vivos en su miseria, o les da un entretenimiento para que se olviden por una o dos horas de su condición. Pero la inspiración puede lograr que se levanten y salgan de su miseria. Si quieres ayudarlos, demuéstrales que se pueden hacer ricos.

Demuéstraselo haciéndote rico tú mismo.

La única manera en que la pobreza será erradicada de este mundo es consiguiendo que un gran número de personas adopte los principios de abundancia que he mencionado. La gente debe aprender que la manera de triunfar es creando, no compitiendo. Quien logra la riqueza por competencia destruye la escalera por la cual subió, y cierra el camino para que otros suban. Quien triunfa creando, abre la puerta para que miles puedan entrar por ella. Usa tu voluntad para mantener tu cabeza lejos de la pobreza y enfocada con fe y propósito en la visión de lo que quieres y vas a crear.

Camilo Cruz

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Tuesday, January 13, 2009

El papel que juega la actitud mental en nuestro éxito.

Uno de los mitos más comunes que se han tejido acerca de la ley de la atracción es el de los falsos poderes que se atribuyen a la actitud mental. Muchas personas creen que mantener una actitud positiva ante un problema o una situación difícil, hará que dicha situación desaparezca, lo cual no es cierto. Lo que sí hace, es que determina el efecto que dicha situación pueda tener en la vida de la persona que la está enfrentando, y eso es lo verdaderamente importante.

¿Si ves la diferencia? Lo importante no es la situación que estemos viviendo, sino la actitud que tomemos frente a ella. Si has planeado una salida al parque con tu familia para celebrar tu cumpleaños, y ese día amanece lloviendo torrencialmente, la persona negativa seguramente permitirá que eso le eche a perder el día. La persona positiva sabe que su actitud no hará que deje de llover, pero tampoco dejará que este evento, sobre el cual ella no tiene ningún control, eche a perder un día tan especial. No obstante, la actitud que la persona elija ante este imprevisto será responsable por la clase de día, emociones y recuerdos que coseche al final de esas 24 horas.

Lamentablemente, pocas personas poseen un estado mental que las ayude a sobreponerse a los problemas, penas o imprevistos que puedan encontrar. Un año más tarde aún las puedes escuchar hablando de cómo la lluvia arruinó completamente su cumpleaños anterior.

Cuando han enfrentado un problema, muchos prefieren emplear su tiempo hablando continuamente de ello como si no hubiese otra cosa de mayor importancia que hablar. Forman una tenebrosa atmósfera a su alrededor, sin darse cuenta que no podrán ser verdaderamente fuertes mientras no dejen de enfocar su visión en los contratiempos de la vida.

Si aprendes a disimular tus penas y trabajar con paciencia y discreción, pronto encontrarás de nuevo el camino al éxito. Para las tribulaciones no hay remedio más eficaz que la fortaleza de ánimo.

A veces nos enfadamos y maldecimos el día porque un automóvil nos salpicó los zapatos, cuando debiéramos pensar en las maravillas de la naturaleza, que unas veces nos envuelve en la luz del sol, y otras cubre el cielo de nubes que se convierten en lluvia, equilibrando de este modo las fuerzas naturales. Hay bellezas en el cielo gris; maravillas en cada gota de lluvia o copo de nieve. ¿Por qué ignorar todo esto y alterarnos sólo por un inconveniente pequeño y sin sentido?

Orison Swett Marden describe esta actitud mental de manera hermosa cuando dice:
"En circunstancias sombrías, el optimismo es como luz del sol que disipa las tinieblas de la noche al amanecer del nuevo día. Es incalculable la influencia de un espíritu optimista. Así como basta una gota de aceite para callar el ruido del eje de una puerta, basta un simple rayo de sol para desvanecer la sombra. Y así como la beneficiosa e inspiradora influencia de la luz solar, tan necesaria para la vida y la salud, llena de regocijo toda la naturaleza y aviva el alma de la persona, un semblante alegre ilumina los corazones ajenos y fortalece a cuantos le miran y reciben ánimos para vencer los obstáculos que se les interponen en el camino.

El semblante alegre es un don propio del pobre y del rico indistintamente, del joven y del viejo. Todos tienen derecho a este don y todos pueden disfrutarlo. Cuando estamos alegres todo nos sonríe y parece como si la naturaleza entera participara de nuestra alegría y reflejara nuestro júbilo; pero si estamos tristes y abatidos, todo cuanto nos rodea toma el mismo color.

Cuando la sonrisa se apaga en nuestros labios, la mente se llena de imágenes negativas y queda infestada de dudas y temores. Cuando la valentía se marcha, viene el desorden; cuando el júbilo sale, entra la tristeza.

Si algo necesita nuestra sociedad son personas optimistas y alegres. Lo mismo cuesta poner semblante risueño que ir de un lado a otro con el rostro tormentoso; y sin embargo, ¡cuán diversamente influiremos, según el caso, en quien nos vea, pues todos reciben la ayuda o sufren el estorbo que de nosotros emana!"

Emerson decía: "No cuelgues de las paredes cuadros siniestros ni converses de cosas sombrías y melancólicas". Si caminas con rostro afligido, estás anunciando que la esperanza ha muerto en tu interior.

No hay nada más valioso en la vida que olvidar las cosas desagradables, aquellas que nos causaron pena y que fueron obstáculo para nuestro éxito. Aprende de tus caídas y continua moviéndote a paso firme. Quien logra hacer esto, es dueño de su actitud y puede ser feliz en circunstancias prósperas o adversas, regocijándose a pesar de que otros estén tristes y disfrutando, así los demás pierdan la esperanza.

Otro gran error en el que muchas personas caen es pensar que una actitud positiva les permitirá lograr cualquier cosa que quieran. Creen que si se concentran y piensan positivamente, podrán alcanzar absolutamente todo lo que deseen. Esto es totalmente absurdo. Yo ya he aceptado que por más positivo que sea, no creo que pueda operar ahora mismo a alguien que necesite una delicada intervención quirúrgica del corazón y lograr que la persona sobreviva a la operación. Ni tampoco creo que sólo con adquirir una actitud mental positiva pueda ir a los juegos olímpicos y ganar la carrera de los cien metros.

No, una actitud mental positiva no te permitirá hacer cualquier cosa, pero si ampliará tu visión, de manera que puedas hacer todo mucho mejor que con una actitud negativa. Esta es la única verdad al respecto; ella no te convertirá en el más rápido, ni en el más inteligente, ni en el más fuerte, ni tampoco eliminará todos los problemas. Lo único que si hará será darte la oportunidad de aprovechar al máximo tu potencial y obtener los mejores resultados. No sólo podrás utilizar más eficazmente tus habilidades, sino que te ayudar" a evitar que aquellos eventos sobre los cuales no tienes ningún control te afecten negativamente.

También debemos tener presente que sólo podremos atraer aquello por lo que estemos dispuestos a pagar el precio, en término de los hábitos que nos obligaremos a desarrollar y las acciones que tendremos que llevar a cabo.

Tu pensamiento puede hacer que el universo trabaje para proveerte lo que deseas, pero tus acciones deben ser tales que recibas justamente lo que mereces. No vas a recibir lo que deseas de caridad, ni te llegará sin hacer nada.

Los pensamientos de riqueza que albergues en tu mente son la semilla que dará fruto a la riqueza que deseas, pero no hará que por arte de magia tu cuenta bancaria crezca sin esfuerzo de tu parte. Para que esto ocurra debe haber armonía entre tu manera de pensar y tu forma de actuar.

Es claro que sólo recibiremos lo que hayamos sembrado. En su carta a los Gálatas, San Pablo dice: "No se engañen: Cada uno cosecha lo que siembra. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos". (Gálatas 6: 7,9)

En cierta ocasión escuché a alguien hablando de utilizar los principios de la ley de la atracción para ganarse la lotería. Tristemente, mucha gente piensa que eso es todo lo que necesitará para arreglar sus problemas. Yo nunca he sido aficionado a la lotería, particularmente porque sé que todos cosechamos en virtud de lo que hayamos sembrado, y no hay atajos ni caminos más cortos para este principio.

Sin embargo, también sé que así te la ganaras, eso no garantiza que tus problemas financieros estarán solucionados. De hecho, una y otra vez se ha visto como algunas personas que se encontraban en difíciles circunstancias financieras se ganaron la lotería, sólo para encontrarse en peores aprietos financieros, o inclusive en la bancarrota, años más tarde, pues nunca entendieron que su escasez financiera inicial no se debía a la falta de dinero, sino a la mentalidad de pobreza que guiaba sus acciones. No podemos pretender que una persona que no sabe cómo administrar cien dólares, de la noche a la mañana sepa como administrar un millón. Así que no pidas ganarte un millón de dólares en la lotería; pide y busca la sabiduría para crear y saber administrar ese millón y habrás logrado mucho más.

Cuando escucho a alguien decir que todo lo que necesita es ganarse la lotería", se que me encuentro frente a una persona que ha caído en la trampa de las creencias condicionales. En mi libro: La vaca, hablo de cómo este tipo de creencias con frecuencia son las encargadas de mantenernos en un estado de mediocridad constante.

Algunas de estas creencias están expresadas de la forma: "Si... entonces..."

- Si me gano la lotería... entonces seré feliz.

- Si me aumentan el sueldo ... entonces se acabarán los problemas financieros.

- Si me hago la liposucción ... entonces mi relación de pareja mejorará.

Lo que todas estas ideas expresan es el deseo de una "cura milagrosa" o solución rápida, que no exija mucho esfuerzo, ningún cambio de comportamiento, o menos aún, el que tengamos que hacer algo a cambio. ¿Si ves lo absurdo de esto?

No busques la cura milagrosa; analiza las razones o causas que han producido la infelicidad, los problemas financieros o la pobre relación de pareja. Como verás hacia el final de este capítulo, la ley de la causa y el efecto, nos dice que todos éstos no son más que los efectos de causas especificas que han venido operando en tu vida. Cambia las causas y cambiarás los resultados.

Esa es la única verdad al respecto.

Otro mito que se ha propagado es el que tiene que ver con el poder de la autosugestión. Se le han atribuido poderes casi sobrenaturales al uso de las afirmaciones utilizadas en el proceso dé la autosugestión.

Yo creo en el poder de las afirmaciones. Sé lo que las afirmaciones positivas pueden hacer por nuestra autoestima, el logro de nuestras metas y nuestro éxito. Sin embargo, es importante entender que no es la intención, sino la convicción y la decisión, las que le dan su gran poder a las afirmaciones que utilicemos.

Tú no vas a solucionar un problema de sobrepeso, simplemente repitiendo: ¡Soy delgado, soy delgado, soy delgado! No importa que tanto te concentres o con cuanto entusiasmo lo digas; si comes sin control y no haces ejercicio, todo seguirá igual y tus autoafirmaciones no servirán de nada.

Quizás por ello es que muchas personas piensan que las afirmaciones no sirven para nada, que es mejor ser realistas y aceptar las cosas tal como son. Pero lo cierto es que grandes triunfadores como Benjamín Franklin, por ejemplo, utilizaron las afirmaciones para mejorar su calidad de vida y programar su mente con las virtudes que deseaba desarrollar en su vida.

Entonces, ¿qué es verdad y qué es ficción? Napoleón Hill nos dice que para plantar en la mente la semilla original de una idea, debemos introducirla en nuestro subconsciente mediante la repetición del pensamiento. No obstante, el pretender que la repetición de una idea sea suficiente para lograr un cambio en nuestra vida, es lo mismo que pretender que con sólo sembrar una semilla en una matera, crezca y se convierta en una hermosa planta, sin necesidad de alimento, luz o agua.

Las afirmaciones sin acción son sólo intención, y como ya sabemos, las buenas intenciones no producen resultados.

Camilo Cruz

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