Friday, August 20, 2010

Aplica el sentido común para ahorrar más agua

Durante mucho tiempo hemos tenido agua corriente en abundancia y nos hemos acostumbrado a derrocharla. Ahora, en esta época de intensa sequía se nos pide que re-duzcamos en un 50 por ciento el consumo de agua y no sabemos qué hacer. He aquí algunas orientaciones de «sentido común» que podemos seguir con poco esfuerzo:
1. Si es posible, usa el agua dos veces. No la dejes escurrirse en el fregadero. Acumúlala y vuelve a usarla.
2. Lava en un recipiente las frutas y verduras- Vuelve a usar esa agua para regar las plantas.
3. Cuando cambies el agua del perro, echa el agua anterior a las plantas.
4 Usa detergentes y jabones biodegradables y no tóxicos, para poder regar las plantas con el agua usada sin dañarlas. Hay empresas que llevan años fabricándolos. Pregunta en tu tienda de productos naturales.
5. Da unas vacaciones al lavavajillas y vuelve a la tradición de lavar los platos a mano. Ahorrarás agua y electricidad. Usa una pila para fregar y otra para aclarar. Ahorra agua en el aclarado.
6. Toda el agua que queda en los floreros se puede volver a usar para regar las plantas de interior (a ellas les encanta, pues esa agua está llena de substancias nutritivas).
7. Cuando te laves las manos, la cara o los dientes, pon también un recipiente en el lavabo para recoger esa agua, que puedes usar para regar las plantas de exterior.
8. Tengo uno o dos cubos grandes en la puerta de la cocina y uno en la puerta del cuarto de baño. Toda el agua que no necesito usar en el momento, la guardo en ellos: agua de aclarar los platos, del baño o la ducha, etc.
9. Reduce la capacidad de la cisterna del inodoro, o limítala introduciendo una bolsa doble de plástico llena de agua, sujeta firmemente. En Santa Bárbara, donde desde hace bastante tiempo el agua está racionada, tienen un dicho relativo a tirar de la cadena: «Si es amarillo, déjalo un poquillo; si es marrón, dale un tirón». Es decir, no es necesario tirar de la cadena cada vez que se usa el inodoro.
10. Instala un «ahorrador de agua» en el cabezal de la ducha. Mójate el cuerpo, cierra el agua mientras te enjabonas y después aclárate rápidamente.
11. Coloca el tapón en la ducha y junta el agua. Recógela en un recipiente y úsala para regar las plantas.
12. Aunque no estemos acostumbrados a ello, es posible bañarse en 8 cm de agua. Recoge esa agua usada de la bañera y vuelve a utilizarla en el jardín. Si no tienes jardín, puedes llevar el recipiente a la calle cada día y tal vez salvar un árbol de tu vecindario. Adopta un árbol y riégalo regularmente con un agua que de otro modo dejarías que se fuera por el desagüe.
13. Cerciórate de que tienes bien llena la lavadora antes de usarla.
14. Pon una cisterna bajo los canalones del tejado para recoger el agua cuando llueve.
15. Inventa formas de reciclar el agua para aprovecharla. Busca a un fontanero que te modifique las tuberías de modo que el agua de la cocina, la bañera y la lavadora salgan a tu jardín o huerto.
16. Consigue la colaboración de tus hijos. Haz un concurso en la familia: a ver quién puede ahorrar más agua en un día.
17. Cubre las plantas con una capa de paja, hojas o hierba después de regarlas, para que puedan vivir con menos agua.
Aun con todas estas medidas, es posible que tengamos que abandonar alguna parte del jardín. Recuerda que esto sólo es una medida temporal. Cuando llueva podremos volver a plantar.
Recuerda también que en muchos lugares del planeta todavía acarrean agua desde un pozo central para las necesidades de la casa. Por difícil que nos resulte ahorrar el agua, agradezcamos la manera cómoda como fluye en nuestra vida. Con amor bendigamos el agua cada vez que la usemos. Demos las gracias por todo lo que tenemos.

Louise L. Hay

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