Saturday, February 28, 2009

Libérate de tu mente

La buena nueva es que puedes liberarte de tu mente, que es la única verdadera liberación. Y puedes dar el primer paso ahora mismo.

EMPIEZA POR ESCUCHAR LA VOZ QUE HABLA DENTRO DE TU CABEZA, y hazlo tan frecuentemente como puedas. Presta una atención especial a cualquier patrón de pensamiento repetitivo, a esos viejos discos de gramófono que pueden haber estado dando vueltas en tu cabeza durante años.

Esto es lo que llamo «observar al pensador», que es otra manera de decir: escucha la voz dentro de tu cabeza, mantente allí como presencia que atestigua.

Cuando escuches la voz, hazlo imparcialmente. Es decir, no juzgues. No juzgues ni condenes lo que oyes, porque eso significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta de atrás.

Pronto te darás cuenta de esto: la voz está allí y yo estoy aquí, observándola. Esta comprensión Yo soy, esta sensación de tu propia presencia, no es un pensamiento.

Surge de más allá de la mente.

Así, cuando escuchas un pensamiento, no sólo eres consciente del pensamiento, sino también de ti mismo como testigo del pensamiento. Ha hecho su aparición una nueva dimensión de conciencia.

CUANDO ESCUCHAS EL PENSAMIENTO, sientes como si hubiera una presencia consciente —tu yo profundo— por debajo o detrás de él. De este modo el pensamiento pierde su poder sobre ti y se disuelve rápidamente, porque ya no energetizas tu mente mediante la identificación con ella.

Es el principio del fin del pensamiento compulsivo e involuntario.

Cuando el pensamiento se aquieta, experimentas una discontinuidad en la corriente mental, una brecha de «no-mente». Al principio las brechas serán cortas, tal vez duren unos segundos, pero gradualmente se irán prolongando. Cuando ocurren estas discontinuidades, sientes cierta quietud y paz dentro de ti. Es el principio del estado natural de sentirte unido al Ser, generalmente nublado por la mente.

Con la práctica, la sensación de quietud y de paz se va ahondando. De hecho, esa profundidad no tiene fin. También sentirás una sutil emanación de alegría elevándose desde lo más hondo de ti: la alegría de Ser.

En este estado de conexión interna estás mucho más alerta, más despierto que en el estado de identificación mental. Estás plenamente presente. Y también se eleva la frecuencia vibratoria del campo energético que da vida al cuerpo físico.

A medida que profundizas en este reino de la no-mente, como a veces se le denomina en Oriente, vas alcanzando el estado de conciencia pura. En ese estado sientes tu propia presencia con tal intensidad y alegría que, en comparación, todo pensamiento, toda emoción, tu cuerpo físico y todo el mundo externo se vuelven relativamente insignificantes. Sin embargo, no es un estado de egoísmo, sino de desprendimiento y generosidad. Te lleva más allá de lo que pensabas que era «tu identidad». Esa presencia es esencialmente tú, y al mismo tiempo es inconcebiblemente mayor que tú.

EN LUGAR DE «OBSERVAR AL PENSADOR», también puedes crear una apertura en la corriente mental por el simple hecho de dirigir el foco de tu atención al ahora. Basta con que te hagas intensamente consciente del momento presente.

Esto es algo por demás satisfactorio. De este modo retiras la conciencia de tu actividad mental y creas una brecha sin mente en la que estás muy alerta y consciente, pero no piensas. Ésta es la esencia de la meditación.

En TU VIDA COTIDIANA puedes practicar esto tomando cualquier actividad rutinaria, que habitualmente sólo es un medio para un fin, y darle toda tu atención para que se convierta en un fin en sí misma.

Por ejemplo, cada vez que subas o bajes las escaleras en tu casa o en tu puesto de trabajo, presta mucha atención a cada escalón, a cada movimiento, incluso a tu respiración. Mantente totalmente presente.

O cuando te laves las manos, presta atención a todas las percepciones sensoriales asociadas con esa actividad: el sonido y la sensación del agua, el movimiento de tus manos, el aroma del jabón, etc.

O cuando entres en tu coche, después de cerrar la puerta, detente durante unos segundos y observa el flujo de tu respiración. Toma conciencia de una silenciosa pero intensa sensación de presencia.

Hay un criterio que te permite medir el éxito logrado en esta práctica: el grado de paz que sientas en tu interior.

El paso más vital en tu camino hacia la iluminación es éste: aprende a no identificarte con tu mente. Cada vez que creas una apertura en el flujo mental, la luz de tu conciencia se fortalece.

Puede que un día te sorprendas sonriendo a la voz que suena en tu cabeza como sonreirías a las travesuras de un niño. Esto significa que has dejado de tomarte el contenido de tu mente tan en serio, y que tu sentido de identidad ya no depende de él.

Eckhart Tolle

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Friday, February 27, 2009

Ser e iluminación

Más allá de la miríada de formas de vida que están sujetas al nacimiento y a la muerte existe la Vida Una, eterna y omnipresente. Muchas personas utilizan la palabra Dios para describirla, pero yo suelo llamarla Ser. La palabra Ser no explica nada, pero la palabra Dios tampoco. Ser, no obstante, tiene la ventaja de ser un concepto abierto. No reduce el infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental del Ser, y nadie puede pretender su posesión exclusiva. Es tu esencia misma; puedes acceder a ella inmediatamente como el sentimiento de tu propia presencia.

Por eso sólo hay un pequeño paso entre la palabra Ser y la experiencia del Ser.

EL SER NO SÓLO ES TRASCENDENTE; TAMBIÉN IMPREGNA PROFUNDAMENTE cada forma, y su esencia es invisible e indestructible. Esto significa que ahora mismo puedes acceder al Ser porque es tu identidad más profunda, tu verdadera naturaleza. Pero no trates de aferrarlo con la mente. No trates de entenderlo.

Sólo puedes conocerlo dejando la mente en silencio. Cuando estás presente, cuando tu atención está plena e intensamente en el ahora, puedes sentir el Ser, pero nunca podrás entenderlo mentalmente.

La iluminación es recuperar la conciencia del Ser y residir en ese estado de «sensación-realización».

La palabra iluminación suscita la idea de un logro sobrehumano, y al ego le gusta que sea así; pero no es más que tu estado natural en el que sientes la unidad con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, con algo que es esencialmente tú, y sin embargo es mucho mayor que tú. Es encontrar tu verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma.

La incapacidad de sentir esta conexión crea la ilusión de que estás separado de ti mismo y del mundo que te rodea. Entonces te percibes, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el miedo, y los conflictos internos y externos pasan a ser la norma.

El mayor obstáculo para experimentar la realidad de tu conexión es la identificación con la mente, que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. Ser incapaz de dejar de pensar es una enfermedad terrible, pero no nos damos cuenta de ella porque casi todo el mundo la sufre y se considera algo normal. Este ruido mental incesante te impide encontrar el reino de quietud interior que es inseparable del Ser. También crea un falso yo fabricado por la mente, que lanza una sombra de miedo y sufrimiento.

La identificación con la mente produce una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquean toda verdadera relación. Esa pantalla se interpone entre tú y tú mismo, entre tú y tu prójimo, entre tú y la naturaleza, entre tú y Dios; crea la ilusión de separación, la ilusión de que tú y el «otro» estáis totalmente separados. Entonces te olvidas del hecho esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, eres uno con todo lo que es.

La mente es un instrumento soberbio si se usa correctamente. Sin embargo, si se usa de forma in-apropiada, se vuelve muy destructiva. Para decirlo con más precisión, no se trata tanto de que usas la mente equivocadamente: por lo general no la usas en absoluto, sino que ella te usa a ti. Ésa es la enfermedad. Crees que tú eres tu mente. Ese es el engaño. El instrumento se ha apoderado de ti.

Es como si estuvieras poseído sin saberlo, y crees que la entidad posesora eres tú.

LA LIBERTAD COMIENZA cuando te das cuenta de que no eres la entidad posesora, el pensador. Saberlo te permite examinar la entidad. En el momento en que empiezas a observar al pensador, se activa un nivel de conciencia superior.

Entonces empiezas a darte cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, y de que el pensamiento sólo es una pequeña parte de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas verdaderamente importantes —la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interna— surgen de más allá de la mente.

Empiezas a despertar.

Eckhart Tolle

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Thursday, February 26, 2009

Epílogo

"La naturaleza humana es muy propensa a creer que la dicha de la vida está en el mañana. Si en lugar de esperar a que el mañana nos depare una gran felicidad, nos empeñáramos en lograrla en el presente, adelantaríamos agrandes pasos" Orison Swett Marden

¿Qué puede suceder cuando decides comenzar a utilizar el gran poder que la ley de la atracción pone en tus manos? Mucho me temo que tendrás que descubrirlo tú mismo.

Nadie puede atraer nada hacia tu vida; sólo tú puedes hacerlo.

El pensamiento correcto atrae hacia ti aquello que deseas. Pero es la acción la que hace que puedas recibirlo. Sin acción, las oportunidades que buscabas pueden pasar frente a ti sin que las veas. Si es así, de nada te sirvió atraerlas mediante el uso del pensamiento correcto.

Querer triunfar, tener buenas intenciones y contar con grandes sueños no es suficiente. Muchas personas quieren eso, y sin embargo se mantienen pobres toda su vida, sin lograr las metas que soñaban. Por cada gran idea que cambió la historia de la humanidad, miles de ideas nunca se materializaron, porque aquellos que las concibieron y quizás desarrollaron un plan para lograrlas, nunca actuaron.

No te detengas a pensar en todos los problemas que puedan surgir. Muchas personas planean y ensayan su propio fracaso al malgastar una gran cantidad de tiempo anticipando lo peor, y como resultado de eso, atraen lo peor.

En cierta ocasión escuché la definición de la palabra infierno. Debo confesarte que eso fue todo lo que necesité para saber que debía actuar de manera inmediata. Decía así: "Infierno es llegar al final de nuestros días y encontrarnos cara a cara con la persona en la cual pudimos habernos convertido".

Recuerda que nosotros atraemos hacia nuestra vida aquello en lo que enfocamos nuestro pensamiento de manera constante. Si crees que lo que has leído suena muy bien, y posiblemente funcionará para otros, pero no para ti, pues eso es lo que obtendrás. Pero si decides que lo que leíste fue escrito especialmente para ti; que esto era lo que necesitabas para comenzar una nueva etapa de tu vida, pronto verás como comienzas a atraer hacia ti aquellos resultados consistentes con tu nueva forma de pensar y actuar.
Recuerda que tu mundo exterior no es más que un reflejo de tu mundo interior. El éxito no es el resultado de la suerte o la coincidencia, sino de lo que has atraído con tus pensamientos dominantes. Napoleón Hill dice que millones de personas se pasan la vida esperando un golpe de suerte favorable que cambie su vida, sin darse cuenta que ellos construyen su propia suerte, y son los arquitectos de su propio destino.

Prepárate, porque aquello que deseas atraer hacia ti, si lo deseas profundamente; si crees con absoluta fe y convicción que lo alcanzarás; si responde a tu propósito de vida y misión personal, y estás decidido a persistir hasta lograrlo, seguramente ya está en camino.

Camilo Cruz

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Wednesday, February 25, 2009

Cómo hacer del éxito un reflejo automático

¿Te imaginas si pudieras hacer del éxito un reflejo automático? La buena noticia es que la ley de la atracción te permite hacer exactamente eso. La pregunta no es si puedes hacerlo, sino cómo lograrlo. ¿Cómo puedes asegurarte que comienzas a actuar ya mismo, permitiendo que todo aquello que quieres atraer guíe tus acciones?

Empecemos por entender que la persona promedio toma un gran número de decisiones cada día.

Muchas de ellas son simples e intrascendentes, pero otras tienen el poder de determinar la clase de vida que vivirá, las metas que alcanzará y que tan lejos llegará en el juego de la vida. No obstante, todas las decisiones -tanto grandes como pequeñas- involucran nuestra mente consciente y subconsciente. Así que es importante aprender cómo lograr que estas dos partes de la mente trabajen en armonía, en el logro de nuestro éxito personal.

La mente consciente, que constituye entre 5 y 10% del total de nuestra mente, es conocida como la mente lógica, racional o pensante. La mente consciente hace el papel de juez en el funcionamiento del cerebro; evalúa la importancia de la información que llega del mundo exterior, la acepta o rechaza y se encarga de razonar, formar juicios y tomar decisiones. Ella es la que programa, mientras que el subconsciente, que compone el otro 90 a 95% del total de nuestra mente, es el disco duro o centro de la memoria y por ende, es la mente programable. Su tarea es grabar, guardar, archivar y recordar la información que llega al cerebro a través de los sentidos.

Ella también está encargada de controlar una gran mayoría de los procesos automáticos del organismo, como el crecimiento, los latidos del corazón y el sistema digestivo.

Como es de esperar, el subconsciente nunca duerme, ya que él es el encargado de controlar la respiración, la circulación y toda una serie de funciones que no pueden detenerse simplemente porque estés durmiendo.

El diálogo entre estas dos partes de la mente es constante, e influye en todas nuestras decisiones, grandes o pequeñas, vitales o intrascendentes. Si alguna vez te has encontrado leyendo el menú en un restaurante de comida rápida, tratando de decidir qué ordenar, puedes estar seguro que este diálogo mental ha ocurrido, así tu decisión final parezca haber sucedido de manera instantánea.

¿Qué sucede a nivel mental durante estos momentos en los que quieres decidir qué ordenar para el almuerzo?

Vamos a suponer que la decisión está entre comerte un pastel de pollo o una ensalada. Tu mente consciente comienza a elaborar un juicio sobre las diferentes opciones basándose en la información que ya se encuentra almacenada en el subconsciente.

Literalmente, tu mente consciente comienza a buscar en los archivos de tu subconsciente toda la información relacionada con el pastel de pollo. Parte de esta información la podrá acceder casi instantáneamente -imágenes, sabores, aromas y demás características-. También encontrará información sobre que tanto te gusta, cuando fue la última vez que lo comiste, si es una de las especialidades de ese restaurante, o si es la mejor elección de acuerdo al régimen alimenticio que estés llevando.

Posteriormente hará lo mismo con la ensalada, y basado en esta información instruirá al conciente sobre qué ordenar. Lo interesante es que muchas veces, es posible escuchar este diálogo interno mientras ocurre.

Así, cada vez que tu mente consciente actúa lo hace consultando la información que se encuentra guardada en tu subconsciente. Sin embargo, hay momentos en que el subconsciente nos hace actuar, ignorando los juicios analíticos de la mente consciente. Por ejemplo, si estás cruzando la calle y de repente escuchas el motor de un camión acercándose, inmediatamente das un salto hacia atrás y te quitas del camino. Qué hacer no requiere un largo proceso de razonamiento. Tú no comienzas a pensar: "ese ruido suena como un camión", "¿son peligrosos los camiones?", "¿debería moverme?". ¡No! Tú actúas inmediatamente. Es un reflejo automático.

Ahora bien, lo cierto es que aún en este caso, tu mente consciente ha estado involucrada, ya que a través de ella es que grabaste de antemano en tu subconsciente el peligro potencial de tal situación. A través de ella has percibido los sonidos o imágenes que te confirman la presencia del camión y has establecido dicha conexión.

Sin embargo, el hecho de que esto haya ocurrido instantáneamente, depende en gran medida de dos cosas: Que hayas programado la información pertinente de antemano, y cómo hayas programado o archivado la información. Un niño, quien no sabe de ese peligro puede ponerse en grave peligro, sin quererlo, debido a su ignorancia. Así que el primer paso debe ser asegurarnos que todo aquello que necesitamos para triunfar se encuentre en nuestra mente; que hayamos tomado el tiempo para programar nuestro subconsciente con la información correcta.

Un segundo punto tiene que ver con nuestra habilidad para tener acceso a la información que se encuentra grabada en nuestro subconsciente. Varios estudios han demostrado que generalmente no logramos llegar a toda esta información con la misma rapidez. Mientras ciertos datos nos llegan instantáneamente, otros parecen estar fuera de nuestro alcance. Esto puede ser contraproducente, particularmente si se trata de información trascendental para tu éxito.

Para entender el porqué, quiero que visualices tu mente subconsciente como un círculo partido en dos mitades. La parte izquierda del círculo la llamaremos memoria de uso casual La mitad de la derecha la llamaremos memoria de acceso rápido, donde, por supuesto, se encuentra la información a la que quieres acceder rápidamente.

Ahora quiero que realicemos un ejercicio que nos ayudará a determinar en cuál de estas dos mitades se encuentra cierta información. Quiero que leas las siguientes preguntas y las respondas tan rápido como puedas:

  • ¿Cuál es el nombre de tu pareja? Si no tienes, ¿cuál es el nombre de tu madre?
  • ¿Cuál es tu número telefónico?
  • ¿Qué comiste hace tres meses al almuerzo?

Es posible que no hayas tenido problemas con las dos primeras preguntas, pero ¿qué sucedió con la tercera?

Si te parece que esta pregunta no ha sido justa ya que tres meses son demasiado tiempo, entonces trata de recordar qué cenaste hace uno o dos meses, o hace una semana, o hace cuatro días. ¿Continúas sin poder recordarlo? No te preocupes, lo cierto es que, a menos que, coincidencialmente, ese día haya sido un día especial para ti, lo más probable es que no lo recuerdes.

¿Qué hace que podamos recordar cierta información rápidamente y otra no? Por más que queramos recordarla y nos concentremos, parece que no podemos dar con ella; es como si se hubiera borrado de nuestra memoria.

A pesar de que el paso del tiempo dificulta recordar cierta información, lo que determina que encuentres la información que buscas, rápidamente, tiene más que ver con dónde se encuentra almacenada dicha información que con el factor tiempo. ¿Está en la parte del subconsciente reservada para la información de uso casual o en la memoria de acceso rápido?

Las respuestas a las dos primeras preguntas se encuentran en tu memoria de acceso rápido y esto ha facilitado encontrar las respuestas inmediatamente. Sin embargo, la información sobre tu cena seguramente se encuentra en la más lenta, y menos accesible, memoria de uso casual.

La ventaja de contar con este sistema interno es que, indudablemente, todos queremos tener acceso a cierta información importante de manera rápida. Aunque no necesitamos recordar todo dato o estímulo que llega a nuestra mente, hay cierta información que, por su importancia para nuestra vida, si deseamos recordar con facilidad.

Lo curioso es que mucha de esta información parece evadirnos, especialmente cuando más la necesitamos. Por ejemplo, sería fantástico poder tener en nuestra memoria de acceso rápido todo aquello que tenga que ver con nuestro éxito, nuestras metas y objetivos a largo plazo y en general, con todo aquello que queremos atraer a nuestra vida. De la misma manera, sería maravilloso poder guardar allí los valores y principios que queremos que guíen nuestra vida y las habilidades y hábitos que sabemos que nos ayudarán a triunfar, ¿no te parece?

Es indudable que nuestra vida sería totalmente distinta si tuviésemos, en todo momento, esta información al alcance de la mano. Nuestras decisiones y acciones diarias seguramente serían muy diferentes si pudiésemos recordar toda esta información con la misma facilidad con que recordamos nuestro número telefónico.

¿Cómo lograr que esta información vital para nuestro éxito vaya a parar a nuestra memoria de acceso rápido? Para lograrlo, debemos saber qué factores determinan dónde será archivada la información que llega a la mente.

El primer factor que determina que cierta información sea almacenada en la memoria de acceso rápido es la percepción de importancia. Todo dato, nombre, propósito, meta, principio o evento que percibes como importante y vital para ti -información a la cual quieres tener acceso inmediato cuando la necesites- es guardado en la memoria de acceso rápido.

El segundo factor es la repetición constante. Tú recuerdas con facilidad aquellos datos que utilizas con cierta frecuencia, como tu número telefónico, ciertos nombres y otra información. Así que la repetición constante también juega un papel determinante para que cierta información sea archivada en la memoria de acceso rápido.

La presencia de cualquiera de estos dos aspectos, percepción de importancia o repetición constante, asegurará que dicha información sea guardada en nuestra memoria de acceso rápido.

Si deseas que cierta información, creencia, hábito o meta vaya a tu memoria de acceso rápido, donde puedas recordarla o tenerla presente de manera constante, necesitas asegurarte que tu mente la perciba como algo importante para tu vida, y debes repetirla constantemente. Es por eso que estos dos factores son parte de lo que hace que funcione la ley de la atracción.

La verdad es que lo que cenaste hace tres meses también se encuentra en tu mente subconsciente. No obstante, ésta información está en la zona reservada para la información de uso casual, ya que es muy posible que no haya tenido mayor relevancia. Además, sólo ocurrió una vez y, a menos que haya sido un evento especial, esta cena no pasó de ser uno más de los cientos de sucesos que ocurrieron durante un día común y corriente en tu vida.

La información se encuentra allí, y algunos científicos aseguran que bajo hipnosis, no sólo podrías recordar lo qué comiste, sino quién estaba contigo y otros detalles que en aquel momento pasaron inadvertidos.

Ahora, la pregunta realmente importante es ésta: ¿Dónde debería encontrarse toda la información que necesitas para triunfar? ¿Dónde deben encontrarse tus sueños, metas y aspiraciones? ¿Dónde deben estar los hábitos y compromisos que te ayudarán a realizar los cambios que deseas ver en tu vida? ¿Dónde debe estar todo aquello que deseas atraer a tu vida?

¿En tu memoria de acceso rápido, que responde de manera casi automática, o en la memoria de uso casual?

La respuesta es obvia, en la memoria de acceso rápido.

Tú quieres que todo aquello que es importante para tu éxito lo puedas recordar instantáneamente. No deseas tener que pensar demasiado antes de recordar toda esta información. ¿Cómo puedes asegurarte que todo aquello que es verdaderamente importante para tu vida y que está íntimamente ligado con la realización de tus metas, vaya a la memoria de acceso rápido? Debes darle importancia, percibirlo como prioritario y repetirlo constantemente.

Es así de simple.

Todas las actitudes, creencias y valores que hoy gobiernan tu vida, ya sean positivos o negativos, son aquellos a los que les has asignado gran importancia y buscas experimentar constantemente.

Los hábitos que posees hoy, buenos o malos, son el resultado del proceso que acabo de describir.

Si el primero de enero, por ejemplo, como muchas otras personas, señalas entre tus propósitos para el nuevo año que este año vas a trabajar en mejorar tu salud y tu estado físico, inicialmente, esa afirmación como cualquier otro pensamiento que acaricies por vez primera, va a tu memoria de uso casual.

Si en los siguientes días no haces nada que dé muestra de que ésta ha sido una decisión que llevarás a la práctica; si no comienzas rápidamente a tomar acciones específicas para reafirmar tu compromiso de desarrollar una mejor salud; si dejas pasar los días sin llevar esta declaración inicial al siguiente nivel; seguramente tu mente no la percibirá como importante y prioritaria en tu vida. Tu mente la percibirá como una más de las muchas afirmaciones intrascendentes que has hecho a lo largo de tu vida y la dejará archivada en la memoria de uso casual.

Sin embargo, si al día siguiente te levantas temprano para ir al gimnasio, y comienzas a prestar más atención a lo que comes, tu mente comienza a percibir que esta decisión que tomaste es realmente importante para ti. Si continuas alimentando tu mente con afirmaciones positivas del nivel de salud óptima que deseas atraer a tu vida, y continúas mostrando ese interés por tu decisión de manera constante, muy pronto esta información irá a parar a la zona de acceso rápido y es allí donde empezará a convertirse en pensamiento dominante primero, luego en un hábito, y finalmente en un valor firme y sólido que continuará guiando tu vida en adelante.

Muy pronto, ejercitar tu cuerpo, comer bien y cuidar tu salud, ocurrirán en ti de manera casi automática. Tener esta información siempre presente en tu memoria de acceso rápido te permitirá estar más alerta a todas aquellas oportunidades que puedan ayudarte a materializar tus metas.

Ésta es la manera como pones la ley de la atracción en acción, y logras hacer del éxito un reflejo automático. Tu objetivo debe ser programar tu subconsciente con la información que te permita responder acertadamente en toda situación.

Para lograr que esto suceda, deberás atravesar varias etapas durante las cuales estarás interiorizando las ideas y aprendiendo metódicamente aquellos hábitos que te permitirán convertirte en un triunfador. Este proceso ocurre siempre que aprendemos algo nuevo y deberá suceder con el aprendizaje de los hábitos de éxito que debes interiorizar en tu camino hacia el éxito.

Es muy probable que algunos de los conceptos que has encontrado a lo largo de este libro sean nuevos para ti. También es posible que algunos de los errores que has cometido en el pasado fueran el resultado de no saber nada acerca de estos conceptos, lo cual, aunque excusa dichas acciones, no cambia los resultados. En otras palabras, tú no sabias algo y no sabías que no lo sabías. No tenías la menor idea de que estabas haciendo algo mal. Es la excusa de quien acaba de cometer una infracción de transito y desesperadamente busca hacerle entender al oficial de la policía que es tu primera visita a la ciudad, o que desconocías dicha ley. A propósito, la ley es muy clara, su desconocimiento no es excusa para violarla, así ocurra de manera involuntario. Lo mismo sucede en el juego de la vida.

Entonces, nuestra meta es desarrollar tal conocimiento de las leyes del éxito que éste también surja en nuestra vida de manera automática. Quizás la manera más fácil de entender las diferentes etapas de este proceso sea con un ejemplo.

Primera etapa: Inconscientemente incapaz

Un niño de seis meses es incapaz de atarse los cordones de los zapatos. Es más, él no sabe que existe tal cosa. No lo conoce, por tanto, no lo practica, no lo extraña, ni lo cree necesario.
Podríamos decir que no sabe, pero no sabe que no sabe. Él es inconscientemente incapaz.

Segunda etapa: Conscientemente incapaz

El niño de dos o tres años observa a su padre amarrarse los zapatos. Ahora es consciente que existe esta actividad, pero aún es incapaz de realizarla por si mismo. No obstante, ahora está consciente de su incapacidad. El no saber cómo hacerlo le produce frustración y hace que abandone su intento después de unos momentos. Aún no sabe cómo hacerlo, pero ahora sabe que no sabe. Él es consciente de su incapacidad.

Tercera etapa: Conscientemente capaz

Un niño de cinco o siete años de edad, después de observar a otras personas y de practicar cómo amarrarse los zapatos, logra hacerlo por sí mismo. Sin embargo, para lograrlo necesita concentrarse en lo que hace. Esto es evidente ya que trata de colocar su pie lo más cercano posible a su cara y fija su visión en la tarea, tratando de eliminar cualquier distracción. Él es ahora consciente de su nueva capacidad.

Cuarta etapa: Inconscientemente capaz

Los adultos no necesitan pensar o concentrarse cuando se amarran los zapatos. Lo hacen inconscientemente. Lo pueden hacer con los ojos cerrados o, inclusive, mientras mantienen una conversación. Esta acción se ha convertido en una acción automática en ellos. Finalmente, son inconscientemente capaces.

Estas cuatro etapas pueden convertir cualquier acción en un hábito y cualquier hábito en un condicionamiento inconsciente. Ésta es una gran noticia si el hábito en cuestión es un hábito de éxito. Pero funciona exactamente igual con un mal hábito, sin importar cuán autodestructivo sea.

Luis fuma, pero no sabe todos los males que están asociados con este hábito. Podríamos decir que Luis es inconscientemente incapaz.

En un seminario, Luis escucha una exposición sobre todos los peligros asociados con este mal hábito, y aunque sigue fumando, ahora ha desarrollado conciencia de su adicción. Es decir, ahora es conscientemente incapaz.

En la medida en que Luis desarrolla una mayor conciencia acerca de las posibles consecuencias de su mal hábito, comienza a dar pasos para dejar de fumar. En un principio esto requiere de una gran disciplina por su parte. El poder adictivo de su hábito le presentará retos físicos que no esperaba y las presiones del entorno constantemente pondrán a prueba su compromiso. Así que si desea vencer esta adicción, deberá poner todo de su parte.

Luis está en una etapa en la cual su capacidad de éxito dependerá en gran medida de que esté consciente cada minuto de lo que debe hacer.

Después de algunos meses, Luis habrá reemplazado el viejo hábito de fumar por un nuevo hábito de salud. Su vida será el producto de una nueva serie de creencias y compromisos que interiorizó y que hicieron que se comportará de una manera distinta frente a dicho hábito.

Muy posiblemente ya no tendrá que recordar constantemente todos los males asociados con fumar para vencer la tentación de hacerlo. No fumar es algo que hará de manera automática, inconscientemente.

De esta misma manera podemos, atraer cualquier hábito positivo hacia nosotros o alejar cualquier hábito negativo de nuestra vida. Lo único que necesitamos es actuar con disciplina y persistencia hasta lograr aquello que nos hayamos propuesto.

Recuerda que la ley de la atracción sólo comienza a ejercer su enorme poder cuando tu manera de actuar es consistente con los objetivos que deseas lograr. La visión sin acción es nula. Aquellos pensamientos de éxito que no están respaldados por la acción consistente y decidida no producirán ningún resultado.

Podemos pensar en la palabra atracción como una palabra compuesta por los términos "atraer" y "acción". Aunque todo aquello que atraes en tu vida se forma en tu pensamiento, es la acción la encargada de materializar dicha visión.

Camilo Cruz

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Tuesday, February 24, 2009

La ley de atracción y la acción decidida

"Para que cualquier cosa suceda, primero hay que hacer algo". Albert Einstein

Nuestra manera de pensar y nuestros pensamientos son la fuerza que hace que el poder creativo actúe. Pensar de la manera correcta te traerá riquezas, pero no debes confiar en el pensamiento solamente, sin prestar atención al comportamiento. Ese es el muro contra el cual chocan muchos pensadores y filósofos -la incapacidad para conectar el pensamiento con la acción-.

Aún no hemos alcanzado el nivel, suponiendo que sea posible, en el cual la persona pueda crear directamente la realidad que desea sin tener que actuar. Una persona no puede limitarse a pensar, sus acciones personales deben complementar su pensamiento.

Tu manera de pensar te puede mostrar cómo extraer y utilizar el oro que se encuentra enterrado en las montañas. Sin embargo, tu poder mental no logrará que se extraiga solo, se refine, se acuñe en monedas y ruede hacia tu bolsillo.

El uso perfecto del pensamiento consiste en formar una imagen clara y detallada de lo que quieres, en abrazar tu propósito de obtenerlo, y en agradecer con fe que lo estás consiguiendo.

No trates de "proyectar" tu pensamiento de ninguna manera oculta o misteriosa, con la idea de que vaya a hacer cosas por ti sin que se requiera un esfuerzo personal. Ese es un esfuerzo desperdiciado y debilitará tu poder de pensar bien.

Tu trabajo no puede limitarse a supervisar el proceso creativo. Tienes que mantener tu visión, apegarte a tu propósito, mantener tu fe y gratitud y luego, actuar de manera consistente con tus planes. Cuando las cosas te lleguen, es porque has dado todos los pasos necesarios para facilitar el trabajo de la ley de la atracción en tu vida.

El albergar pensamientos de riqueza no hará que por arte de magia tu cartera se transforme en una fuente infinita de dinero, sin esfuerzo de tu parte. Este es un punto crucial en el camino a la riqueza. Es aquí donde el pensamiento y la acción personal se unen. Hay mucha gente que consciente o inconscientemente, pone a actuar sus poderes creativos mediante la fuerza y la persistencia de sus deseos, pero permanecen pobres porque no actúan decididamente para lograr que sus ideas se materialicen.

Cualquiera que sea la acción que debas realizar para empezar a moverte hacia la realización de tus metas, es evidente que debes actuar de inmediato.

No puedes actuar en el pasado, y es esencial para la claridad de tu visión que evites vivir en el pasado. Tampoco puedes actuar en el futuro, porque el futuro no está aún aquí. Y no puedes saber como vas a actuar frente a una eventualidad hasta que ésta llegue.

El que no te encuentres en el momento o circunstancia óptima ahora, no quiere decir que debas posponer la acción hasta que tales circunstancias se den. No malgastes tu presente pensando en cómo reaccionarás ante futuros eventos; ten fe en tu habilidad de manejar cualquier emergencia cuando ésta llegue.

Si actúas en el presente con tu mente en el futuro, tu acción actual será el producto de una mente dividida, y no será efectiva. Planea para el futuro, pero pon toda tu mente en la acción presente.

Wallace D. Wattles nos advierte de no instruir nuestro subconsciente con lo que deseamos lograr, y cruzarnos de brazos a esperar resultados. Si te sientas a esperar que las cosas sucedan como por arte de magia, nunca las obtendrás.

Actúa ahora. No hay ni habrá otro tiempo más que el ahora. Si has decidido empezar a trabajar para recibir lo que quieres, no hay mejor momento que empezar ahora.

Empieza donde estás hoy, en tus circunstancias presentes. Empieza con quien eres en este momento. No puedes empezar desde donde no estás, ni desde donde has estado, ni puedes actuar donde vas a estar. Sólo puedes actuar empezando donde estás.

No te preocupes de si el trabajo de ayer estuvo bien o mal hecho, haz bien el de hoy. No trates de hacer el trabajo de mañana hoy, ya habrá suficiente tiempo para hacerlo en su momento. No esperes un cambio en tu entorno o en tus circunstancias personales antes de actuar; propicia el cambio en tu medio con tus acciones, y así propiciarás un mejor entorno.

Abraza con fe y propósito la visión de ti mismo en un mejor ambiente, pero actúa en tu ambiente actual con todo tu corazón, con toda tu fuerza, y con toda tu mente. No desperdicies tu tiempo fantaseando; piensa en la visión de lo que quieres y actúa ya mismo.

No busques algo totalmente nuevo que hacer, o algo inusual, como tu primer paso en el camino para lograr la riqueza. Es muy probable que tus acciones, al menos por un tiempo, sean las mismas que has venido realizando hasta ahora. Si te encuentras en un negocio o profesión, y sientes que no es lo tuyo, o si tu negocio no está en el nivel que deseas, no esperes a estar en el negocio o nivel correcto para empezar a actuar. No esperes a cambiar de profesión o trabajo antes de comenzar a pensar y actuar de una manera consistente con los principios de la ley de atracción que has aprendido. ¡Actúa!

No te desanimes ni te sientes a lamentarte porque crees que no estás haciendo lo que quieres. Visualízate en el negocio correcto, o visualiza tu negocio en el nivel que deseas verlo, con el propósito de desempeñarte pronto en él y la fe de que vas a estar allí, pero actúa ya, en el presente. Tu visión del negocio correcto, mantenida con fe y propósito, hará que el negocio correcto se mueva hacia ti. Y tu acción, si es ejecutada de la manera correcta, hará que tú te dirijas hacia el negocio correcto.

Si eres un empleado o un obrero y sientes que debes cambiar de lugar para obtener lo que quieres, no proyectes tu pensamiento en el espacio esperando que te consiga un mejor trabajo.

Probablemente fracases en hacerlo.

Mantén en tu mente la visión de lo que deseas hacer y actúa con fe y propósito en el trabajo que tienes, mientras piensas en el trabajo o negocio ideal y actúas para hacer que se convierta en realidad.

Tu visión y tu fe moverán las fuerzas creativas hacia ti, y tus acciones harán que las fuerzas a tu alrededor te dirijan hacia el negocio que quieres".

Camilo Cruz

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Monday, February 23, 2009

Por qué muchas personas repelen la riqueza

Lo que detiene a muchas personas de lograr la libertad financiera no es la falta de un plan de acción, ni de buenos consejos; tampoco es la falta de oportunidades, talento, inteligencia, o capital.

El factor que con mayor frecuencia detiene a las personas para experimentar el nivel de riqueza que desean es un círculo vicioso en el cual muchos caen, que les lleva a sabotear su propio éxito financiero. Y este círculo vicioso comienza con la idea de que la acumulación de riqueza y el éxito financiero les producirán más dolor que placer.

Ya se que esto puede sonar absurdo, pero muchas personas sólo asocian cosas negativas con el tener mucho dinero. Para ellas, el término "mucho dinero" en sí mismo, tiene una connotación negativa. En su mente han grabado una gran cantidad de ideas negativas asociadas con la riqueza.

Piensan que para alcanzar el éxito financiero van a tener que sacrificar tanto que no van a poder ni siquiera disfrutarlo, o que el dinero los volverá materialistas, y terminarán siendo esclavos de su riqueza. Algunos inclusive llegan a pensar que si quieren ganar más dinero no van a poder compartir con su familia. Hay quienes simplemente no se creen dignos de tener mucho dinero; piensan que está mal, o que es inmoral ser rico.

Ahora bien, si desde pequeño has escuchado en tu casa o en tu circulo de influencia que no hay que preocuparse tanto por ahorrar, que hay que disfrutar el hoy, que el que guarda riquezas guarda tristezas, no te sorprenda que hoy seas incapaz de ahorrar un centavo, vivas lleno de deudas y no puedas explicarte el porqué. Es increíble la cantidad de ideas erradas que tenemos sobre el dinero y que guardamos en nuestro subconsciente. Recuerdo una persona que me dijo en una presentación, "No tendré mucho dinero, pero lo poco que tengo lo he conseguido con honradez".

¿Cómo vamos a poder triunfar financieramente si de antemano hemos programado en nuestra mente que tener dinero y ser honrado se encuentran en polos opuestos? No es nada extraño que esta persona no tenga mucho dinero, ya que cada vez que comienza a mejorar su situación financiera, escucha aquella voz que le dice desde su subconsciente: "Mucho cuidado, estás comenzando a acumular demasiado dinero, no sea que vayas a sacrificar tu honradez a causa de la riqueza". Imagínate que puedes atraer a tu vida con esa manera de pensar.

¿Qué puedes hacer para liberar tu mente de estas ataduras que han limitado tu potencial, de manera que puedas desarrollar la mentalidad de abundancia que te permitirá alcanzar la libertad financiera que tanto deseas? A continuación quiero compartir contigo una estrategia que te ayudará a lograr esto.

Lo primero que quiero pedirte es que busques papel y lápiz y escribas todo lo que se te venga a la mente cuando piensas en la idea de tener mucho dinero. Escribe todas las palabras o expresiones que se te ocurran, que estén asociadas con esta idea. No pienses demasiado en cómo escribirlas.

Simplemente deja que broten de tu mente. ¿Qué significa para ti la riqueza? ¿Qué representaría en tu vida hoy? ¿Qué asocias en este momento de tu vida con la idea de tener mucho dinero?

Quiero compartir contigo algunas reflexiones que han salido a flote en otras ocasiones en que he realizado este ejercicio:

  • Libertad
  • Más tiempo con la familia
  • No más deudas
  • Viajar
  • Ayudar a mi familia
  • Más responsabilidades
  • Mejor estilo de vida
  • Menos estrés
  • Éxito
  • Más diversión
  • Seguridad e independencia


Éstas son algunas de las reflexiones que otras personas asocian con la idea de tener mucho dinero.

Examina tu lista y considera si lo que has escrito es positivo o negativo. Si son ideas negativas, pregúntate por qué se encuentran en tu lista. ¿Dónde las aprendiste?
Piensa si estas razones son reales o no. Ésta es una manera de erradicar conscientemente conceptos errados que puedan encontrarse en tu mente.

En la segunda parte de este ejercicio quiero que examines que otras ideas existen en tu subconsciente que puedan estar influyendo sobre tus decisiones y tu vida financiera; ideas que puedan estar aún más arraigadas en las profundidades de tu mente que las anteriores, y que, sin que lo sepas, pueden estar ejerciendo un mayor control sobre la actitud que tienes acerca de la riqueza.

Como mencioné anteriormente, muchas de estas ideas las adquirimos durante nuestros años de formación escolar, en la niñez o la adolescencia.

Así que ahora quiero pedirte que escribas todo lo que recuerdes haber escuchado durante tu niñez acerca del dinero; acerca de la idea de tener mucho dinero. ¿Qué aprendiste en tu juventud acerca del dinero? ¿Qué escuchabas comúnmente de tus padres, familiares o de otras personas? ¿Cuáles eran algunas de las frases y dichos que oías en tu casa o en tu escuela en relación con el dinero? ¿Cuáles solían ser algunas de las preocupaciones más comunes asociadas con el dinero? ¿Cuáles eran las creencias religiosas que predominaban en tu familia respecto al dinero?

Nuevamente, quiero compartir contigo algunas ideas que otras personas recuerdan haber escuchado desde pequeños:

  • El dinero corrompe.
  • En esta vida todo es dinero.
  • Nunca hay suficiente dinero.
  • No podemos darnos el lujo de gastar demasiado dinero.
  • ¿Usted cree que el dinero crece en los árboles?
  • Entre más tiene uno, más esclavo es de lo que tiene.
  • Pobres, pero honrados.
  • El dinero no lo es todo en la vida.
  • Los ricos son infelices.
  • Los que más tienen nunca están contentos con lo que tienen.
  • "Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja..."


Como puedes observar, de un lado, muchos de nosotros asociamos el tener dinero con imágenes positivas en su mayoría, y pensamos que nos aportará libertad, seguridad e independencia. Pero de otro lado, casi todo lo que aprendimos en nuestra niñez acerca del dinero es negativo. Creemos que si acumulamos riquezas seremos infelices, que nadie nos querrá y, peor aún, que seguramente iremos al infierno.

En la tercera parte de este ejercicio, quiero que empecemos por cambiar estas ideas y creencias absurdas acerca del dinero, la riqueza y la abundancia, y reprogramemos nuestra mente con las creencias correctas.

Para ello quiero que a continuación hagas una lista de todos los beneficios que obtendrás, de todo aquello que podrás lograr, de todas las maneras en que tu vida mejorará, si tuvieses mucho dinero y gozaras de la libertad financiera que seguramente anhelas.

Cuando yo realicé este ejercicio algunas de las cosas que pude identificar fueron las siguientes.

Alcanzar la libertad financiera me permitirá:

  • Emplear más tiempo para estar con mi esposa y mis hijos.
  • Ayudar a otras personas que necesitan mi apoyo económico.
  • Contar con la oportunidad de viajar más en plan de vacaciones en compañía de mi familia.
  • Ser más generoso con causas en las cuales creo.
  • Tener un mayor control sobre mi tiempo.
  • Tener un mejor estilo de vida.


El enfocarme en estos resultados me ayudó a moverme en dirección a mi libertad financiera; me permitió tener una gran actitud con respecto a los hábitos que debía desarrollar y las decisiones que necesitaba tomar. También me ayudó a focalizar mi pensamiento en los resultados que quería ver en mi vida y no en creencias erradas que me estaban deteniendo. Entonces, el primer gran paso en tu camino hacia el logro de la libertad financiera consiste en establecer una nueva relación con la idea de tener abundancia de riqueza en tu vida.

Una vez que hayas realizado este ejercicio, habrás comenzado a redefinir y reprogramar a nivel subconsciente tus ideas, creencias y valores con respecto al dinero. Y este es uno de los pasos más importantes en tu camino hacia el logro del éxito financiero. Recuerda que lo que impide que una gran mayoría de las personas triunfen financieramente no es la falta de oportunidades, sino la falta de desarrollar a nivel de nuestra mente subconsciente las creencias y valores que nos permitan atraer hacia nosotros la vida de abundancia que deseamos experimentar.

Camilo Cruz

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Sunday, February 22, 2009

¿Cuánto dinero deseas ganar?

Una de las preguntas que escucho con mayor frecuencia cuando comparto los postulados de la ley de la atracción es: "Doctor Cruz, ¿me está usted diciendo que yo puedo atraer con mi manera de pensar los ingresos que desee?" A estas personas les contesto siempre: ¡Sí, eso es absolutamente cierto!

De hecho, sin conocer tus circunstancias personales, tu profesión, país de residencia o situación financiera actual, puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que tus ingresos presentes son el resultado de tus pensamientos dominantes y las creencias en las que has enfocado tu mente hasta el momento.

Todos estamos recibiendo los ingresos que nos queremos ganar. Quizás no es lo que quisiéramos, lo que esperábamos ganar, o lo que habíamos planeado ganarnos, pero es lo que creemos que merecemos.

Antes de apresurarte a cerrar el libro en total desaprobación, quiero que leas los siguientes párrafos, porque estoy convencido que al final de ellos, habrás Regado a la misma conclusión: la elección sobre nuestros ingresos no es del mercado o de la economía reinante, ni de nuestro empleador o nuestro jefe inmediato. Es nuestra. Todos tenemos la posibilidad de determinar nuestros ingresos; tanto empresarios, como vendedores que trabajan con base en comisiones, o empleados que determinan los ingresos que desean generar al ejercitar su libertad de decidir cómo y en qué invierten su tiempo. Lo triste es que ante esta gran elección que todos tenemos, muchas personas optan por devengar entradas que no les permite tener el estilo de vida del cual quisieran gozar.

En mi libro: Secretos del vendedor más rico del mundo, comento como en alguna oportunidad decidí hacerle la siguiente pregunta a un grupo de profesionales y empresarios independientes que asistían a uno de mis seminarios: "¿Cuántos de ustedes creen que les están pagando lo que valen?" Ninguno de ellos levantó la mano ni respondió de manera afirmativa. De hecho, después de escuchar sus comentarios pude percibir dos cosas: Primero, que todos sentían que no recibían lo que creían merecer, y segundo, que aún así, la mayoría de ellos no estaba haciendo nada al respecto. De hecho, muchos de ellos no pensaban que hubiera nada que pudieran hacer y se habían resignado a su suerte.

Es sencillo; los ingresos o el salario que cada persona devenga van en proporción directa al valor que su trabajo agrega a la economía. Ésta es la que determina cuál es la retribución apropiada por nuestros servicios, experiencia y conocimiento, y establece que ciertas personas, de acuerdo con su trabajo, ganen cinco dólares por hora y otras ganen un millón de dólares al año.

Si estableciéramos una escala de ingresos entre estas dos cantidades -cinco dólares por hora y un millón de dólares al año- descubriríamos que la gran mayoría de nosotros nos encontramos en algún punto intermedio. Dónde nos encontremos es algo sobre lo cual cada uno tiene más control del que cree tener. Tanto la persona que gana cinco dólares la hora como la que gana quinientos dólares la hora, se encuentran justo donde desean encontrarse.

A pesar de que es el mercado el que establece esta escala de salarios, somos nosotros los que decidimos dónde queremos encontrarnos en dicha escala. Todos nosotros, consciente o inconscientemente, no sólo nos encargamos de poner un precio, un valor, a nuestro trabajo -llámalo salario, sueldo o comisiones-, sino que nos encargamos de comunicarle al mercado dichas expectativas, y al hacerlo, estamos comunicándole que ese es el valor que deseamos atraer.

¿Cuánto vale tu trabajo? ¿200... 500... 10.000 dólares semanales?

Ya sea que lo sepas o no, cada uno de nosotros lleva una etiqueta de precio invisible. La persona que gana doscientos dólares semanales se ve a sí misma devengando esa cantidad y no se ve ganando más de esa cifra.

Ella puede querer ganar más, pero su visión interna acerca de sí misma es la de alguien que sólo gana doscientos dólares semanales. Su autoestima, creencias, valores y pensamientos dominantes son los de una persona que espera ganarse esa cantidad. Lo mismo ocurre con aquella que gana diez mil dólares semanales. Ella ha determinado que esa es la cantidad que desea ganar. Se ha preparado para lograrlo. Se ha visualizado recibiendo esa cifra. Espera obtenerla, y por lo tanto, su etiqueta invisible tiene ese precio.

Hace poco le pregunté a un joven que trabaja en una farmacia cuánto ganaba. Con aire de pesadumbre y resignación me respondió: "ocho dólares por horas". Le pregunté si eso era lo que él quería ganar.

- ¿Te alcanza para vivir como verdaderamente deseas vivir?"

- "¡No!" Fue su respuesta. "A duras penas me da para sobrevivir"

- "Entonces, ¿por qué te has resignado a aceptar ese pago por tus servicios? ¿Qué haces realizando una actividad que no te retribuye de la manera que lo deseas?"

Muchas personas argüirán que ellos no tienen ningún control sobre el precio que el mercado ha asignado como pago por una hora de su tiempo. Y mientras piensen de esa manera no pueden pretender atraer hacia ellas más de lo que ya reciben.

Así que tómate el tiempo necesario para determinar cuánto deseas ganar, basado en tus objetivos y metas, tus sueños y tu misión personal. Posteriormente, determina que actividades en tu trabajo o profesión te garantizarán dichas entradas y toma la decisión de concentrarte en ellas.
Identifica también que actividades realizas actualmente en tu trabajo que no pagan dicha cantidad y que posiblemente te están robando tu tiempo y elimínalas de tu rutina diaria.

Camilo Cruz

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Saturday, February 21, 2009

La fórmula para alcanzar la riqueza

Al igual que el álgebra o la aritmética son ciencias exactas, también existen ciertas reglas para el proceso de adquirir riqueza, y una vez que esas reglas se aprenden y se siguen, la persona se hará rica con una precisión matemática". Wallace D. Wattles

Napoleón Hill afirmaba que: "Las fortunas gravitan hacia las personas cuyas mentes han sido preparadas para atraerlas con la misma seguridad con que el agua gravita hacia el océano. La pobreza es atraída hacia la persona cuya mente es favorable a ella, mientras que el dinero es atraído hacia la que se ha preparado deliberadamente para atraerlo".

Es indudable que el dinero y la riqueza vienen como resultado de hacer las cosas de cierta manera, y quienes así las hacen, triunfan, mientras que aquellos que no actúan de dicha manera -no importa qué tanto trabajen o qué tan capaces sean- permanecen pobres.

La ley de la causa y el efecto estipula que la riqueza es el efecto o resultado de ciertas causas. Por lo tanto, cualquier persona que aprenda a producir estas causas en su vida, triunfará. No depende del talento, ya que mucha gente con gran talento se mantiene pobre, mientras que otros que, aparentemente son menos talentosos, se hacen ricos. Tampoco es necesariamente el resultado de ahorrar, o ser frugal, ya que mucha gente frugal es pobre, mientras que otros que podrían ser catalogados de gastadores, con frecuencia se hacen ricos. Tanto intelectuales como gente con muy poca preparación o estudio se vuelven ricos. Gente muy fuerte físicamente logra el éxito financiero, al igual que personas débiles y enfermizas. También hemos visto que no es una cuestión de ubicación geográfica.

Por supuesto, se requiere estar dispuesto a aprender ciertas habilidades y desarrollar ciertos hábitos con disciplina y constancia. Pero por lo que respecta a las habilidades naturales, cualquiera que entienda estas líneas puede hacerse rico.

Si alguien más en tu país alcanza la libertad económica, tú también puedes alcanzarla. No es cuestión de escoger un negocio o profesión en particular. La gente se puede enriquecer en cualquier actividad, mientras que el vecino de al lado se queda pobre.

Es indudable que te irá mejor en un negocio que te guste y con el cual sientas cierta afinidad. Si has tomado el tiempo para desarrollar ciertos talentos, te irá mucho mejor en un negocio que requiera de dichos talentos. Sin embargo, no olvides que todos tenemos la capacidad de desarrollar cualquier talento que nuestro negocio requiera. Lo único que necesitamos es un motivo para hacerlo y la disciplina para adquirirlo y desarrollarlo.

Si estás desarrollando un negocio, y sabes de alguien más que ha logrado amasar una gran fortuna en el mismo negocio, mientras que tú no logras salir de la pobreza, es simplemente porque no estás haciendo las cosas de la misma manera, o con el mismo nivel de compromiso que la otra persona. Muchas veces creemos que la falta de éxito en nuestro negocio es el resultado de no contar con el capital suficiente. Y si bien es cierto que mientras más capital tengamos más fácil y rápido será el crecimiento de nuestro negocio, también es cierto que la inmensa mayoría de los emprendedores que lograron crear grandes fortunas empezaron sin ningún capital.

No importa qué tan pobre seas, si empiezas a hacer las cosas que sabes que tienes que hacer, de la manera apropiada, empezarás a adquirir riqueza y a tener capital.

Obtener capital es parte del proceso de hacerse rico y del resultado que invariablemente se obtiene al hacer las cosas de la manera correcta.

Puedes ser la persona más pobre del continente -financieramente hablando- y estar sumido en deudas. Es posible que no tengas amigos, influencias o recursos, pero si empiezas a hacer las cosas de la manera como se explica aquí, empezarás a adquirir fortuna, ya que las mismas causas que trajeron riqueza a otros producirán los mismos efectos para ti.

Si no tienes capital, puedes conseguirlo. Si estás en el negocio o profesión equivocados, puedes cambiar. Si crees que estás en el sitio equivocado, busca la ubicación correcta.

Pero no creas que debes esperar hasta que realices dicho cambio para empezar a triunfar. Puedes empezar a lograr tu éxito en tu ubicación y negocio actuales, haciendo aquellas cosas que traen como resultado el éxito financiero y la creación de riqueza.

Todo comienza cambiando tus pensamientos.

En ocasiones me preguntan si en verdad es posible hacerse rico cambiando nuestra manera de pensar. No sólo es posible, sino que el pensamiento es lo único que puede producir riquezas y bienes tangibles a partir de lo intangible.

De hecho, todo lo que vemos en el mundo que nos rodea es la expresión visible de una idea que se ha formado en el pensamiento. Todos somos producto de nuestros pensamientos. Si bien es cierto que el pensamiento de la riqueza no genera su formación instantánea, es indudable que el pensamiento empieza a desencadenar las acciones que la producirán. Por ejemplo, una persona que lea este libro y logre la riqueza financiera como resultado de aplicar los principios aquí expuestos, es una evidencia a favor de lo que afirmo.

La clave, obviamente, está en actuar. Nada sucederá a menos que hagamos algo. Sin embargo, la manera como una persona hace las cosas es el resultado directo de la forma como piensa acerca de ellas. En la medida en que comencemos a actuar guiados por los pensamientos de lo que deseamos lograr, comenzaremos a notar que aquello en lo que nos enfocamos tiende a expandirse. Es así como los pensamientos de abundancia terminan por atraer abundancia.

Sin embargo, la tendencia del ser humano es enfocarse en lo que no quiere. Por alguna razón se nos ha metido en la cabeza que si queremos eliminar algo -la pobreza, por ejemplo- debemos enfocarnos en ella; sus orígenes, consecuencias, resultados, causas y estragos, al punto que llegamos a convertirnos en expertos en la pobreza; y entre más la estudiamos y más nos enfocamos en ella, más la vemos a nuestro alrededor. Si quieres vivir una vida de riqueza, no estudies ni pienses en la pobreza.

Debemos aferrarnos a la verdad de que no hay pobreza, sino sólo abundancia. No podemos desterrar la pobreza enfocándonos en ella, ya que esto sólo traerá más pobreza.

Entiendo que hacer esto no es fácil. Si estamos enfermos lo más fácil de hacer es pensar en nuestra enfermedad, y no en la salud óptima que deseamos. Pensar en la salud en medio de la enfermedad, o pensar en la riqueza en medio de la pobreza, requiere destreza. Sin embargo, quien lo logra y desarrolla una mente disciplinada, conquistará su destino y obtendrá lo que desea. Como lo dijera Goethe: "Pensar es fácil; actuar es un poco más difícil, pero actuar de acuerdo con nuestros pensamientos más virtuosos es lo más difícil de todo".

Camilo Cruz

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Friday, February 20, 2009

La mentalidad millonaria: un camino directo hacia el éxito

J. Paul Getty, quien en su época llegó a ser el hombre más rico del mundo, estaba convencido de que para triunfar financieramente era necesario desarrollar lo que él llamaba una "mentalidad millonaria".

Getty aseveraba que existen cuatro tipos de personas:

Primero están aquellas que trabajan mejor cuando lo hacen por entero para sí mismas en su propia empresa. Después, las que, por diversas razones, no desean lanzarse a los negocios por su cuenta, pero buscan ocupar puestos prominentes en sus empresas, obtienen los mejores resultados y participan en los beneficios de las mismas. En la tercera categoría se encuentran quienes sólo aspiran a ser empleados asalariados, son reacios a correr riesgos y se conforman con la seguridad de un sueldo. Finalmente, hallamos aquellos que no están motivados por ninguna necesidad ni deseo de surgir y se conforman con lo que tienen.

De acuerdo con Getty hay una manera de pensar que ofrece a ciertas personas mejores opciones de triunfar que a otras y es la mentalidad que suele encontrarse entre las personas de la primera y segunda categoría, que muy rara vez se encuentra entre los individuos de la tercera categoría y es totalmente inexistente entre las personas de la cuarta.

Lo importante de entender es que todas tienen la opción de decidir en qué categoría desean encontrarse. Todos tenemos la opción de elegir cuál será nuestro destino, ya que éste siempre será moldeado por nuestra manera de pensar. Si de antemano no has programado tu mente con la firme decisión de vivir una vida de abundancia ¿cómo esperas atraer la riqueza?

Si programas tu mente con principios de éxito, ella se encargará de mostrarte el camino hacia la riqueza, te mantendrá alerta, agudizando todos tus sentidos para que logres captar con mayor facilidad toda información sensorial proveniente del medio ambiente que pueda estar relacionada con tu éxito.

Además, si utilizas afirmaciones positivas respecto al nivel de abundancia que deseas experimentar en tu vida; si te concentras en metas específicas sobre la calidad y estilo de vida que deseas experimentar, refiriéndote a ellas como si ya fuesen una realidad, estarás agudizando tu sensibilidad hacia oportunidades que de otra manera podrían pasar inadvertidas.

Todo comienza con una descripción clara y precisa de aquellas áreas de tu vida en las que deseas experimentar abundancia, siendo lo suficientemente específico en cuanto al nivel de riqueza que esperas crear en tu vida.

¿Cuánto dinero deseas ganar? ¿Quieres crear tu propia empresa? ¿Qué clase de empresa? ¿Cuándo? ¿Qué piensas dar a cambio? ¿Cómo va a beneficiar la creación de esta riqueza la relación con tu familia, con tus hijos o con las demás personas?

En otras palabras, la libertad económica no puede limitarse simplemente a decir "quiero tener mucho dinero"; tienes que crear una imagen mental clara de tu vida en un estado constante de abundancia. Piensa como pensaría una persona para quien la libertad financiera es ya una realidad. Camina como caminaría una persona que goza de abundancia en su vida. Comunícate con los demás como si ya poseyeras toda la riqueza que quieres crear en todas las áreas de tu vida.

Tu libertad financiera no puede ser simplemente una idea vaga en tu mente. Tampoco es suficiente pensar o decir: "mi estabilidad financiera es importante" o "quiero proveer lo mejor para mi familia". ¡No! Estas expresiones vagas no producen resultados. Recuerda que la única manera de magnetizar un pensamiento y activar tu formación reticular, como ya vimos, es utilizando ideas claras, creando imágenes específicas que te muestren disfrutando ya aquello que quieres atraer.

Camilo Cruz

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Thursday, February 19, 2009

Cómo atraer la riqueza mediante el pensamiento correcto

"Pese a que aproximadamente un 80% de las riquezas del mundo se encuentra en manos de un 20% de las personas, si juntásemos todas esas riquezas y las repartiésemos de manera igual entre cada uno de los habitantes del planeta, en cinco años tales riquezas estarían en las manos del mismo 20% inicial". J. Paul Getty

La persona verdaderamente rica atrae hacía sí más riquezas con su manera de ser y actuar. No es rica porque tenga dinero. Tiene dinero porque es rica por dentro. Hay quienes saben extraer de su alrededor todo aquello que enriquece la vida, mientras otras, inclusive en medio de las más propicias condiciones de riqueza obtienen poca cosa.

Lo cierto es que desde el punto de vista económico, no todas las personas han nacido en igualdad de condiciones. Muchas nacen en medio de la pobreza, otras pocas nacen en el seno de familias poseedoras de inmensas fortunas, mientras que la inmensa mayoría nace en algún punto intermedio.

No obstante, hay dos aspectos comunes a todos. Primero, a ninguno se le dio la oportunidad de escoger nacer pobre, rico o promedio. Segundo, lo que todos nosotros sí estamos en absoluta libertad de elegir es si deseamos vivir una vida de pobreza, una vida de riqueza, o una vida promedio. Está en nuestras manos escoger la clase de vida que deseamos vivir.

El nivel de riqueza o pobreza que experimentemos en nuestra vida ha sido el resultado de nuestros propios pensamientos. Se ha originado en nuestra manera de pensar, se ha afianzado con nuestros hábitos y se ha solidificado con nuestras acciones. De principio a fin, hemos sido nosotros los creadores.

Sin embargo, muchas personas podrían argüir que la dificultad para lograr el éxito financiero en ciertos países o regiones del mundo, se encuentra en los enormes problemas que enfrentan dichas economías. Y aunque es verdad que la inflación, la devaluación de las monedas locales y las altas tasas de desempleo pueden producir grandes crisis, cabe anotar que bajo esas mismas circunstancias, millones de personas y empresas se las ingenian para crear grandes fortunas.

La riqueza financiera no es una cuestión del medio o la ubicación, porque si así fuera toda la gente de ciertas ciudades sería rica, mientras que aquellos de otros pueblos serían todos pobres, y todos los habitantes de un estado serian inmensamente ricos, mientras que los del estado del lado serían pobres. Pero, en todas partes vemos gente rica y pobre viviendo en las mismas ciudades, no muy lejos la una de la otra; compartiendo el mismo ambiente, e inclusive hasta con las mismas profesiones.

Cuando dos personas viven en el mismo ambiente y tienen la misma profesión, y uno se vuelve rico mientras que el otro permanece pobre, esto demuestra que hacerse rico no es una cuestión de ubicación. Obviamente, algunos ambientes pueden ser más propicios y favorables que otros para generar riqueza. Pero cuando encontramos dos personas en el mismo tipo de negocio y en el mismo vecindario, y uno se enriquece mientras que el otro fracasa, lo que esto indica es que alcanzar la riqueza es el resultado de hacer las cosas de cierta manera.

La verdadera diferencia no está en las circunstancias, sino en las personas. Muchos de los multimillonarios que he tenido la oportunidad de conocer, son personas comunes y corrientes que decidieron darle un vuelco total a su vida porque simplemente estaban cansadas de vivir endeudadas, de ganar apenas lo suficiente para sobrevivir y se rehusaron a continuar viviendo de cheque en cheque y de mes a mes, así que decidieron cambiar su manera de pensar y actuar.

La mejor prueba de que el éxito financiero es el resultado de una decisión personal y no de las circunstancias, la encontré en un par de publicaciones del mundo de las finanzas. La primera de ellas reportaba que a principios del 2006, en los Estados Unidos el número de millonarios existentes ascendía a más de 8.9 millones de personas. Sólo durante el año 2005 el número de nuevos millonarios había sido de 700 mil nuevas personas. Eso quiere decir que un nuevo millonario surgió cada 45 segundos en este país durante ese año.

Sin embargo, en otra publicación oficial, se reportaba que durante ese mismo año, casi 2.1 millones de personas se habían declarado en bancarrota. Esto quiere decir que por cada persona que se hizo millonaria durante el 2005, tres se declararon en quiebra, en el mismo país, con las mismas leyes, la misma economía y las mismas oportunidades. Lo que esto demuestra es que tanto el éxito como el fracaso financiero son el resultado de decisiones individuales y no de tendencias globales.

La ley de la atracción establece que mientras algunas personas desarrollan hábitos de éxito y poseen una mentalidad de abundancia que les permite crear y aprovechar oportunidades, otras han adquirido hábitos que las mantienen quebradas financieramente. Ellas poseen una mentalidad de pobreza y escasez, capaz de disipar la más grande de las fortunas. De hecho, se ha sabido de personas que heredaron enormes fortunas o se ganaron la lotería, sólo para encontrarse nuevamente en la pobreza, años más tarde.

Camilo Cruz

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Wednesday, February 18, 2009

El mundo es un espejo que refleja nuestra personalidad

En alguna oportunidad una mujer dedicada a los negocios explicaba la interesante prueba por la que había pasado:

"Al salir cierta mañana para mi labor diaria, me propuse poner a prueba la fuerza del pensamiento positivo expresada en la ley de la atracción. Había escuchado sobre los efectos positivos de una actitud positiva, y quería probar si cambiando mi manera de pensar lograba influir en los demás. Era consciente de que durante largo tiempo había sido una persona áspera, cínica y pesimista.

Lo primero que hice fue imaginarme que era totalmente feliz. A medida que avanzaba por la calle, se fortaleció mi propósito y me imaginé siendo feliz, y a la gente tratándome bien. El resultado de estos pensamientos fue sorprendente. Me pareció como si me levantaran del suelo y anduviera por el aire con una postura más esbelta y un caminar más ligero. Sonreía de satisfacción, y si veía en el semblante de los demás reflejados la ansiedad, el descontento y el mal humor, mi corazón se volvía hacia ellos con deseo de infundirles el júbilo que invadía todo mi ser.

Al llegar a la oficina saludé a la primera persona que vi con una frase amable, algo que debido a mi timidez no se me hubiera ocurrido anteriormente. Este gesto nos puso a las dos en una actitud de cordialidad durante todo el día, pues ella sintió la influencia de mi saludo.

El director de la compañía en que yo estaba empleada era un hombre muy malhumorado en los negocios, y cuando me hacía alguna observación sobre mi trabajo, yo me molestaba y resentía, debido a mi sensibilidad; pero aquella mañana no quise quebrantar mi determinación y contesté muy cordialmente a las observaciones, con lo que él se apaciguó y estuvo de buen humor todo el día.

No consentí que se interpusiera la más leve nubecilla entre mi serenidad y los que me rodeaban. Hice lo mismo en la casa donde me hospedaba, y si hasta entonces me había sentido allí como extraña por falta de simpatía, encontré calurosa amistad y correspondencia".

Estoy convencido que las demás personas están dispuestas a venir a mitad de camino si nosotros nos tomamos la molestia de avanzar la otra mitad, hacia ellas. Pero somos nosotros quienes debemos dar el primer paso cambiando nuestra actitud y nuestra manera de ver la vida.

Para la persona negativa, nada es hermoso y radiante a su alrededor. Su mirada es siempre hosca y continuamente se queja del mal aspecto de los tiempos y de la escasez de dinero. Todo en ellas es pobre; nada es cordial, amplio y generoso. A otras personas les pasa precisamente lo contrario, siempre tratan a los demás con cariño y sólo hablan de temas que inspiren y motiven. Señalan siempre las virtudes de los demás y los tratan siempre con palabras alentadoras.

Si crees que las personas no te están tratando afectuosamente, resuelve ya mismo: "Quiero conservarme joven y saludable; y aunque las cosas no salgan a la medida de mis deseos, esparciré alegría en el camino de todos aquellos con quienes me encuentre". Entonces florecerá la dicha a tu alrededor, nunca te faltarán amigos y compañeros y, sobre todo, tu alma gozará de paz y tranquilidad.

Camilo Cruz

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Tuesday, February 17, 2009

Nuestro temperamento y el trato hacia los demás

Que difícil parece ser construir relaciones duraderas y que fácil suele ser destruirlas. Insultamos a nuestros seres queridos con arrebatos de cólera, perturbamos la paz del hogar y ofendemos a otros con ofensas y calumnias. No tuvimos intención de ultrajar, calumniar o insultar a los amigos ni de tratar despectivamente a los demás; pero por falta de control, prudencia y cuidado, nuestro temperamento se disparó de manera descontrolada, hiriendo a quien encontró a su paso y dando un lastimoso espectáculo.

De acuerdo a Orison Swett Marden, aunque algunos crean que no pueden dominar su temperamento, ya que sus estallidos acontecen sin pensarlo, lo cierto es que siempre estamos en control.

"Todos podemos regular nuestra manera de pensar y nuestras emociones, de suerte que nuestro cuerpo no funcione nunca descompuestamente ni el cerebro actúe jamás a su antojo. Hay personas que nunca pierden la serenidad, aunque las provoquen violentamente. Personas en cuya presencia no se nos ocurriría perder los estribos; en su presencia siempre estamos en control.

Pero en la intimidad del hogar, donde nadie nos reprime, o delante de un empleado, muchas veces solemos arrebatarnos a la más ligera provocación.

Esto demuestra que podemos dominarnos más de lo que suponemos. Infortunadamente, en la mente y en el corazón de muchas personas anidan rencores, celos, envidias, antipatías y prejuicios que, si bien no se manifiestan muy violentamente, van creciendo allí dentro hasta envenenar el alma".

Recuerda el postulado principal de la ley de la atracción: -Atraerás hacia ti aquello que se asemeja a lo que ya se encuentra dentro de ti.

Imagínate cómo cambiarla nuestra conducta si tuviésemos cuidado con la manera como tratamos a los demás, con nuestros modales y hasta con el tono de voz que utilizamos al dirigirnos a ellos.

Los modales son un lenguaje muy influyente en nuestra actitud y en la de cuantos nos rodean.

Muchas fricciones entre las personas provienen del tono de voz, porque la voz manifiesta nuestros sentimientos y actitud respecto de los demás. El tono áspero, que expresa contrariedad y una pobre disposición de ánimo, puede suavizarse. Si cuando la cólera nos enciende la sangre bajáramos el volumen de la voz, lograríamos apaciguar la exaltación.

Todos hemos visto cómo si a los niños contrariados o malcriados se les deja llorar a sus anchas, les sobreviene la rabieta con alaridos y pataleo. Y cuanto más gritan y lloran más violenta es la rabieta. Sin embargo, también hemos visto que cuando les ayudamos a tranquilizar su voz, se extingue el fuego de su actitud.

Sería mucho mayor la felicidad en el hogar si todos los individuos de una familia acordaran no gritarse nunca. Del tono de voz sarcástico, burlón, o resentido, deriva, en gran parte, no sólo la infelicidad en el hogar, sino también las pobres relaciones en la vida social y en los negocios.

Las personas quisquillosas que se molestan y se enojan por simples tonterías, denotan con ello que no son lo suficientemente nobles como para dominar la situación y mantenerse en equilibrio.

Su actitud iracunda indica que poseen una actitud pesimista y negativa contra todo lo que les rodea y por ello son víctimas de la situación, en vez de dominarla.

No hay espectáculo más lastimoso que el de una persona cuya cólera deja al descubierto su verdadera manera de ser. Pierde la razón, el sentido común y el buen juicio. Sin embargo, una vez pasado el arrebato, siente que su dignidad, decoro y estima han naufragado en la tormenta.

Las disputas en muchos hogares provienen de la incapacidad de las personas para mantener el control de su actitud mental. Ante la menor tensión, suelen tratar bruscamente aun a sus mejores amigos y a quienes más aman, y dicen cosas de las que después se avergüenzan.

Muchas veces, ya sea pública o privadamente nos referimos a otras personas en términos poco constructivos, especialmente cuando ellas se encuentran ausentes. Nada más apropiado aquí que la sabia regla de oro: tratar a los demás como nosotros deseamos ser tratados.

Refirámonos a otras personas en los términos en que quisiéramos que ellos se refiriesen a nosotros. Cuando estés hablando de alguien, siempre pregúntate: ¿Cómo se sentiría esta persona si estuviera presente, escuchando lo que estoy diciendo de ella? ¿Se sentirla bien o mal? ¿Mejoraría su autoestima o empeoraría? Recuerda que todos nosotros estamos en capacidad de impactar positivamente las vidas de aquellos con quienes entramos en contacto. Y lo hacemos con nuestro aprecio o nuestra indiferencia, con nuestras alabanzas o nuestras críticas, con nuestra sonrisa o nuestro desdén.

Piensa antes de hablar. Considera las consecuencias de tus palabras. Recuerda que ellas son causas, y una vez pronunciadas deberás vivir con el efecto que hayan generado. Muchas personas pasan años enteros, o hasta toda una vida, cargando con crueles heridas del alma, causadas inconscientemente por algún amigo querido en momentos de cólera.

¡Cuán a menudo ofendemos a quienes con mayor ternura amamos y deberíamos ayudar, sólo porque estamos de mal humor y con los nervios irritados a causa de alguna contrariedad o disgusto!

En cierta ocasión, un niño estaba rabiosamente encolerizado y por casualidad pudo mirarse en el espejo. Tan avergonzado y entristecido quedó al verse, que contuvo el llanto inmediatamente. Si los adultos pudieran verse al espejo cuando están por perder el control, seguramente que no querrían volver a dar tan deplorable espectáculo. Todos podemos cambiar si nos lo proponemos, y muchas veces el vernos como nos ven los demás nos ayuda a realizar dicho cambio.

Camilo Cruz

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Monday, February 16, 2009

Reglas para convertirnos en compañía indeseada y desagradable

Benjamín Franklin sabía lo importante que son las buenas relaciones. Entendía los resultados de tenerlas y como desarrollarlas. Esto lo convirtió en una de las personas más influyentes de su época en todas las áreas en las cuales participó.

Quiero compartir uno de sus escritos, en el cual, con gran humor y utilizando la sátira como estilo literario, nos hace ver la manera de no proceder si deseamos desarrollar buenas relaciones. Su propósito, obviamente, es que entendamos que es imposible construir buenas relaciones con los demás si sólo estamos pensando en nosotros mismos.

"Puesto que el objetivo es brillar, siempre que te encuentres en compañía de otras personas, deberás utilizar todo medio a tu alcance para evitar que otra persona brille más que tú. Esto lo podrás lograr de varias maneras:

1. Si te es posible, busca apoderarte de toda la conversación. Si el tema en cuestión no te es familiar, habla lo que más puedas acerca de ti, tu educación, conocimientos, logros, éxito en los negocios, o las sabias observaciones y apuntes que has hecho en otras ocasiones.

2. Si necesitas dejar de hablar unos segundos para tomar aire, y en ese momento alguien más aprovechara a decir algo, analiza con cuidado cada palabra, idea o actitud en su intervención, en busca de algún punto que te permita contradecirlo. Si no encuentras nada, corrige su manera de hablar o su vocabulario.

3. Si ves que otra persona ha dicho algo que es indiscutiblemente cierto y sabio, puedes hacer una de varias cosas: No le prestes ninguna atención, interrúmpela, o busca desviar la atención de los demás hacia ti. Si logras descubrir hacia dónde va ella con dicha idea, encuentra rápidamente cualquier oportunidad de terminar la idea antes que ella. Si todo lo anterior falla y ves que dicha idea ha contado con la aprobación de los presentes, apresúrate a dar también tu aprobación, e inmediatamente haz la anotación que dicha idea es de otra persona o de un gran escritor. De esta manera lograrás privar al otro del crédito o prestigio que hubiese podido ganar con dicha idea, al tiempo que logras ganar la reputación de ser una persona muy leída e instruido.

4. El actuar de esta manera te asegurará que cuando estés en presencia de alguna de estas personas nuevamente, ellas optarán por quedarse calladas y dejar que hables. Así podrás brillar sin ninguna oposición ni competencia, al tiempo que le muestras a tus oyentes lo poco versados que ellos son.

Si sigues estos consejos podrás estar seguro que te sentirás muy bien contigo mismo, sin importar como se sientan los demás. Las ventajas de esto son muy evidentes, mientras que la audiencia aprecia la presencia del hombre culto y cordial, tú ni siquiera necesitas hacer acto de presencia, ya que esta misma audiencia apreciará mucho más el que estés ausente".

Como vez, la manera más certera de repeler a los demás es, como lo dijeran Franklin y Carnegie, pensando únicamente en nosotros mismos. De igual manera, pensando en los demás atraerás hacia ti relaciones positivas y duraderas. ¿Cómo hacerlo? He aquí un ejemplo muy sencillo:

Quiero que te imagines que mañana en la mañana, justo antes de salir para tu trabajo, tu teléfono suena y al otro lado de la línea está una persona a la cual tú respetas mucho; a quien aprecias y admiras. Tú sabes que es una persona sincera, honesta, en la cual tú depositarías toda tu confianza.

Imagínate que después de saludarte muy cordialmente, ella te dice: "Primero que todo, quiero que sepas que no te he llamado para pedirte ningún favor. Sé que debí llamarte hace mucho tiempo para decirte esto, así que esta mañana decidí que no pasara de hoy.

Simplemente quiero dejarte saber que tú eres una de las personas más integras que he tenido la oportunidad de conocer. Creo que eres un gran profesional y siempre he pensado, y así se lo he dicho a mi esposa, que además, eres un padre y un esposo ejemplar; una persona que cualquiera se sentiría orgulloso de llamar su amigo. Cuando hablo contigo, me siento motivado porque eres la clase de individuo que sabe sacar a relucir lo mejor de las otras personas, y por esta razón quería llamarte hace mucho tiempo, para manifestarte cuanto te estimo, y cuanto aprecio tu amistad.
Eso es todo; espero que hoy tengas un gran día. Hasta pronto". Y luego de despedirse afectuosamente, cuelga el teléfono.

Ahora bien, teniendo en cuenta que se trata de un amigo sincero, que no te diría esto si no se sintiera de esa manera, quiero que te preguntes: ¿Qué clase de día crees que vas a tener después de haber escuchado esto a primera hora de la mañana? Si vas a hornear un pastel, ¿crees que ese día, por alguna razón, hornearías un mejor pastel? Si eres profesor, ¿crees que enseñarías una mejor clase ese día? ¿Crees que ese día serías un mejor padre de familia? Si eres vendedor, ¿crees que ese día serías un mejor vendedor? Seguramente si, ¿no es cierto?

A pesar de que esta persona no te haya dicho absolutamente nada acerca de cómo realizar ninguna de estas actividades de una mejor manera, tú estás seguro que tu desempeño sería mejor. ¿Por qué? Porque tu imagen y tu autoestima han recibido una transformación repentina.

No es que ahora sepas más de lo que sabías antes de recibir la llamada acerca de cómo hornear, enseñar o vender mejor. Lo único que ha sucedido es que las palabras de tu amigo te han abierto los ojos a la grandeza que se encuentra en tu interior. Por absurdo que pueda parecer, ese sencillo reconocimiento te ha convertido en otra persona. Sus palabras han dibujado en tu mente toda una serie de nuevas imágenes positivas acerca de tu verdadero potencial, tus aptitudes y tus capacidades; e inmediatamente tu mente y tu cuerpo han comenzado a trabajar basados en esta nueva información".

En numerosas ocasiones he encontrado personas exitosas que pueden señalar el momento preciso en que su vida comenzó a cambiar. Y muchas veces ese momento, fue cuando hubo unas palabras de apoyo de un padre o un profesor, el voto de confianza de un amigo, o una llamada de apoyo de un familiar.

Entonces, ¿por qué no haces tú lo mismo? ¿Qué te impide levantar el teléfono y llamar a una de esas personas a las cuales has deseado alguna vez decirle algunas de estas cosas, o que sabes que necesitan escuchar esto de ti, y les dejas saber cómo te sientes? Déjales saber cuáles son las cualidades que ves en ellas y el gran potencial que tienen. Te puedo asegurar que ese día ellas también van a ser mejores personas, y con toda seguridad su autoestima mejorará y se sentirán mucho mejor consigo mismas.

Pero, ¿adivina quién se sentirá aun mejor acerca de si mismo? ¡Tú! Porque sabrás que ese día has sembrado una semilla de éxito y felicidad en otra persona; habrás ayudado a otro ser humano a tomar la iniciativa para reconocer y reclamar el talento y el potencial que reside dentro de ella.

Hay muy pocos sentimientos que sean tan gratificantes como este. Así que no te prives de la oportunidad de experimentar esta gran sensación en tu vida.

Camilo Cruz

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Sunday, February 15, 2009

La ley de la atracción y nuestras relaciones personales

"Es posible ganar más amigos en dos meses interesándonos por los demás que en dos años tratando que los demás se interesen por nosotros". Dale Carnegie

El ser humano está destinado a vivir rodeado de otras personas. Las relaciones con los demás constituyen un aspecto central de nuestra existencia. Nuestras relaciones nos definen -ya sea en la familia, en la pareja, en el trabajo o en cualquier otro ámbito de nuestra vida-. De hecho, casi la totalidad de nuestras actividades involucran a otros, lo cual puede ser fuente de grandes satisfacciones, o deparar terribles sufrimientos, ya que nuestra actitud hacia los demás determina su actitud hacia nosotros. El 85% de nuestro éxito estará determinado por la calidad de las relaciones que mantengamos en las diferentes áreas de nuestra vida.

Nuestras posibilidades de triunfar, ser feliz y avanzar más rápidamente en nuestro campo de interés, aumentan en la medida en que logremos desarrollar relaciones positivas con las personas correctas. Virtualmente, en cada punto decisivo de nuestra vida, hay alguien que puede ayudarnos o detenernos, o por lo menos retrasarnos para alcanzar nuestros objetivos. La gente exitosa convierte en hábito el construir y mantener relaciones de alta calidad a través de sus vidas, y así logra mucho más que la persona promedio.

Por tal razón, es importante entender que no basta con que las relaciones personales se produzcan. Lo verdaderamente importante es que éstas sean fructíferas, que engendren paz y armonía, que construyan y nos den la oportunidad de edificar una vida y un mundo mejor, que saquen a relucir lo mejor de nuestro potencial y nos conviertan en mejores personas. Las relaciones nocivas destruyen y debilitan nuestra autoestima, nos sitúan en el papel de víctimas o victimarios, producen estrés y angustia, y nada positivo puede salir de ellas.

Lo interesante es que cada uno de nosotros es responsable por atraer tanto lo uno como lo otro. Cuando miras a todas las personas que se encuentran a tu alrededor, debes tener claro que tú las has atraído hacia ti. Habrás escuchado aquel refrán que dice: "Dime con quien andas y te diré quien eres", o aquel otro que reza: "Dios los hace y ellos se juntan".

Estos dos adagios ilustran una de las consecuencias más importantes de la ley de la atracción: siempre atraeremos a aquellas personas que reflejan nuestros propios valores, principios, carácter y visión del mundo. Las personas son como los camaleones. Ellas imitan y adoptan las actitudes, comportamientos, valores, y creencias de la gente con la que se asocian la mayor parte del tiempo.

La mayoría de los problemas y conflictos en tu vida son el resultado de establecer relaciones equivocadas con gente equivocada. De-igual manera, los grandes éxitos en la vida son el producto de entrar en contacto con personas con quienes puedas establecer relaciones positivas. La clave es entender que las buenas relaciones no se dan por si solas, sino que se construyen en la práctica; se cultivan mediante el trato personal, interactuando, buscando entender y ser entendidos, escuchando con empatía, no simplemente coexistiendo.

Si quieres ser una persona exitosa, asóciate con gente similar, optimista y feliz, que posea metas claras y que se esté moviendo hacia adelante en su vida. Al mismo tiempo, aléjate de las personas negativas, que sólo critican y se quejan por todo. Si quieres volar con las águilas debe buscar las alturas, te puedes poner a escarbar el suelo con las gallinas. No obstante, recuerda que tú no puedes atraer hacia ti algo que ya no se encuentre en tu interior.

Las personas de éxito saben lo importante que es rodearse de las personas correctas.

Comprenden que es imposible tener una gran empresa con personas mediocres, por lo cual se dedican a construir equipos de trabajo fuera de serie. Ellas saben que el éxito de una empresa es simplemente el reflejo del éxito, grado de motivación y compromiso de las personas que la componen. Por eso buscan siempre ayudar a cada individuo en su equipo a encontrar el éxito en su propia vida.

Quizás la mejor manera de construir relaciones positivas es buscar constantemente nuevas formas para ayudar a los demás a lograr sus propias metas y descubrir su propio potencial. Entre más entregues de ti mismo sin esperar nada a cambio, más recibirás de las fuentes más inesperadas.

Camilo Cruz

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Saturday, February 14, 2009

El verdadero amor


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Friday, February 13, 2009

El espíritu de gratitud: fuente de prosperidad

A lo largo de los capítulos anteriores hemos visto, una y otra vez, que el primer paso para atraer hacia nosotros una vida de éxito y prosperidad requiere formar en nuestra mente una idea clara de lo que deseamos lograr. Una vez hecho esto debemos comunicarla al universo y reclamarla con fe en que sucederá.

Sin embargo, para que funcione es necesario desarrollar una relación armoniosa con el universo. Y esta relación armoniosa, y el proceso mental de ajuste y sintonía que requiere puede ser resumido en una sola palabra: Gratitud.

La falta de gratitud mantiene en la pobreza incluso a aquellas personas que han organizado sus vidas correctamente en todos los otros sentidos. La persona agradecida atrae hacia sí la riqueza con mayor facilidad que la que nunca se detiene a agradecer nada. Entre más agradecidos estemos por todas las cosas buenas que nos llegan, más habremos de recibir, y más rápido, ya que la actitud de agradecimiento nos acerca a la fuente de donde provienen las riquezas.

La gratitud mantiene tu mente en una armonía más cercana con las energías creativas del universo. Si lo consideras con detenimiento verás que es verdad. Las cosas buenas que tienes te han llegado obedeciendo ciertas leyes. La gratitud llevará tu mente hacia aquello que origina la riqueza, te mantendrá en armonía cercana con el pensamiento creativo y te advertirá cuando estés a punto de caer en el pensamiento errado.

Siguiendo el postulado de la ley de la causa y el efecto es fácil ver que la gratitud que tu mente exprese por cualquier cosa y hacia cualquier persona, no sólo llegará a su destino, sino que generará una respuesta instantánea hacia ti. Si tu gratitud es fuerte y constante, la respuesta será igual; el movimiento de las cosas será siempre hacia ti.

Pero el valor de la gratitud no sólo consiste en que logra conseguirte más cosas en el futuro. Sin ella es imposible experimentar total satisfacción con las cosas como son actualmente.

Si permites que tu mente se sumerja en la desesperación de las angustias de la vida cotidiana, empiezas a dudar y a perder la firmeza. Cuando fijas tu atención en lo pobre, lo débil y lo malo, tu mente toma la forma de estos elementos negativos. Como resultado de ello, lo pobre, lo débil y lo malo se sentirán atraídos hacia ti. Si le permites a tu mente que se sumerja en lo inferior, te volverás inferior y te rodearás de cosas inferiores. Pero, si te fijas en lo mejor, te rodearás con lo mejor, y serás lo mejor.

También, la fe crece con la gratitud. La mente agradecida siempre espera cosas buenas, y esta esperanza engendra fe. La actitud de gratitud produce una mayor fe, y cada vez que agradecemos la aumentamos. Quien no tiene sentimiento de gratitud no puede mantener la fe, y sin ella no prospera.

Por lo tanto, es necesario cultivar el hábito del agradecimiento por todo lo bueno que ocurre en nuestras vidas, y hacerlo continuamente.

Camilo Cruz

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Thursday, February 12, 2009

La visión y los ideales crean tu realidad

Valora tu visión y tus ideales; valora la música que mueve tu corazón y los sueños que se forman en tu mente. Si te mantienes fiel a ellos, crearás las condiciones propicias y el ambiente favorable para construir tu mundo. Pocas cosas te permitirán atraer la felicidad y el éxito a tu vida de la manera que lo hace el saber que estás viviendo una vida con propósito. Es casi imposible encontrar una persona en un estado de profunda angustia o depresión, que esté persiguiendo activamente sus sueños y metas con valor y deseo. Una vida guiada por nobles ideales no es terreno fértil para los pobres hábitos y las emociones negativas.

De igual manera, los deseos mezquinos no pueden ser gratificados, ni las aspiraciones puras morir sin recompensa. Esto iría contra las leyes naturales. Sueña nobles sueños y te convertirás en el producto de dichos sueños. Tu visión es la promesa de lo que un día serás. Tu ideal es la profecía de lo que un día llegarás a revelar. Si tus circunstancias no son de tu agrado, tú puedes cambiarlas, concibiendo un gran ideal y luchando por alcanzarlo.

Imagínate a un joven oprimido por la pobreza; confinado a largas horas de trabajo en un lugar insalubre, con pocas o ninguna oportunidad de ascenso; sin estudios, y sin haber desarrollado ningún talento o habilidad especial.

Sin embargo, él sueña con cosas mejores. Concibe y crea con su mente una condición de vida ideal. Con el tiempo, esta visión de una mayor libertad y un nivel de vida más elevado toman posesión de él; el apremio y la urgencia lo impulsan a actuar, y utiliza todo su tiempo y sus medios en el desarrollo de los poderes y talentos que se encuentran dentro de sí.

Muy pronto su nuevo estado mental hace que aquel taller donde trabaja no pueda retenerlo más. Se ha convertido en algo tan fuera de armonía con sus pensamientos que, finalmente es descartado como quien se deshace de un par de zapatos viejos, y, al aumentar las oportunidades que encajan con su creciente poder, sus circunstancias pasadas dejan de ser parte de su realidad para siempre.

Años más tarde, este joven se convierte en un hombre, dueño de poderes mentales inigualables que aprovecha y que al ser utilizados le permiten crear una influencia que se expande a través de todo el mundo. En sus manos toma las riendas de responsabilidades gigantescas; cuando habla transforma vidas; hombres y mujeres utilizan sus ideas para moldear con ellas su propio carácter.

Ahora es como un eje luminoso alrededor del que giran innumerables destinos. Ha podido influenciar muchas vidas, y su ejemplo ha sido seguido por otros, todo como resultado de haber perseguido con entusiasmo la visión y los ideales de su juventud.

Esto es lo que puede suceder si aceptas el reto de salir tras tus propios ideales.

Camilo Cruz

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Wednesday, February 11, 2009

El camino al éxito y la felicidad personal

"Ciertamente el mundo nos devuelve lo que depositemos en él. Si reímos también ríe, y si lloramos aparece el reflejo con triste semblante". Orison Swett Marden

Si nos preguntaran cuales son las tres cosas que con mayor anhelo deseamos atraer a nuestra vida, la gran mayoría respondería: salud, riqueza y felicidad; pero si la pregunta se enfocara en la mayor de las tres, con seguridad, la mayoría escogería la felicidad.

En el primer capítulo veíamos como todo ser humano anda en la eterna búsqueda de la felicidad. Todos nos esforzamos en mejorar nuestras condiciones de vida, en vivir con mayor desahogo y en librarnos de tareas duras, creyendo que todo esto nos dará la felicidad. Pero lo cierto es que quien ha salido en busca de la felicidad ha descubierto que es imposible hallarla si va detrás de ella, porque ésta surge de las acciones correctas y el corazón generoso, y no es el resultado de perseguirla hasta acorralarla. Sin integridad, generosidad y rectitud de pensamiento, ni la más grande riqueza nos proporcionará felicidad. Muchos han sido los que al no actuar con rectitud son infelices, a pesar de tener satisfechas todas sus necesidades materiales. En cambio, han sido muchas las personas que aún frente a muy adversas circunstancias encontraron felicidad, sólo por haber obrado con justicia.

Todos creemos que encontraremos la verdadera felicidad si logramos atraer y procurar mayores comodidades, o alcanzar una mejor posición que la que tenemos. Pero lo cierto es que la felicidad no es el resultado de satisfacer nuestros apetitos y deseos, sino que es fruto del esfuerzo noble y de la vida útil.

La felicidad aparece cuando decimos una palabra afectuosa a quien necesita oírla, cuando actuamos de manera noble o tenemos un impulso generoso. La sentimos con cada pensamiento recto, con cada palabra o acción compasiva, así no la estemos buscando.

Nuestro error está en que la buscamos donde no existe: en lo transitorio y perecedero. Ella surge de dar y entregar, no de recibir y retener. Quien ande en busca de la felicidad, debe recordar que dondequiera que vaya sólo logrará atraer lo que haya llevado consigo. Es imposible encontrar a nuestro alrededor algo que no se encuentre en nuestro interior.

Sin querer decir que está mal desear gozar de un mejor estilo de vida, debemos recordar que jamás seremos felices atesorando riquezas, por valiosas que sean, ya que lo que el ser humano es, y no lo que tiene, es lo que labra su felicidad o su infortunio.

El corazón humano siempre está hambriento; pero la infelicidad es el hambre de adquirir, mientras que la felicidad es el ansia de dar.

Ésta es quizás una de las consecuencias más importantes de la ley de la atracción: La felicidad es el premio de los servicios prestados a nuestros semejantes, del esfuerzo por desempeñar nuestro papel y cumplir nuestro deber con el mundo. Se deriva del deseo de ser útil, de mejorar el mundo de modo que haya menos penas en él a causa de nuestros esfuerzos. Las palabras de aliento, la ayuda no solicitada pero oportuna, el trato amable, los deberes fielmente cumplidos, los servicios desinteresados, la amistad, el afecto y el amor, son sentimientos y actitudes que, no obstante su sencillez, nos ayudan a atraer hacia nosotros la paz y la felicidad que pocas otras cosas nos pueden proporcionar.

Camilo Cruz

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